La donante *ya a la venta en físico*

Capítulo 1

 

 

Vampiros. Nadie sabe con exactitud de donde vinieron o sí estuvieron siempre en las sombras, esperando que falláramos; tampoco tenemos la certeza si todos los mitos acerca de ellos son verdad. Lo que es un hecho, es que son reales y no solo eso, que tienen el control del mundo, mejor dicho, de lo que queda. Parece algo irónico. ¿Cómo fue que llegamos a este punto? Sencillo. Nuestro propio egoísmo nos llevó a un paso de la extinción y como somos, me corrijo, éramos su único alimento, decidieron "ayudarnos". Nunca lo he creído del todo. Lo que hicieron con nosotros no fue ayudarnos, solamente vieron por sus intereses… Sin nosotros, no existirían.

―¡Disculpa! ¡Disculpa! ―La voz molesta del vampiro que tengo delante de mí, me trae de vuelta a la realidad. Es un tipo de mediana edad, alto y muy pálido, sus ojos tienen un color rojizo, pero no tienen la intensidad que siempre busco en ellos.

―Lo siento. ¿Necesita algo más? ―pregunto colocando dentro de la bolsa sus compras. Tuerce el gesto y mueve la cabeza a los lados, evidentemente con disgusto.

―No ―contesta dejando ver su irritación.

«Creí que decían que ellos no tenían sentimientos», pienso para mis adentros. Es lo que dicen las personas, pero creo que el enojo cuenta como uno.

Bajo la mirada y le entrego sus cosas, intentando no tocarlo.

―Regrese pronto ―digo con un intento de sonrisa. «Ojalá que no lo haga».

―No lo creo ―lo escucho decir mientras se da la vuelta y cruza la puerta demasiado rápido, para seguirlo con la mirada.

No es hasta que se ha marcado que reflexiono sobre mi error.

«¡Demonios!». De nuevo lo he hecho. He molestado a otro cliente. Y aunque eso debería ser bueno, no lo es, ellos son los principales consumidores. Si sigo así, van a despedirme.

―Parece que tú y ellos no pueden llevarse bien ―murmura Lina divertida, apareciendo detrás de mí. Me giro poniendo los ojos en blanco.

Por más que trato, sencillamente no puedo verlos con buenos ojos. Es imposible fingir.

―Eso parece ―contesto encogiéndome de hombros y tomando el trapo para limpiar el mostrador, que hace menos de 5 minutos limpie. Menos mal que en esta ocasión es ella quien ha sido testigo de mi pésima actitud y no su padre. Él no es tan tolerante o lo toma con humor.

―¿Por qué los odias tanto, Gema? ―pregunta mirándome con el ceño fruncido. Podría negar su cuestionamiento, pero lo cierto es que tiene razón. No solo los odio, los aborrezco.

―Quien sabe. ―No tiene sentido entrar en detalles. Lina es partidaria de ellos y nunca entendería mis argumentos, peor, si le cuenta a alguien mi forma de pensar, podría terminar en prisión. Por traición, alterar el orden o algo así como ser una rebelde.

―Ellos no te han hecho nada para que los odies, Gema. ―Dejo de fingir limpiar y la miro incrédula.

―¿Qué no me han hecho nada? ―repito ofendida. «Han acabado con nosotros y nos han manipulado a su antojo. ¿Eso es hacer nada?». Sin duda alguna, ella no comprende. ¿Cómo podría hacerlo? Desde luego que en su posición económica no ve como son realmente las cosas, al otro lado de la ciudad.

―Pues no. Ellos nos salvaron... ―"Salvaron" no es la palabra correcta. Ellos no nos salvaron, nos esclavizaron. Algo muy distinto a lo que piensa la clase que dispone de recursos y no tiene que pensar que comerá mañana o peor, si despertara.

―De otros vampiros ―le recuerdo. Rueda los ojos y se cruza de brazos.

―Y de nosotros mismos, admítelo. ―Sé que hubo guerras y que intentábamos destruirnos, pero aun así, ellos aprovecharon para conquistarnos y convertirnos en sus esclavos, porque eso somos, sus marionetas, sus sirvientes, su alimento―. Si no hubieran intervenido, las ciudades no existirían y hubiéramos muerto a manos de esos seres inmundos.

―Vampiros ―repito con una mueca. Porque quienes intentaban asesinarnos, eran de su misma especie, impuros―. Ellos también son vampiros.

―Pero no son iguales.

―Son la misma cosa ―insisto―. Vampiros.

Existen tres tipos de vampiros: Fundadores, subalternos e impuros.

Los fundadores, son vampiros de sangre pura, los primeros en existir y capaces de controlar a el resto de ellos. Son criaturas con habilidades extrañas y de ellos desciendes los demás vampiros. (Alguna vez, alguien aseguró que con la mirada hacia arder a otros. Creo que las personas exageramos un poco, pero no hay duda de que son raros). Prácticamente ningún humano puede verlos. Ellos viven dentro del muro, que se ubica en el corazón de la ciudad, donde solo otros vampiros pueden ingresar. Y son quienes tienen el control de las 3 ciudades existentes: Erbil, situada en lo que anteriormente se conocía como Libia; Cádiz, en territorio de Rusia; y Jericó, entre los límites de lo que fue Alemania y Polonia. No son las ciudades originales, pero fueron nombradas en su honor.

Los subalternos, son vampiros promedio. Originalmente fueron humanos que tras ser mordidos, sufrieron una transformación. Ellos representan un medio de comunicación entre fundadores y humanos. Siguen las órdenes de los fundadores, quienes parecen ser una especie de mentor para ellos. La mayoría son amables, se encargan de las tareas más importantes, como de la seguridad, dirección de los servicios médicos, fabricación de fármacos y todo lo referente a la tecnología (o lo que queda de ella). Viven en la parte aledaña al muro y no tienen habilidades especiales. Es decir, tiene colmillos, son veloces y pálidos, pero sus ojos son menos intensos que los ojos de los sangre pura. Eso los diferencia.



Isela Reyes

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En el texto hay: vampiros

Editado: 24.09.2018

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