La flor del mal

Un juego riesgoso

Sentimientos al  borde, dos  seres humanos que comienzan una nueva travesía, comenzaron  a salir y poco  a poco  las confesiones del uno  y el otro salieron  a flote, aunque Danae no  creía mucho en las palabras de Kouichi pues era escéptica en esas cosas del esoterismo.

Poco importaba, agradecía el mayor de los Tsujii a alguien así en su vida, puesto  era lo que necesitaba, aun así había ciertas diferencias, la joven peruana no sabía nada sobre cómo comportarse en  aquel país tan lejano  al suyo.

Aunque para Kouichi eso le parecía a veces adorable, buscaba remediar aquello, inclusive lo había hablado, que si tenía amigos, no debía tener contacto físico con ellos, no saludar de beso a lo mucho dar un  apretón  de manos, pero jamás abrazarles, inclusive la manera de tomar del brazo de ella hacia él no  estaba bien visto, mucho menos los besos en los labios, en público estaban prohibidos.

Aquello materia a Danae un poco  desanimada a veces, sentía que el joven Tsujii era muy frio con  ella, que quizás tal vez ni siquiera la deseaba como mujer, pues aun teniendo tiempo  saliendo,  ambos seguían sin darse un beso más allá de solo acariciarse por unos segundos los labios con  el otro sin pasión alguna escondida de las demás personas, aquella maravillosa oportunidad de tan corta unión  era casi inexistente. La diferencia de culturas era un obstáculo grande para ambos en la relación pero poco  a poco fueron sobrellevándolo, sobre todo aquella chica morena que no podía acostumbrarse a la forma de ser tan fría de los japoneses.

  • Qué bueno que te ha gustado ese restaurante – menciono Kouichi  muy feliz, puesto  ese lugar había deseado venir alguna vez con alguna de sus parejas.
  • Realmente fue muy rico – menciono  Danae recordando el momento   gracias por invitarme – sonrió amable.
  • Ya es muy tarde te acompaño  a tu  casa – el joven  Tsujii estaba preocupado.
  • No pasa nada   – ella negó un poco  avergonzada.
  • ¿Qué sucede?  – él  se sentía inseguro al respecto.
  • No, no  es nada solo que   – parecía realmente tener vergüenza de lo que le sucedía.
  • Recuerda que somos novios, puedes confiar en mi como lo he hecho  en ti – sonrió amable Kouichi.
  • Bueno, no  está muy ordenado que digamos,  se me olvido limpiar ayer – rió un poco  ante ello.
  • No importa,  si  deseas simplemente te dejo en la puerta de tu  casa – Kouichi se puso  a su lado para seguirla – solo deseo saber dónde vives – sonrió amablemente.
  • Está bien – dijo ella un poco  desanimada.

En el camino Kouichi pensaba mil cosas al  respecto, le parecía una exageración que por ello  se pusiera de esa manera, pues todos los extranjero a su perspectiva eran despreocupados respecto a  la limpieza. Siguieron  caminando hasta llegar a un lugar modesto, se posaron  enfrente de la puerta el cual tenía el número 133.

  • Este es mi cuarto – menciono ella avergonzada.
  • Entonces – él se disponía a irse es hora de irme que descanses – sonrió amable.
  • No, no  te vayas, pasa –   ella aún  se sentía más nerviosa.

Danae no podía dejarlo ir, siempre deseaba poder besarle, pero aún le costó mucho acostumbrarse, sabía que no  debía hacerlo  frente al público, inclusive la manera en que le tomaba el  brazo  era indecoroso, menos pensar en un  beso frente a los demás, ella lo  sabía, eso le incomodaría al joven, por lo cual  no lo había hecho nunca, pero siempre salían  a lugares públicos y no podía ni siquiera probar de nuevo aquellos dulces labios que había tomado por sorpresa la primera vez que decidieron  salir como pareja.

Aun le daba vergüenza como  estaba su habitación, no dudo en  dejarle pasar,  el joven se quitó los zapatos al igual que ella, algo que al inicio de su llegada le costaba, se había acostumbrado, pero no podía seguir con la necesidad de posar sus labios con los de él,  al momento  de  pasar completamente al lugar, no dudo en hacerlo,  se acercó lentamente a él, lo tomo  de sorpresa y la respiración  de ella se sentía tan cercana a la de él, levantándose levemente hasta poder rosar los labios de su amado.

Al inicio Kouichi no podía cerrar los ojos de la sorpresa, pero rápidamente reacciono y la tomo por la cintura profundizando más el beso,  abriendo sus bocas explorándose la una a la otra. Kouichi tenía una necesidad lasciva de querer más, él lo  sabía, habían comenzado ese juego peligroso donde mostraría uno  de sus más oscuros deseos, ella lo había iniciado y esperaba no  ser detenido, pues quería seguir adelante con ello.

Levanto su mano izquierda lentamente acariciando el pecho  de la joven la cual saco un leve gemido  de sorpresa, ella lo entendió, ella también lo  deseaba desde hace tiempo,  eran pareja y le parecía extraña que fueran tan lento que en algún punto sentía que no era atractiva ante los ojos de aquel hombre que ella deseaba.



Hime-Rose

#5518 en Fanfic

Editado: 07.07.2018

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