Karlie's nightmare

Capítulo 26

Bebo mi té británico, temblando, pero no de miedo. Me siento... confiada. Todo este tiempo, he estado extrañando a la chica que solía ser antes del accidente, y eventualmente a la chica que era antes de él. Lamento ir esa noche a ese club y conocerlo con una enorme pasión, sin embargo, me alegra haber recuperado una parte de mí. 

¡Dios! Fui tan crédula. Caleb siempre fue un cobarde, desde la primera cita, pero lo perdoné por su belleza y... su dinero. 

Ya no soy quien era, gracias al cielo, no obstante, todavía sigo siendo yo; las partes de mi que realmente importan siguen brillando en mi interior. 

Ahora se porque me quede. Porque no me aleje desde la primera cita. Fui cegada por su fortuna y por la forma en que me trató y para cuando era bastante obvio para mi el monstruo que en realidad es, ya era demasiado tarde. 

Siento la mirada de alguien en mi y sé que no pueden ser los ojos de nadie más que los de la doctora Rivera.

Me doy vuelta, alejando mis ojos del fuego frente a mí para dirigirlos hacia ella. Ella está allí, mirándome sin decir nada.

—¿Hay algo mal, doctora Rivera?

—Dime... ¿debería preocuparme que todavía estés temblando?

—Para nada... esto es pura adrenalina, no es nada de que preocuparse —ella asiente con la cabeza, pero con preocupación aun brillando en su semblante. —¿Por qué sigue preocupada?

—Lo creas o no... es que esto simplemente no se siente bien —inclino la cabeza a un lado con incredulidad.

—¿Qué no se siente bien? ¿Yo recuperando mis recuerdos y saber lo que realmente pasó?

—No, escucha. La mente, el cerebro, es un órgano que todavía no hemos descifrado al cien por ciento; hay muchas cosas que no sabemos y no entendemos aún —se abraza a sí misma y luego prosigue —. Mis pacientes, todos han venido por sesiones de hipnosis para recordar una noche en la que se emborracharon mucho o tal vez para recordar eventos que siguen olvidando. Nunca he hecho esto antes, y lo creas o no, me preocupo por ti. No quiero dañarte de ninguna manera.

Camino hacia ella y me siento donde estaba hace solo treinta minutos.

—Entiendo. De verdad lo hago, pero hasta ahora todo ha ido perfecto. No tiene idea de lo bien que me siento en este momento. Estoy triste y completamente decepcionada con la policía de nuestra ciudad, pero me siento bien, y usted misma lo dijo, estoy a salvo aquí. No importa las consecuencias que surjan después de esto, estaré bien porque finalmente recuperé una parte de mí. Pase lo que pase, sepa que nunca debe haber ninguna carga sobre sus hombros. Esto es lo que yo quería.

Ella me da una cálida sonrisa e intenta decir algo, pero yo miro el reloj en mi teléfono otra vez, y me doy cuenta de que son las dos de la mañana. Necesitamos continuar.

—Es tarde, deberíamos comenzar otra sesión nuevamente. Caleb vuelve a casa por la mañana, y necesito, necesito saber sobre mis padres. Debo saber algo.

—De acuerdo. Ya sabes que hacer.

Me acuesto en el sofá y cierro los ojos, ella prosigue con el mismo método que utilizamos antes y antes de darme cuenta y con el sonido de su voz, todo está oscuro otra vez.

—Karlie, te pediré que recuerdes la última vez que viste a tus padres, y quiero que vayas allí y me digas lo que ves.

Veo una casa familiar llena de fotos mías de cuando era pequeña y esa ventana que solía amar tanto.

—Estoy en la casa de mis padres, mi padre me abraza y mi madre está a su lado.

—Tienes más recuerdos dentro de ti que necesitas desatar. Quiero que recuerdes la última vez que viste a tus padres después del secuestro. Ve allí y dime lo que ves.

Todo vuelve a oscurecer, y de repente veo un camino y un parabrisas frente a mi.

—Estoy... estoy dentro de un auto.

—¿Hay alguien contigo? Ve a tu alrededor y dime lo que ves.

Hago lo que ella dice y mi corazón da un pequeño salto dentro de mi pecho.

—No, no estoy sola. Aidan... Aidan está aquí junto a mí.

—Recuerda porque están allí.

Me veo a mí y a Aidan, planeando... planeando ver a mis padres.

—Oh, Dios... estamos, estamos esperando que mis padres salgan de una pequeña casa de madera. Aidan cree haber escuchado a Caleb decir que es allí donde los mantiene por el momento. No sabemos si hay algunos hombres que trabajan para Caleb adentro, así que nos quedamos afuera esperando verlos.

Un sollozo escapa de mi boca junto con una carcajada.

—¿Qué está pasando ahora?

—Puedo verla... ¡Puedo ver a mi mamá!

Puedo verla tan clara como el agua; Está usando jeans caqui y una camisa blanca. Su cabello castaño es esta más corto de lo normal, pero es ella. Es mi madre.

—¡Eso es, Karlie! ¿Qué está haciendo?

—Ella solo está sentada afuera. En una de las tres escaleras. Estamos muy lejos y nos escondemos de su vista, pero... creo que sabe que algo está pasando. Ya no pienso más. Mi mente se queda en blanco, a pesar de los gritos de Aidan en el recuerdo, salgo del auto y corro hacia sus brazos. 

Ella puede verme. Mi madre está abriendo sus brazos para mí. Ella me toma en sus brazos ... como si fuera un bebé, Dios mío... puedo oler su perfume.



Arelis Acosta

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En el texto hay: misterio, secuestro, romance prohibido

Editado: 08.09.2019

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