July & Merlín

Merlín

Se ha quedado dormida, en mi hombro  ¿qué hago? No sé que mierda debo hacer y mi corazón late muy fuerte ¿se irá a despertar? Mierda debo relajarme, ya llevo casi todo el recorrido así... espera, espera ya pasamos el Wal-Mart. Presiono el botón de parada a mi izquierda. -July... Julianna- me observa y bruscamente quita su cabeza.

-Oh Dios... lo siento tanto- niego sin darle importancia.

-Vamos, nos pasamos el Wal-Mart, pero no mucho, vamos- asiente y acelera su paso.

Finalmente estamos aquí. -Creo que la regué- declara.

-Explícate-

-Ahora como diablos llevaré todas esas bolsas a casa- esa es su preocupación.

-Llamaré a mi hermana supongo que debe estar libre para las 4 y media en adelante- recoge su melena con una goma y toma un carrito.

-Bien, vamos- recorremos 3 pasillos hasta llegar al pasillo de alimento para gatos ¡¿tiene un gato?! Yo amo los gatos... solíamos tener uno se llamaba Bizus ya estaba muy anciano, murió  en mis brazos. -Merlín, estás algo distraído... te pregunto nuevamente ¿Cuál marca de lomitos saborizados  llevarías en el caso de que tuvieses un gato?-  pregunta.

-Whiskas  era la preferida de Bizus- baja su mirada arrepentida y saca 5 sobres para luego tomar un paquete de croquetas de la misma marca.

-Lo siento- musita. -A veces digo cosas estúpidas- me da la espalda y al parecer comienza a tener un pelea mental con ella misma. ¿Como mierda puede  ser tan hermosa?

No lo digo en el sentido físico lo digo como lo pensó Jairo Guerrero a traves de sus frases  y sus libros.

La seguí todo el camino tanto que no me fijé en que momento había finalizado sus compras, solo cuando salí de mi mente la vi con una sonrisa mientras extendía una Cocacola hacía  mí, con mi mano trepitante  la recibí pero solo algo quitó mi atención de la bebida, que más podría ser que no fuera su sonrisa mostrando su encaje de dientes perfectos y ese lunar cerca de su comisura izquierda y perdí el año,  lo perdí por completo porque entré  en un trance en el cual miles de dudas llegaron a mí ¿le haría  caso a un chico como yo o le gustan los chicos malos? ¿Acaso sabe lo peligrosa que es esa sonrisa acompañada de sus grandes, expresivos ojos color café y miel? ¿Sus rizos azabaches me han tomado como si de un amarre se tratara? ¿Porqué me hago estas preguntas tan tontas en este momento? Ya sal del trance, no quieres quedar como un idiota !SAL DEL MALDITO TRANCE! -Gracias- saco mi móvil. -Llamaré a mi hermana... ya la he llamado antes pero es para asegurarme- ¿porqué carajos estoy tan nervioso? -Ya hemos terminado- puedo escuchar unas llaves del otro lado  y sin esperarlo Leilah corta la llamada. -No tardará mucho- observo su ceño fruncido.

-Esta bien, tienes muchos lunares... no me había fijado- toca mi cuello y luego acerca su rostro a el, no exhales... no lo hagas, maldición. Me aparto bruscamente y sobo la zona.

-Tampoco me había fijado en el lunar cerca de tu labio- comento y tómo cuatro bolsas de carrito al ver como mi hermana entraba. -Vamos- Leilah  tóma  dos bolsas  y July otras dos.

-Y bien...- Leilah rompe el silencio incómodo  que se creo luego de subir en el coche. -¿No me vas a presentar?- pregunta y desvio mi mirada hacia la ventana.

-Ya sabe que eres mi hermana, igual no creo que haya algo importante para contar sobre ti- su expresión  cambia a disgusto.

-De mi no pero de ti hay mucho- sonríe.

-Jajaja ¿como crees? son cosas familiares del pasado no creo que sea necesario recordarlas- mascullo.

-Hola soy Leilah- acelera el auto y arregla el espejo.

-Hola... soy Julianna me puedes llamar July, estamos en la misma facultad- finalmente Leilah estaciona.

Ni una sola expresión  que me disguste, mueve sus labios con una exacta presicion  y sus pestañas son tan largas ¿acaso es real? no entiendo como logra distraerme tanto,  otra vez perdiste el año imbécil, ¿Porqué sonríes de esa manera? apartó mi mirada bruscamente observo el espejo y puedo ver como Leilah  sonríe  con sospecha.

-¿Podemos intercambiar números- maldición.

-Claro- comienza a anotar en su teléfono  el número  que mi hermana le dictó.

-¿Espera eres la hija menor del Doctor Coleman?- pregunta emocionada y July asiente. -Oh eres tan hermosa... que suerte tienes tu padres es muy popular en el pueblo por sus habilidades y también por el físico- interrumpo cruzandome en la mitad para esperar  a que Julianna abra la puerta. -Que molesto- se queja y me entrega dos bolsas.

-Ya está todo listo, vamos... adiós hablamos luego- me despido he intento arrastar a Leilah  hacia el auto conmigo.

-¡Mañana iré a dejar a Merlín en el campus sino tienes quién te lleve yo te puedo llevar!- maldición.

-¡Está bien,  gracias!- finalmente entra y cierra la puerta.

-Que molesta eres- bufo.

-Me agrada, es muy maja- enciende el motor y retrocede. -Por mi parte no hay problema el problema es papá  y mamá ya sabes como no dejan las tradiciones y conocemos muy bien los estándares de belleza coreanos que de por sí  son una mierda puede que sea rica y todo pero es negra... no tengo ningún problema pero ya conoces nuestros padres así que mantenla lejos  de su vista- estaciona,  apaga el auto y baja.

Leilah  tiene  totalmente la razón mis padres son racistas... aprieto  mi mandíbula, mierda.

 



Julie Madness

Editado: 22.02.2020

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