Karlie's nightmare

Capítulo 19

El sabor dulce de la fresa explota en mi paladar al tomar un bocado del panqueque más delicioso y extraño que he probado en mis veintitrés años de existencia. Miro el rostro de Kelly gimiendo y mirándola con asombro.

— ¿Hiciste esto o lo venden en el mercado? —Pregunto con mi boca todavía llena.

—Yo los hago —. Dice, tratando de contener una sonrisa. Mi boca cae abierta sin pudor alguno de que pueda ver el panqueque masticado en ella.

—¿Cómo...?

—Hago la masa del panqueque y luego licuo las fresas frescas y las pongo dentro de la masa. Agrego un poco de canela y eso es todo.

—Deberías ser chef.

Ella se sonroja y susurra un suave ''gracias''. 

Solo dormí una hora después de haber entrado, así que cuando llamó a mi puerta hace solo unos minutos y me dijo que tenía algo que me alegraría, no dudé en dejarla entrar. Además, tenía que regresarle su MP3.

Termino de comer justo a tiempo porque Caleb está a punto de entrar a la habitación con nada más que una toalla blanca colgando de sus caderas. Su pelo esta mojado al igual que su torso; Me sonríe cuando ve observar su cuerpo y Kelly huye más pálida que un fantasma. —No creo que haya ella haya lo haya visto así de desnudo antes —. De su cabello caen pequeñas gotas de agua. Aterrizan en su paquete de seis y en su línea v, siguen su recorrido desapareciendo dentro de su toalla. 

Él entra a la habitación y da pasos lentos hacia la cama, levanto mi barbilla y espero su próxima acción: se inclina hacia mi y me da el beso más suave de todos. No hay lujuria o codicia de poder allí ... frunzo el ceño. Creo que me cae mejor cuando sé lo que va a hacer, pero esto no lo esperaba en absoluto.

Detiene el beso y acaricia mi mejilla con su dedo indice, sus ojos verdes más claros que nunca. Me mira a los ojos así que, deduzco que ya no siente vergüenza debido a la historia que me contó anoche.

—¿Cómo te encuentras hoy, hermosa? —Pregunta tomando asiento en la cama.

—Mejor. Bruce trajo una almohadilla mágica y en veinte minutos mis dolores habían desaparecido.

—Me alegra que ya no tengas dolores... sé que Bruce te hablo del evento al que tengo que asistir esta noche. Si aún sientes malestar puedes quedarte aquí...

—¡No! —exclamo —, quiero ir contigo. Siempre estoy aquí y para ser honesta me estoy volviendo un poco loca —. Le guiño el ojo izquierdo, porque solo le guiño el derecho a Bruce. Mi ojo derecho es solo suyo —. Pero, para eso necesito saber por lo menos lo que haces; recuerdo haberte preguntado hace semanas, pero... nos entretuvimos con algo más —. El chasquea la lengua y hace un puchero adorable. Bastardo.

—Siento no haberte dicho antes. Soy dueño o a veces solo parcial de acciones de varias empresas. Tengo cedes en varias partes del país y mi sociedad se llama: Müller InSight; aun somos pequeños, pero estamos creciendo. —. Vaya... no me esperaba eso. Además de empresario, trafica con niños y drogas. Típico.

—Eso es... increíble. Así que, ¿dónde será este evento?

—Está fuera de la ciudad, a dos horas de viaje. Uno de mis accionistas compro una nueva casa y quiere que sus compañeros de trabajo más cercanos estén allí. Y estos eventos sociales también me ayudan a conocer a más personas —. Dice rascando su barba de un día.

—Interesante. ¡Claro que quiero ir! Pero voy a necesitar un vestido.

—No te preocupes, amor. Dentro de mi armario, hay una sección especialmente de vestidos de gala hechos para ti.

—¿''Hechos para mí''? —Frunzo el ceño— ¿Diseñadores crearon vestidos para mí? —Pregunto asombrada. Eso quiere decir que los vestidos son únicos en el mundo, solo para mí.

—Así es... me llevo bien con algunos —dice, guiñándome un ojo y levantándose para ir a vestirse.

Entra a su gran armario y sale vestido minutos después.

—Saldré a comprar un nuevo esmoquin. Si no estoy aquí para cuando tengamos que salir, te llamaré y te pediré que te prepares. Sé que odias lidiar con tu cabello, así que te enviaré los contactos de varios estilistas —. Tiene razón. Odio tener que peinarme. Usualmente solo dejo mi cabello suelto o amarrado en una cola de caballo —. Vamos a divertirnos esta noche —. Murmura sonriente, camina hacia mí, se inclina para estar de mi tamaño y me besa para despedirse.

Tan pronto como él cierra la puerta detrás de él, corro hacia la pequeña habitación para encontrar un armario no tan pequeño lleno de vestidos que nunca había visto antes. Hay aproximadamente veinte vestidos únicos aquí. Utilizo mi dedo para tocar la tela de cada uno de ellos: seda, encaje, chalis, cachemira y georgette. El vestido blanco que estoy segura usaré esta noche casi se desliza por mis dedos. Es la seda más suave que he tocado en mi vida. 

Es un ''vestido sirena'' manga larga con la espalda abierta hasta la cintura. Estoy a punto de usar el vestido más hermoso que he visto y va a ser para él, con él. La ironía casi hace que me doble de risa.



Arelis Acosta

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En el texto hay: misterio, secuestro, romance prohibido

Editado: 08.09.2019

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