Irresistible Error: Corrigiendo √

Capítulo 39 FINAL

No puedo ocultar mi nerviosismo al tenerlo tan cerca luego de escuchar lo que Jayden me dijo. Me agache para tomar mi celular rápidamente, Jayden aún estaba en línea. Me alivie.

No sabía exactamente si creerle o dudar de sus palabras después de todo, después de que me mintió. Pero estaba tan seguro de sus palabras, cuando se le quebró la voz…algo me decía en mi interior que debía hacerlo, debía creer en sus palabras.

Alexander Powell era un asesino y amigo de mi padre.

¡Mierda!

Necesitábamos salir de esta casa urgentemente.

—¿Dónde está el baño? —pregunto abruptamente.

—Por aquí, sígueme —me señaló el interior de la casa. No debería entrar con él y estar a solas pero debo comportarme como si nada, como cuando he pisado un pie en esta casa, así que lo sigo detrás—. ¿Estás bien? Me pareces algo inquieta.

—Me encuentro bien, solamente necesito ir al baño con urgencia —levante un poco la voz más de lo normal para que Jayden llegue a oírme, tengo mi celular pegado a mi muslo mientras avanzamos por un largo pasillo, mis manos tiemblan y mi respiración se entrecorta.

Todo estaba mal.

¿Qué haría ahora? ¿Cómo nos sacaría a todos sin levantar sospechas de nadie? Si Jayden estaba diciendo la verdad o no, no era el momento de ponerse a pensar en eso, no importaba, era mejor prevenir que lamentar, por lo tanto necesitaba un plan de urgencia.

Pasamos por una puerta media abierta, dirijo mi vista allí, no veo la gran cosa, solo un teléfono descolgado, unos papeles en el suelo, y una televisión encendida.

Llegamos a una puerta de color blanco con un pequeño letrero plateado con el nombre “Baño”, Alexander se detiene justo en la puerta, me mira, como si intentara descubrir que es lo que me pasa de repente. Su mirada me vuelve a poner incomoda, pero trato con todas mis fuerzas aparentar estar tranquila, aunque tengo la impresión que eso es lo último que estoy logrando ahora.

—¡Gracias! —digo y abro la puerta del baño lentamente.

El señor Powell no se movía. Permanecía quieto al lado de la puerta como si no tuviera intención alguna de irse de aquí.

—No hace falta que me espere, me memorice el camino de vuelta —le sonrío.

—¿Segura que estas bien? Me preocupa cómo te has puesto de tensa —dice.

¡Dios!

Apenas me conoce y finge estar preocupado por mí.

—De verdad estoy bien, es que ya es tarde y estoy cansada.

—Tu padre, Selene, mi hijo y tú pueden quedarse esta noche a dormir aquí, le diré a las mucamas que preparen unas habitaciones —dice afirmando. No pregunta. Suena como una orden viniendo de su boca.

Se da media vuelta y comienza a alejarse, no lo detengo. Necesitaba hablar con Jayden, luego me inventaría alguna mentira para largarnos de este lugar.

Me encierro en el baño colocando el cerrojo de la puerta. Apoyo mi espalda contra esta y me llevo una mano a mi pecho. Y la otra con mi celular a mi oído.

—¿Estás ahí? —pregunté.

—¿Qué te ha hecho? ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien? —Jayden me invade de preguntas sin respirar.

—No me ha hecho nada, no te preocupes. ¿Cómo salgo de la casa? Mi padre y Selene estas aquí, y Duncan también.

—Diles que te sientes mal, que quieres regresar a tu departamento, yo los esperare afuera, los llevare a un sitio seguro para así poder aclarar todo de una puta vez. Sobre todo para poder aclarártelo a ti.

—No puedo creer que Alexander haya mandado a matar a tu padre —murmuro casi ignorando su respuesta, de pronto eso era lo que me venía a la mente, ¿Cómo alguien puede ser tan macabro para hacer semejante cosa? Cualquiera que viera a ese hombre, le daría la impresión de ser alguien educado, elegante, hombre de negocios, limpio, con hijos estupendos, pero bien dicen que todos tenemos doble cara.

—Eso no es lo peor que haya hecho —dice, escucho unos bocinazos, está en la autopista—. Es un hombre sin escrúpulos que por un poco de dinero es capaz de causar una masacre a una ciudad entera, en este caso, a una familia.

No le respondo. Me quedo pensando en toda esta mierda, en todo lo que ha sucedido en tan poco tiempo. Todo está de cabeza.

Dios.

Si lo que Jayden es cien por ciento real entonces estamos tratando con un demonio. Un demonio que acabara con todos esta noche sino hago algo ya.

—¿Cuánto tardaras en llegar? —inquiero.

—No lo sé… Esta ciudad es una mierda de noche —me lo imagino apretando la mandíbula mientras habla—. Dame unos quince minutos tal vez, me pasare unos semáforos en rojo para llegar lo más rápido posible.

—No puedes hacer eso —exclamo de inmediato—. Puedes causar un accidente o puedes causártelo tu mismo.

—Se lo que hago, Bonita. Tú pon a trabajar esa cabecita y ese cuerpo hermoso para salir de allí.

—Ten cuidado —le susurro.

—Tú también —dice y hace una pequeña pausa—. Tengo que colgar ahora, pero antes me gustaría que sepas que te he deseado como nunca y como a nadie desde que ya no nos vemos, lo cual suena algo extraño viniendo de mí, pero esa es la verdad. Te juro que cuando estemos fuera de todos los problemas, te haré el amor tan intensamente que seré lo único en lo que pienses cada día.

Reprimo una sonrisa y me pongo seria.

—¡Jayden, por favor!

—Te diría que lo siento, pero entonces me estaría mintiendo a mí mismo como a ti. Y sé perfectamente que sientes lo mismo, ¿o me lo vas a negar? Tenemos una conexión, no importa cuánto tiempo hayamos pasado juntos, ni tampoco hace cuánto nos hayamos conocido, es algo que muy pocas personas lo tienen. Debemos estar agradecidos.

—Yo… —dos golpes en la puerta me hacen despegarme de esta—. Ya salgo.

—¿Quién es? —pregunta Jayden.

—No lo sé. Nos vemos en quince minutos —le cuelgo antes de que pueda decir algo más.

Me lavo la cara con agua fría. Tiro de la cadena del baño para disimular.



Itsaldanat

Editado: 22.04.2020

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