Karlie's nightmare

Capítulo 17

Veo sus próximos movimientos en cámara lenta. Como en una película. Mi boca se abre al verla dar dos pasos más cerca de su cuello y me alegro de que su enfoque esté completamente en su comida. Aunque veo los pasos de ella con increíble lentitud, no significa que mi mente vaya a ese mismo ritmo. Mi mente está corriendo con una cantidad enorme pensamientos en muy poco tiempo: ¿debería detenerla? ¿Por qué debería impedir que mate a un asesino que no le importa herir a niños pequeños? Él merece morir, y además de eso, su muerte me despertaría de esta pesadilla, sin embargo, la sangre de Caleb no debe estar en sus manos. Solo tiene diecinueve años y convertirse en asesina a tan temprana edad puede ser algo devastador. No puedo hacerle eso a ella, o a mi mejor amiga, porque Jasmine, donde sea que esté, sé que ella confiaría en mí para proteger a su hermanita sin importar el costo.

De todas formas, Caleb es mío. Su vida es mía. No puede morir sin antes decirme donde están mis padres. Tengo muchas preguntas para ella, sin embargo, la primera indiscutiblemente será: ¿Qué coño crees que haces?

—¡Stella! —Llamo a su falso nombre.

Ella es rápida y esconde el cuchillo en su delantal, mientras que Caleb alza la vista para verme, dejando de masticar su comida. No dirige sus ojos jamás hacia el rostro pálido de la que iba a ser su verdugo y me alegro de que no lo haga. Yo soy lo único que el ve.

Me levanto de la silla; la misma emite un ruido chillón al arrastrar sus patas contra el suelo; Camino hacia ella mirándola con fingido asco. Caleb sigue mis pasos, sorprendido.

—¿Qué crees que haces aquí todavía, sirvienta? —Escupo la pregunta viéndola de arriba abajo, incrédula —. ¿Qué no ves que quiero estar a solas con mi novio? —Hago énfasis en mi—, ¿Acaso no te enseñaron modales? —Entrecierro los ojos y miro su cuerpo de arriba abajo de nuevo haciendo una escena espero no sea demasiado dramática.

Kelly está igual o más sorprendida que Caleb. Nunca esperó que yo de todas las personas en el mundo, fuera a gritarle que era una simple sirvienta. Pero si tengo que, falsamente herir sus sentimientos para evitar que se convierta en alguien como yo, entonces eso haré.

—Lo-lo siento, señorita Ferrec, yo- —interrumpo lo que va a decir y la tomo del brazo con firmeza, pero con cuidado de no herir su piel.

—No necesito tus disculpas, necesito que te vayas de aquí, ¡Ya! —Aunque le pido que se vaya, no sale de allí por sus propios méritos, la arrastro fuera del comedor y hasta la cocina.

Cuando llegamos, Kelly me mira con los ojos muy abiertos y ya no queda nada de la chica que estaba a punto de enterrar un cuchillo en el cuello del hombre que me ha mantenido en una jaula por casi dos años. Parece que está a punto de llorar. El peso de lo que estaba a punto de hacer recae sobre sus hombros y quiero consolarla más que nada, pero si me quedo demasiado tiempo con ella Caleb sabrá que algo anda mal. Si es que ya no se ha dado cuenta; además de ser un bastardo inteligente, el hijo de puta sí que me conoce muy bien. Yo nunca trataría a nadie como trate hace un rato a Kelly, pero creare una muy buena excusa para despistarlo —espero que funcione— tiene que funcionar.

—Piensa en tu hermana, antes de tratar de hacer estupideces como esa —. Susurro enojada, casi en un tono maternal y salgo de la cocina de inmediato.

Sigo caminando para volver con mi novio sádico y encontrar su mirada en mí antes de ver su rostro completo. Todavía sostiene su tenedor cubierto con espagueti y me mira con lujuria. 

Dios mío, ¿verme ser cruel con Kelly lo excitó? Casi pongo los ojos en blanco, pero me detengo en el momento adecuado. Me dejo caer sobre su regazo y, aunque odio decir esto, si alguien entrara y nos viera, el se vería como un rey en un trono y yo me vería como su reina. Acaricio su mejilla lentamente y comienzo a hablar:

—Lamento tanto que hayas tenidos que ser testigo de eso. Sé que actué como una malcriada, pero verla en todas partes me vuelve loca. Me gusta la forma en que cocina y limpia, pero es tan joven y hermosa... cuando esta tan cerca de ti, me vuelvo una celosa insegura —. Lo enveneno con mis mentiras y al mismo tiempo uso mi cuerpo en su contra—. Cuando te canses de mi podrías tenerla a ella, y a cualquier mujer que quieras—. Sus se suavizan. Imbécil.

—¿De qué hablas? —Dice burlándose— No quiero a nadie más que a ti. Eres lo mejor que me ha pasado —. Ya veremos. El continua —: si quieres, buscamos a alguien más. No la necesitamos aquí —. Si él la envía a otro lugar, ¿cómo podre protegerla entonces? ¿Cómo sabré si está bien, y si no le están haciendo daño? No es un riesgo que estoy dispuesta a tomar. Puede que este molesta aun, pero me he encariñado con ella, y la responsabilidad se siente muchísimo más grande ahora que se quién es realmente.

—No, no. Diablos, me encanta su comida, puedo decir que cocina mejor que mi padre —. Al mencionarlo me doy cuenta de mi error de inmediato: no lo dije en tono pasado. Mi padre esta supuestamente muerto. Muerdo el interior de mejilla y trato de enmendar mi error con una lagrima junto con una historia —. Mi padre intentaba cocinar cada domingo por la tarde, y todas las noches nos quejábamos de las agruras estomacales; Mi madre le daba una oportunidad cada domingo a pesar de que sabía que iba a fallar. Lo amaba mucho —. Sonrío y cierro los ojos imaginando como se ve su rostro luego de dos años. ¿Qué no daría yo por tener una de esas agruras en este momento? ¿Qué no daría por escuchar la risa de mi padre una vez más? —. Lucho contra las lágrimas que crecen en mis ojos, porque estas son lágrimas de verdadera tristeza, esta vez no es un acto. 



Arelis Acosta

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En el texto hay: misterio, secuestro, romance prohibido

Editado: 08.09.2019

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