Juego del destino

Capítulo XLI

Salgo de la casa de los Marchán con Rodrigo en el asiento de atrás. El va cantando una extraña canción y en una ocasión le hablo sobre mi plan; lo veo estar muy entusiasmado, así que después de estacionarme en la tienda adecuada, media hora después salimos con nuestro obsequio.

En todo el camino lo veo reír y preguntarme sobre Elisa. Y mientras estamos en una luz roja, tomo el móvil y valiéndome de mi preocupación por su estado, marco su número para oír una extraña canción como su entre tono, espero unos segundos y al instante oigo su voz.

-Hola. Contesta en voz baja.

-Mi amor. Per... perdón por perderme un día completo, estuve muy ocupado. ¿Cómo...? ¿Cómo estás? Digo y me siento un maldito por preguntar. La oigo sorber por la nariz y sé que está llorando.

-Ahora estoy bien. Dice con voz entrecortada, y ambos nos quedamos en silencio unos segundos.

-Voy camino a tu casa. Te llevo dos sorpresas.

-Siiii te encantará maestra. Grita Rodrigo y enseguida sé que ella lo oyó, porque escucho que se ríe a través del auricular.

-Bueno te llevo una sorpresa. La primera ya la oíste. Aclaro.

-Me alegra mucho esa noticia. Los espero aquí.

-Tengo muchas ganas de verte. Confieso.

-También yo mi amor. ¿Te veo dentro de...?

-20 minutos.

-Dentro de 20 minutos entonces.

-Te quiero. Digo

-Te quiero. Dice ella y así termino la llamada para conducir el camino que me lleva hacia su casa. En todo momento Rodrigo va cantando y jugando con el regalo.

-Tío compremos helado para Mi maestra. ¿Puedes?

-Me parece muy bien. Vamos entonces. Estaciono el auto y lo miro.

-Ve tú, yo no puedo entrar con él.

-Es cierto espérame aquí.

Y es así como estaciono en un reconocido Supermercado y a los 10 minutos después salgo con una bolsa con helado, frutas y chocolate.

Su favorito.

A los minutos entramos a su casa, y en este preciso momento me siento nervioso por verla, quisiera hablar tantas cosas con ella, pero de imaginar que sepa que soy el culpable de todas sus desgracias, me hacen mantenerme callado sobre todo lo que sé.

Después de hacer las compras llegamos a la casa, al tener un control del garaje entramos y al estacionarme ayudo a Rodrigo a bajarse. Entramos pero no hay nadie en la sala. veo que no se encuentra en ningún lugar, voy a la cocina y tampoco está allí, así que al conocer esta casa, ambos subimos para dirigirnos a su habitación. La encontramos en la cama. Al verla, mi corazón late como si fuera a salirse del pecho, me detengo en la puerta mientras veo como Rodrigo se acerca con el obsequio que resulta ser un pequeño cachorro Golden Retriever y que compramos antes de venir.

-Es hermoso. Dice mientras se sienta y no se me escapa el gesto de dolor que hace al incorporarse.

Soy un maldito.

-Te lo compró mi Tío aunque, yo quería traerte uno de la calle y así adoptarlo, pero el no quiso porque dijo algo como, "Todo lo mejor para ella". Dice imitando mi voz y Elisa se ríe mientras deposita un beso en su mejilla. No sé, si se pueda sentir celos de un simple niño, pero yo la quiero proteger en mis brazos y no dejarla escapar nunca.

-Es un Golden Re..re.

-Retriever. Golden Retriever. Repito, y es como si ambos se dieran cuenta que aún estoy en la habitación, Elisa me mira y puedo ver un gesto que no puedo descifrar en su rostro. Enseguida ella me sonríe y todas las emociones que vi hace instante desaparecen.

Veo como sostiene al pequeño perro color amarillo en su regazo, y Rodrigo enseguida se quita los zapatos y se acomoda a su lado para seguir jugando con el cachorro, quien en este momento hace sonidos extraños mientras esta con los dos.

-¿Cabemos tres ahí? Digo señalando la cama y ella asiente sin decir ni una palabra. Coloco las compras sobre una silla y camino a su lado para ver como ella abre espacio.

Me libero de mis zapatos imitando a Rodrigo y me siento a su lado con los pies en la cama para que ella quede flanqueada por Rodrigo a un costado, y yo del otro. En ese momento reposa su cabeza en mi hombro y siento desprender de su cabello un olor a frutas.

-Gracias por el cachorro. Dice mirándome esta vez a los ojos.

-¿Te gusta?

-Me encanta. Dice y extiende su rostro hacia mí, pero solo beso su frente.

-También trajimos helado y un poco de chocolate.

-Mmmm mi favorito. Sabes como enamorarme. Dice mientras hace ademán de levantarse.

-¿A dónde vas?

-A servirlo. Y enseguida veo como pasa sobre mí y se levanta.

-Bonita Pijama. Digo a su conjunto con rayas de cebras.

-Gracias. Debajo del televisor hay una gaveta con películas, que les parece si eligen una mientras yo sirvo el helado.

-Yo la elijo. Dice Rodrigo y corre para situarse en el lugar que Elisa acaba de indicar.

La veo salir del cuarto, pero antes se asoma por el marco de la puerta.

-Tú ven. Gesticula solo para mí mientras Rodrigo ya lleva varias películas apiladas a un lado.

-Ayudaré a Elisa en la cocina. Aviso y el niño solo responde un aja.

Salgo de la habitación, sin  colocarme los zapatos, camino a través del pasillo para bajar las escaleras, y cuando entro a la cocina Elisa esta sobre mí. Siento sus labios en los míos y la halo más hacia mi cuerpo para terminar recostados sobre la pared.

-Te. Beso, Extrañé. Beso, muchísimo. Beso.

Al abrir los ojos puedo detallar su rostro a centímetros. Sus ojos verdes son mi perdición, esta mujer me hace querer ser mejor hombre, mejor novio, mejor compañero, me hace querer protegerla de todos y al mismo tiempo de mi mismo. Si de verdad me importara, me alejaría pero soy un maldito desgraciado por no hacerlo, porque la Amo.

-¿¡Qué!? Dice sin aire mientras me besa nuevamente.

-Que te amo. Se... Se que... No te lo he dicho nunca  pero siento  que t...



Abeja Ajetreada

Editado: 08.01.2021

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