Irresistible Error: Corrigiendo √

Capítulo 34

*

—Debemos llamar a la policía y a la ambulancia —los llantos de Selene no paraban, estaba asustada, aturdida e inconsolable.

Yo solamente podía mirarla inmóvil.

—¿Cómo es que llegamos hasta aquí? —Me pregunta a mí, pero se lo dice a la nada—. ¿Dónde demonios esta Jayden?

—Ahora si lo quieres aquí, ¿verdad? —bromeo riéndome.

Ella me voltea a ver y frunce el ceño negando con la cabeza.

—¿Dónde está la gracia en esto, Iris? Porque yo no la veo.

—Relájate, Selene —susurre.

—¿Qué me relaje? —exclama—. Estamos en una casa completamente sola, y supuestamente le pertenece a… qué más da. Lo importante y lo preocupante es que no sabemos cómo regresar, no encuentro mi celular. Debemos llamar a la policía, y un médico para...

—Creo que vi un celular en la segunda planta, la habitación numero dos —la interrumpo tratando que el dolor no me torture más.

Selene se coloca de pie, y comienza andar de un lado a otro frotándose el rostro con sus dos manos, seguramente pensando si dejarme sola o no.

—No tenemos tiempo, Selene. Usa toda esa energía que tienes en tu cuerpo para matarme y úsala para correr escaleras arriba y buscar, y coger el celular. Y relájate luego porque saldremos de esta.

—Yo sí, tú lo dudo —ahora es ella quien bromea, lo cual me hace reír. Aunque débilmente.

—Ve —le ordeno y ella obedece.

La veo alejarse como si tuviera un cohete pisándole los talones.

Estar recostada en uno de los escalones de la escalera enorme no es para nada cómodo, a pesar de este tener una alfombra costosa y suave.

Una lágrima se desliaba por mi mejilla.

“¿Cómo demonios llegamos hasta aquí?” esa pregunta de mi amiga, también me la estaba haciendo yo por dentro, repitiéndomela una y otra vez sin hallar una respuesta. Aunque no me refiero al lugar, sino a lo ocurrido. Esto llevaría horas de interrogación en la estación de policía para explicar lo sucedido.

*

Una semana antes...

—¿Jayden cómo es que tú…como sabes dónde vivo? —digo en voz baja cerrando la puerta tras de mi sigilosamente.

—Quise darte una sorpresa —me lanza un guiño.

—No me has respondido.

Él da unos pasos hacia a mí. Coloca las palmas de las manos contra la puerta a la altura de mi cabeza, dejándome acorralada.

Me besa.

Me resisto.

Lo hace para que me pierda y me vuelva tonta. Así olvide la pregunta, pero está completamente equivocado.

No obstante, dejo de resistirme cuando me devora. No va a soltarme tan fácilmente. Me dejo llevar por unos minutos. Pego un pequeño brinco cuando siento una de sus manos recorrer mi espalda hasta llegar a mi cintura, me pega a su cuerpo, aun manteniendo una mano en la puerta.

Finalmente muerdo su labio inferior y suelta un gruñido lo cual me divierte. Entonces se separa de inmediato de mí.

—Contesta —no levanto la voz. No debo olvidar quienes se encuentran detrás de la puerta.

Si Jayden ve a Duncan se enfadara mucho y no quiero eso, ya suficiente tengo con mi padre y su “asistente”.

Los ojos esmeraldas de Jayden están brillando con malicia. ¿Qué le sucedía? Lo observo entrecerrando mis ojos e inclinando mi cabeza hacia un costado.

—¿Y vas a responderme o te quedaras en silencio por siempre?

—Pensé que te alegrarías de verme —dice finalmente—. Ya sabes, ahora que vives sola podemos repetir nuestra pelea donde terminamos excitados —dice descaradamente.

Meneo la cabeza.

Mis mejillas se han vuelto un tomate.

Lo examino de arriba abajo. Hace una eternidad que no le he visto. Bueno unos pocos días, pero parecen eternidad. Lleva puesta una chaqueta de cuero negra abrochada, dejando ver por su cuello que por debajo lleva una playera bordo. Unos vaqueros de mezclilla. Y botas negras, todo le queda a la perfección. Lo que lo hace un ser humano irresistible son esos ojos color esmeraldas que me están haciendo querer saltar sobre él. Pero me contengo. Su cabello está perfectamente peinado hacia atrás. Diría que usa gel, pero desde mi punto de vista no parece ser así. ¿Natural? No lo sé.

—Jayden… —digo lentamente—. Te hice una pregunta clara.

Él levanta las manos en el aire en modo de rendición.

—¿Me creerías si te dijera que tu amiga Selene me dio tu dirección?

—No.

—Bien, porque esa es la verdad.

Eso no puede ser cierto.

—Ella te odia, no haría eso. Dime la verdad.

—Te la estoy diciendo.

—Bueno, luego lo arreglamos…

—¿Así? —Inquiere nuevamente con una mirada de malicia—. ¿Y cómo?

—No interesa. Tengo visitas en este momento, te voy a pedir por favor que te vayas, ¿si?, yo te llamo cuando puedas regresar.

Ahora es él quien entrecierra los ojos.

—¿Qué clase de visitas?

—Mi padre —murmuro.

Al nombrarlo, su expresión cambia.

No le da tiempo a decir absolutamente nada cuando la puerta se abre. Me pongo al lado de Jayden y nos quedamos frente a frente a la puerta, mi padre es quien sale junto a Clarie y Duncan hablando de un tema aparentemente muy entretenido, los tres cierran la boca cuando nos ven finalmente.

—Tú —mi padre apunta a Jayden con su dedo índice y muy fríamente.

Frunzo el ceño sin entender.

Mis ojos pasan de Jayden quien mantiene una postura derecha y una mirada sombría.

¿Se conocen?

¿De dónde?

—Maldito bastardo —mi padre quien tenía las maletas en sus manos la suelta para sujetar a Jayden por su cuello y llevarlo contra la pared contraria a la mía —. ¿Qué mierdas haces aquí? ¿Por qué estas con mi hija?

Jayden lo mira con detenimiento. No aparta la mirada. No le teme. Cabe destacar que si así lo quisiera Jayden podría simplemente tirar al suelo a mi padre, sin embargo no lo hace. No está sorprendido por el acto de mi padre. Mi mente está en blanco, no sé qué pensar ahora.



Itsaldanat

Editado: 22.04.2020

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