Kamika: Dioses Guardianes

9. La Feria Estatal

«Olvidarás este encuentro hasta que sea hora de recordar, cuanto tú misma te lo permitas.

Esas palabras retumbaban en mi subconsciente, provocándome una gran confusión. Sentía que las había escuchado antes, en algún lugar, pero el recuerdo no era claro.

Un fuerte dolor se apoderó de mi cabeza, y mi vista se volvió un espejismo. Hasta que cerré los ojos y regresé a la realidad.»

~°~

Desperté entre jadeos y sudor, presa de un extraño pánico. Era la primera vez que tenía ese sueño, pero no la primera vez que escuchaba esas palabras.

Tardeé un momento en recordar que era domingo, y que por ese día podía descansar de la magia, de los dioses, y de Andrew.

Sin embargo, la riña con Sara todavía me preocupaba. No había recibido ninguna llamada desde el viernes al salir de su casa, y no me atrevía a dar el primer paso por temor a que me regañara más.

Al menos por veinticuatro horas podía relajarme en la comodidad de mi hogar, con mi familia, sin tener que pensar en la Luz de la Esperanza o el apocalipsis.

Me levanté de la cama y me dirigí a la cocina, con la total confianza de que encontraría a mis padres en el sofá y a Cody leyendo algún libro.

—Buenos días, dormilona —saludó mi hermano cuando entré a la concina. Él estaba sentado en la mesa.

—No está tan tarde —repuse, acercándome.

—¿Ah no? Mira el reloj —Señaló el reloj de la pared, el cual anunciaba que eran casi las once de la mañana.

—¿Dónde están mamá y papá? —pregunté, mientras me servía un simple plato de cereal con leche y luego tomé asiento junto a Cody.

—Salieron temprano, no dijeron a dónde iban, solo que llegarían tarde. Por cierto —Dejó su desayuno y me miró—, mamá dijo que tú me llevarías a la exhibición de Ciencias Naturales en mi escuela.

—No haré eso, tengo planes. Ella no me dijo nada al respecto.

—Recuerda que guardo tu secreto, no deberías provocarme. Además, no puedo ir solo.

Me observó con suficiencia, como si me tuviera comiendo en la palma de su mano.

Siendo así, no podía negarme. Yo planeaba ver televisión todo el día, pero por lo visto no lo podría hacer.

—Bien, enano, pero solo un par de horas.

Sonrió con malicia.

—Solo eso necesito.

Lo miré fijamente, intentando no sentirme intimidada por su forma tan mafiosa de sonreír. Él se levantó, y luego de dejar los platos en el lavaplatos se adentró a su habitación.

No sonaba tan mal lo de la exhibición de Ciencias Naturales, al menos no era nada relacionado con magia o mitología.

Terminé de comer y me arreglé. Estaba haciendo frio así que me puse un suéter verde jade y un jean; junto con unas zapatillas blancas y me recogí el cabello en una trenza.

—Date prisa, Ailyn —gritó Cody desde la entrada.

Salí de mi habitación y lo alcancé cuando abría la puerta.

—No seas odioso, aquí estoy.

Llevaba una camiseta sencilla y unos vaqueros. Tenía en sus manos un cuaderno, ese que siempre llevaba a todas partes, donde anotaba todo tipo de cosas. Estaba segura de que un día se convertiría en un científico o investigador, era por eso que le interesaban las exhibiciones raras en los museos, y conferencias para universitarios.

Incluso, debido a su inteligencia, se saltó cuarto de primaria, por lo que ahora estaba en primero de secundaria. Era muy listo, yo diría que demasiado para un niño de diez años.

Cuando llegamos al estacionamiento me sorprendió ver a Andrew en la moto. Ya estaba acostumbraba a verlo para ir a la preparatoria, pero era domingo y no recordaba haberlo llamado. Aunque claro, él siempre estaba cerca.

Pensé, ya que él tenía mis llaves, en realizar uno de esos trucos de las películas para encender el motor de mi Suzuki. Como si la estuviera robando, a esos límites podría haber llegado.

—¿Qué haces aquí? ¿Acaso ni siquiera descansas el domingo? —le dije al chico, quien me observó con indiferencia.

—Recuerda que te vigilo; supe que necesitabas transporte.

—¿Cómo? Yo no te lo dije —Sonrió con suficiencia, mientras señalaba hacia arriba. Entendí de inmediato que lo supo porque estaba en el árbol y lo escuchó gracias a su súper oído—. Puedo manejar mi moto yo sola.



Nicolle118

#878 en Fantasía
#105 en Paranormal
#35 en Mística

En el texto hay: mitologia griega, amor-odio, romance y amistad

Editado: 06.06.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar