Juego del destino

Capitulo XII

Son aproximadamente las 4 de la tarde, y me encuentro en este preciso momento con los hombres de la familia Villasmil. Nos encontramos colocando unos toldos, mesas, sillas, además de otras cosas para la fiesta de mañana. Las mujeres por su parte, se encuentran en la cocina elaborando un pastel de cumpleaños para la señora Elena. Mientras estoy con uno de los jóvenes ajustando un toldo a una base sólida, veo que el Padre de Elisa se acerca a nosotros con un recipiente de madera en las manos, algo parecido a un pequeño barril.

-Caín tienes que probar esta maravilla. Dice mientras lo coloca sobre una mesa ya puesta y sirve un pequeño vaso.

-Es lo que se toma aquí en El Llano. Agrega mientras me pasa el trago.

-¿Licor? Pregunto al sentir el fuerte olor.

-Aquí le decimos aguardiente. Hasta el fondo. Dice mientras me llevo el vaso a los labios y al sentir el sabor del licor, de una vez ingiero para efectivamente sentir como quema todo mi tracto digestivo.

-¡Mierda! Digo y ante mi comentario los demás ríen.

-Esta regañón, pero tranquilo que los demás ya son suaves.

Así poco a poco, los demás también toman uno por uno del licor ese del demonio y que igual que yo también algunos dicen groserías al notar lo fuerte de la bebida.

-Manos a la obra para que terminemos temprano y bajemos al río.

-¿Río? Pregunto mientras ajusto los tubos a una base fija en el suelo.

-Sí, aquí mismo en la finca pasa uno, esperemos que Elisa este libre antes de que anochezca para que nos acompañe.

Después, todos nos enfocamos en nuestras tareas, al ser las 5 de la tarde hace un calor insoportable por lo que al igual que los demás, me despojo de la camisa y trabajo sin ella, cargando sillas y mesas, mientras un grupo los colocamos, otros están enfocados en la iluminación y en todo momento me doy cuenta que hacen bromas entre ellos y en más de una ocasión me descubro siendo parte de ellas y riéndome sobre todo con los comentarios de uno de los más jóvenes. Ender. Quien a mi parecer cuenta con al menos 18 años, pero que sin duda es el más bromista de todos.

-Y a ver tu Primo ¿A que te dedicas en la ciudad? ¿También eres profesor? Aunque no lo creo.

-¿Por qué dices eso? Pregunto a otro de los muchachos menores. Fabricio.

- No te ves tan come libro como Elisa.

-No soy profesor... Soy... entrenador personal. Miento como lo hice con Elisa.

-¿De esos que viven en el gimnasio? ¿Cuidan su comida y su físico?

-De los que trabajan en el gimnasio pero que no se cuida en lo que come ni vive pendiente de su físico. Aclaro.

-Menos mal porque sería muy incomodo que seas del otro lado.

-No hay nada de preocuparse. Digo mientras rio con los demás.

-¿Y van muchas mujeres bonitas al gimnasio de esas flaquitas y sifrinitas de la capital?

-Como cosa rara siempre hablando de mujeres. Nos sorprende de repente una voz proveniente de la casa.

Y es que efectivamente, Elisa se dirige a nosotros con una bandeja en las manos, al llegar a nuestro lado veo que se trata de una gran jarra de jugo, la coloca sobre una mesa de las que acabamos de armar y se dispone a servir uno por uno, al darle un sorbo al mío me doy cuenta que es jugo de limón y agradezco la sensación de frescura que este me trae después de tomarlo.

-Estábamos pensando en ir al rio. ¿Te anotas? La veo debatirse en si acompañar a su primo o no y de repente se excusa.

-¿Por qué no lo hacemos el domingo? Es que mis Tías quieren hacer una fogata y estamos preparando todo.

-Bueno el domingo antes de irte vamos ¿Si?

-Prometido. Ahora terminen de armar esto para que se duchen y estén con nosotros.

-Pues no nos interrumpas más.

-Malo y yo que estaba pensando en traerles galletas pero ya que estas así, mejor me voy.

-¿Galletas con chocolate?

-Muuuucho chocolate.

-Diablos mujer y que estas esperando, dice el padre de Elisa.

-Mejor terminen. No me sonsaquen a Caín. Al decir esto me mira y me guiña un ojo para posteriormente alejarse del lugar.

-Caín esa mujer que va ahí... es mi vida entera. Dice su padre mientras la vemos entrar a la casa grande.

-Sin ella no podría vivir. Agrega y segundos después de su confesión estamos de nuevo ajustando todo para esta noche y para mañana.

Nos toma al menos una hora más dejar todo listo, las mesas, sillas, toldos e iluminación hasta nos encargamos de cortar leña para los asados. Cada quien entra a la casa y se dirigen hacia arriba. Yo por mi parte entro con ellos y me quedo de último, porque la verdad es que no sé donde dormiré. Mientras estoy allí escucho muchas voces desde todos lados de la casa, risas, comentarios y los niños jugando en la sala. Puedo ver a Elisa viniendo hacia donde me encuentro y al estar en frente de mi sonríe.

-Ya tu habitación esta lista.

La sigo unos pasos más atrás mientras subimos las escaleras y detallo toda su espalda, confieso ser un pervertido porque me detengo más de lo debido en su trasero. En su muy bonito trasero envuelto en unos pequeños shorts con muchas flores verdes y naranjas que hacen resaltar su color, lleva una franelilla de tirantes y zapatos deportivos. Mentalmente me reprendo por observarla tan detalladamente y al llegar a la planta de arriba veo que son muchas habitaciones las del lugar, cuento y hay al menos 6 puertas lado a lado, cada una de color marrón. Avanzamos unos cuantos pasos más y ella abre una para mí.

-Dormirás aquí. Dice y al entrar veo que es una habitación pequeña y cálida, sus paredes están pintadas de color verde y blanco y al final, hay una pequeña biblioteca, veo que hay una cama al fondo y mi maleta esta sobre esta, por lo que se me viene a la mente una pregunta.

-¿Subiste tu sola las maletas?

-No, le dije a uno de mis primos que me ayudara y este muy amablemente lo hizo.

-Gracias.

-Gracias a ti por traerme. Dice mientras camina hacia el centro de la habitación, la sigo y me ubico en frente de ella.



Abeja Ajetreada

Editado: 08.01.2021

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