Karlie's nightmare

Capítulo 20

—¿Ashley? —pregunto, aun tosiendo por el trago que sin duda se fue a lugares en el que no tiene que estar. Ashley tiene una mirada traviesa en sus ojos y un vestido negro muy, muy sexy.

—Te llamaría por tu nombre, pero nunca lo mencionaste ese día —. dice Ashley por sobre la música. 

De repente, siento una mano apretar mi hombro suavemente. Oh no. Caleb está aquí. Justo en este momento. Mi corazón comienza a palpitar más rápido y con más fuerza. Antes de que Ashley diga nada me le adelanto para que capte que el hombre apretando mi hombro es el de la ''relación toxica''.

—Ashley, te presento a mi novio Caleb —. Termino de hablar con los ojos muy abiertos, para que entienda. 

Por favor entiende, por favor entiende.

Caleb da un paso hacia al frente, toma la mano de Ashley y la sacude con suavidad. Ashley lo mira con asombro y luego dirige su mirada hacia mi e intenta hablar, sin embargo, yo gimo finjiendo un calambre menstrual y ambos ponen su atención en mí.

—¿Estas bien, amor? ¿Te duele algo? —pregunta Caleb, con preocupación. Arrugo el rostro con dolor fingido. 

—No, no te preocupes, solo es mi tampón. Lo deje por mucho tiempo y necesito cambiarlo. No me duele tanto, si me cambio de inmediato ya no me dolerá —. Caleb asiente aun sin entender —. Ashley, ¿puedes acompañarme al baño, por favor?

Ashley asiente con preocupación en sus ojos y sacando un tampón de su pequeño bolso negro.

—¡Siempre vengo preparada, vamos!

Ashley me toma de la mano y me lleva hacia el baño de mujeres que es igualmente de lujoso que todo lo demás en esta carpa. ¿Cómo es esto posible? ¿Un baño dentro de una carpa? No tiene sentido.

—Nunca debes dejar un tampón dentro de ti por más de seis horas...—ella me mira, preguntando mi nombre sin hablar.

—Karlie — susurro.

—Karlie. Lindo nombre. Puede darte una infección si continúas haciendo eso.

—Ashley, mi tampón está bien, no te preocupes —. Ella frunce el ceño y yo continuo —, el hecho es que, ese es el chico del que te hable. Es la relación toxica en la que estoy y necesito que no digas nada de lo que hablamos o como nos conocimos.

—¡Oh! Lo siento, estaba a punto de preguntarte sobre tu relación toxica cuando estábamos allá afuera. Sigues con él, ¿no? —yo asiento.

—Y cada día es más difícil seguir fingiendo —. Admito, mirando sus ojos marrones —. ¿Qué haces tú aquí de todas formas? —Ashley se recuesta al lavamanos.

—Estoy aquí con mi sugar daddy.

—¿Tu sugar qué? —pregunto confundida. Es la primera vez que escucho el término.

—Es... una relación que nos beneficia a ambos. Solo soy su escolta. Yo asisto con él a eventos importantes y el me paga una mensualidad.

—y... ¿te gusta hacer esto?

—¡No!, para nada. Pero la paga es buena y yo soy una actriz. O al menos... eso quisiera llegar a ser y para eso necesito entrar a un curso de accionario en otro país que me costara mucho dinero. No tengo relaciones sexuales con él, por si te lo estás preguntando. Solo soy la acompañante que lo hace ver bien en lugares como estos —. Dice, mirándose al espejo.

—Entiendo. Lamento no haber llamado, perdí tu tarjeta ese día.

—¡Esta bien! Qué bueno que nos encontramos hoy. Aun puedo ayudarte... si eso es lo que deseas.

—¿Cómo? —Los ojos de Ashley se iluminan.

—Pues, soy una actriz. Nuestro trabajo es mentir y fingir. Podemos vernos dos o tres veces a la semana y puedo enseñarte a cómo actuar mejor.

—¿Harías eso por mí? —mi corazón infla con esperanza. Fingir es más fácil para mí porque me estoy acostumbrando a Caleb, a sus mentiras, a su forma de ser, pero no debo olvidar. Nunca. Ashley se acerca a mí, tomando mi mano en un gesto íntimo.

—¡Claro que sí! Todavía recuerdo lo triste que te veías esa tarde en el baño... no tengo idea lo doloroso que debe ser la situación por la que estás pasando, pero si puedo ayudarte a salir de ese infierno, lo haré sin pensarlo dos veces —. Le sonrío con los dientes y sin poder evitarlo, le doy un abrazo. Un curso de actuación gratis. Necesitare saber cómo actuar, especialmente cuando llegue el momento de tener relaciones con Caleb, porque el periodo no me durara toda la vida.

—Lo que voy a pedirte que me enseñes, va a ser muy incómodo a veces. ¿Estás segura de quieres ser mi maestra?

—No te preocupes por mí, nada me incomoda —. Musita, guiñándome un ojo.

Escribo mi teléfono en el suyo y hablamos de reunirnos los lunes, miércoles y viernes. Entonces acordamos invertir la historia de cómo nos conocimos; en lugar de decir que ella me dio consuelo, yo fui quien la consoló a ella. Caleb estará tan conmovido y enamorado que caerá totalmente en mi trampa. No puedo esperar.

Salimos del baño y llegamos al bar donde dejamos a Caleb y ella comienza a hablar con él sobre la buena novia que tiene, haciéndome parecer un ángel y no el demonio sangriento que va a quitarle la vida más temprano que tarde. Me besa en la frente y me mira como si quisiera llorar. Perfecto.



Arelis Acosta

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En el texto hay: misterio, secuestro, romance prohibido

Editado: 08.09.2019

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