Irresistible Error: Corrigiendo √

Epílogo

   Me gustaría decir que el juicio fue fácil, que tras presentar las pruebas en contra de Alexander Powell sería más que suficientes como para meterlo a prisión en uno o dos juicios tal vez, pero evidentemente estaba equivocada. Muchos dolores de cabeza, mucha preocupación de que de alguna manera él saliera impune de todo el daño que causo y de otros que no sabemos nada. El tiempo del juicio fue de al menos unos meses largos, Duncan tenía que testificar en contra de su padre, cosa que fue difícil para él. Sin embargo jamás bajo la mirada o quiso salirse de todo. Jayden fue el primero en querer hundirlo. Mi padre habló sobre todo lo que sabía, y muchas personas más las cuales tenía algún tipo de contacto con Alexander fueron la clave para finalmente encerrarlo, entonces ahí fue cuando pudimos respirar tranquilamente sabiendo que ya no podría hacer más daño, fue enviado a una prisión de máxima seguridad dado los crímenes que hasta el día del juicio ninguno de nosotros sabíamos que había cometido.

    Mi embarazo al principio no pude llevarlo de la mejor manera, estaba a toda hora preocupada porque Alexander quedara libre, no obstante, Jayden vivía día y noche procurando de que  a cada minuto me sintiera bien, estable, feliz, me daba todo lo que le pedía, cualquier antojo que se me presentaba de repente, él hacia lo imposible por dármelo. Incluso a veces me miraba extrañó porque uno de mis mayores antojos era el chocolate, me decía que en cualquier momento tendría que comprar la fábrica de chocolate  porque acabaría con todos los chocolates de las tiendas.

    Selene estaba emocionada por conocer a su sobrino, por supuesto ella es la madrina, y su padrino no pudo ser otro más que el propio Duncan, se puso feliz cuando se lo pedí.

   La madre de Jayden era otro cantar, si bien se mostraba bien con la llegada del bebé no se me acercaba, era demasiado orgullosa para eso. Pero cabe destacar que es una buena mujer con un carácter un poco difícil.

   Ya me encontraba en el último mes, en cualquier momento daba a luz, y estaba comiendo a full, y mi prometido me estaba mirando desde la puerta de la cocina frunciendo la nariz.

    —¿Qué? —pregunto con la naranja en mi boca.

   —Nada, ¿ya te he dicho lo adorable que eres cuando comes como si el mundo se acabara mañana, Bonita? —se cruza de brazos y ahora me sonríe.

    —Muchas veces —me encojo de hombros y añado—: Pero solamente me lo dices para no hacerme sentir mal, sé que engorde como unos veinte kilos y ya debo controlarme con la comida, pero no puedo, mi bebé quiere más y más.

    Jayden se ríe y se acerca a mí, me toma de la cintura para pegarme a su cuerpo recién terminado de entrenar.

    —Puedes engordar cien kilos si quieres, yo te seguiré diciendo hasta que muera que eres la persona más hermosa que he conocido jamás —me da un beso en la frente ya que llene a mi boca con más naranja, la naranja y el chocolate era lo mío.

    Me termino de comer lo que tenía en la boca y digo:

    —¿Sabes que quiero ahora?

    —Dime futura esposa.

   —Te quiero desnudo sobre el suelo.

    Él abre los ojos como platos sorprendido.

    —Mmm…pues eso creo que ahora no se va a poder, Bonita. Las hormonas te tienen…pero uff.

    —Entonces voy a seguir comiendo —le saco la lengua y me volteo pero de repente siento un dolor. EL dolor comienza desde la espalda y se va irradiando hacia los lados y hacia adelante, me sostengo de la mesa con mis dos manos, es una contracción fuerte, ya las había tenido pero eran falsas, eso me había dicho la doctora, sin embargo dudo muchísimo que esta sea una de ellas, el dolor es mucho más fuerte.

    —¿Iris? ¿Qué sucede? —inquiere con preocupación Jayden.

    —Tengo una contracción —digo adolorida.

    —Vamos al hospital ahora mismo     —Jayden intenta alzarme pero lo detengo.

     —No, no, no. Esperemos un poco.

   Jayden protesta furioso pero logro convencerlo.

    Comienzo a tener tres a cinco contracciones cada diez minutos, y después va en aumento haciéndome saber que ya está llegando la hora de dar a luz y lo confirmo cuando siento un chorro de agua mojándome las piernas.

    —Ahora si —alerto a Jayden—. Rompí bolsa.

    —Te dije que teníamos que ir antes —dice sin perder un solo segundo para tomarme entre sus brazos y llevarme al auto directo al hospital.

    Entonces el terror se apodo de mí.

    Iba a ser mamá ya.

    ***

   Cayden Justin Scott Drew

    Si, nuestro bebé tenía un nombre largo, el primer nombre lo escogí yo, el segundo Jayden. Cayden significaba luchador, fuerte y valiente, y Justin significaba un hombre justo y bueno. Significaba mucho para nosotros, y estábamos felices de tenerlo en nuestros brazos ahora, entre las cuatro paredes de una habitación del hospital.

 

 

    Las visitas no tardaron en llegar, la primera fue Selene quien trajo con ella globos dorados de felicitaciones, regalos de ropitas hermosas que me daban ganas de ponérselo a Cayden. El segundo fue Duncan quien trajo lo que me esperaba, más chocolates en modo de felicitación. Y luego fueron viniendo Sophie quien no dejaba que Jayden tomara al bebé ya que ella quería estar con él puesto que lo consideraba un sobrino, a Selene tampoco le permitía tomarlo, fue una lucha hasta que al fin cedió. Luego llegó la familia de Jayden quienes nos saludaron y nos dieron unos regalos.

    La felicidad que sentía al segundo de ver a mi hijo no se compara con absolutamente nada, de verdad que con nada. Sentía mariposas en mi estómago y mucho amor en mi corazón.

    —Gracias, Bonita —me susurra Jayden al oído mientras todos los demás están centrado en el bebé.

    —¿Por qué?

   —Por darme este increíble regalo, es algo que no se compara, no sabía que podía amar tanto a una persona como lo hago ahora con nuestro hijo.



Itsaldanat

Editado: 22.04.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar