Karlie's nightmare

Capítulo 2

Dos días después de haber despertado y varios exámenes de sangre, me dan de alta. Dos días han pasado y el dolor en mi pecho no parece querer irse a ningún lado o dejarme en paz por las noches. Me siento como una planta: como porque tengo que hacerlo, duermo porque un calmante me induce a hacerlo, pero ni siquiera eso quiero hacer. Tendría que regresar con el doctor en unos días para ver si he tenido algún progreso con mi memoria. La verdad es que... tal vez es mejor que no recuerde nunca. La noticia sola de mis padres me arrojo al borde, no quiero saber lo que la verdad haría en mí. Lo único que quiero es ir a ver sus tumbas y despedirme como Dios manda. 

   Caleb y yo salimos de la habitación y en las puertas me doy cuenta de que él ya tiene un auto listo fuera del hospital con un conductor. Al parecer, mi ''nuevo'' novio es adinerado; nunca he podido entender porque las personas con dinero contratan a personas para hacer cosas tan básicas como conducir. Estoy segura de que Caleb sabe hacerlo muy bien y que su licencia esta en buenas condiciones. 

    Al salir, puedo finalmente ver el hospital en el que he estado inconsciente por semanas. El Hospital Los Ángeles. Mis ojos se abren con asombro... este hospital es privado, lo que quiere decir que ha de haberle costado mucho dinero a mi novio rico tenerme aquí. EastLand es hermosa. Se supone que así debe ser la capital del país; por lo visto no ha cambiado mucho... hay varios centros comerciales, pero eso es todo.

    Caleb toma mi mano mientras el conductor abre la puerta y al mirar su rostro abro mucho los ojos y suelto un pequeño grito sin querer. Caleb se ríe un poco y me susurra al oído que no tengo nada que temer de Bruce. El conductor —que ahora se que se llama Bruce— debe tener unos treinta y ocho años; sus ojos azules me miran de forma cariñosa, pero no fue su nariz desviada la que me hizo gritar hace segundos; no. Es la cicatriz en su mejilla derecha en forma de V  y el hecho de que le hace falta una oreja lo que me asusta. La cicatriz de su mejilla aun parece estar sanando y estoy muy segura de que una cicatriz no debería ser color azul. No recuerdo nada acerca de Caleb o si debería confiar en él o no luego de la historia que me conto sobre nosotros en el hospital, pero mientras entro al auto y el conductor aún me mira fijamente a los ojos, tomo su mano con fuerza sintiendo miedo. Miedo de Bruce, por su cicatriz azul y porque ya no tiene una oreja. Algo de lo que definitivamente no estoy orgullosa.

    Mi padre me aconsejo muchas veces de niña a no juzgar a las personas por su apariencia, si no por sus acciones, pero ¿qué padre o madre no aconseja a su hijo o hija de esa forma? Dios. Casi olvide el asunto de mis padres. El recuerdo trae un tsunami de tristeza de vuelta. Odio no poder evitar el miedo que siento. Mi padre estaría decepcionado. No conozco a ninguna de estas personas y sé que tal vez no es mi mejor decisión. Confiar en un extraño nunca es inteligente, pero decido confiar en Caleb. Solo un poco. No decido confiar en el por qué hace segundos cuando tome su mano el me devolvió el agarre con más fuerza sino porqué, de nuevo, no tengo opción. Porque no tengo a nadie más en quien confiar. No tengo nada. 

Casi comencé a llorar, pero nada salió de mis ojos. Creo que quede sin lágrimas luego de llorar por dos días enteros.

     Además de mis padres, lo único que ronda en mi cabeza son esos veinticuatro meses que ahora perdí. La gente cambia todos los días, ¿quién sabe en quien me convertí durante todo este tiempo con el hombre a mi lado? ¿Cómo es que voy a recuperar dos años de mi vida en los que no sé qué hice, a quien quise y como me sentí?

    Caleb no suelta mi mano por el resto del camino hacia ''nuestro'' hogar, pero él se concentra en su teléfono y mientras miro por la ventana solo por curiosidad decido dirigir mi atención hacia Bruce. De repente, quiero hacerle muchas preguntas y al mismo tiempo mantenerme muy alejada de él.

    Bruce me devuelve la mirada por el retrovisor del auto, me guiña un ojo y luego de fruncir el ceño tengo el primer flashback.

    Varias imágenes de Bruce guiñándome el ojo izquierdo y yo regresándole el guiño con el ojo derecho recorren mi mente a una velocidad increíble. El flashback debió haber durado un poco más de seis segundos, pero cambio por completo como me siento respecto a Bruce y ahora, quiero hacerle aún más preguntas, pero en vez de eso miro a Bruce que se encuentra mirándome por el retrovisor del auto y es cuando decido hacer lo que hacía antes de perder la memoria según el flashback: guiñarle el ojo derecho. No lo veo sonreír, pero sus ojos si lo hacen, de eso estoy segura. Tal vez... tuve una buena vida durante este año y medio.

     Por fin llegamos a ''nuestro'' hogar y no tengo palabras para describir lo que veo, pero no es para nada una casa. Es una mansión. Hay muchos pinos alrededor y la verdad es que me espantaría vivir sola aquí. Yo sabía que Caleb era adinerado cuando vi su Jaguar XJ, pero no sabía que tenía una mansión y que aquí viví yo por un año y medio. 



Arelis Acosta

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En el texto hay: misterio, secuestro, romance prohibido

Editado: 08.09.2019

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