La llave

Capítulo 15

Entramos sin dejar de mirar a todos lados con miedo. No sabemos cómo es aquí ni con qué sorpresa podemos encontrarnos. El lugar debe estar asegurado y llevar trampas, eso es seguro. Valeria me pasa un delgado cuchillo que sacó de su bolsillo. Del otro saca uno más grande, pero con un filo más grueso. Ella se queda con ese. Nos mantenemos juntas, mirando a cada lado.

Se escuchan unos pasos venir hacia acá. Con rapidez nos escondemos detrás de un pilar. Nos mantenemos rígidas mientras vemos la sombra de alguien, una persona muy alta, pasar cerca. Se queda unos segundos cerca nuestro, mirando de un lado a otro. Después de unos segundos, se va como si nada.

Nos relajamos al tener la amenaza más lejos. Nos asomamos un poco. Al ver que no hay moros en la costa, salimos de ahí y caminamos, investigando el lugar. Aún no sé a dónde ir para llegar hasta los reyes. Ahora recuerdo que la criatura dijo que están en la habitación más alta, así que todavía nos queda mucho camino por recorrer. Encontramos una escalera. La subimos de puntas sin dejar de mirar de un lado a otro. Esperamos no volver a toparnos con otra persona.

Mientras caminamos escucho unos pasos cerca. Me doy la vuelta con brusquedad, pero no veo a nadie. Al parecer, Valeria no escuchó esos pasos porque se sorprende al verme así.

—¿Qué pasa? —susurra muy bajo, tanto que apenas supe lo que dijo porque pude leerle los labios.

—Escuché algo, alguien —susurro igual de bajo o más.

Siento que alguien me toma por atrás con fuerza. Pienso en gritar a pesar del lugar y situación en que estoy, cosa que no es conveniente, pero ni siquiera logro hacerlo porque ese mismo alguien me tapa la boca.

—Tranquila, soy yo —susurra la voz de David. ¿Cómo es posible que haya entrado aquí si lo dejamos, lo traicionamos? Seguramente viene a vengarse, y eso ya es peligroso, y más tenerlo cerca.

Me suelta. Me alejo de él con lentitud, observándolo de arriba a abajo con atención.

—Les agradezco que hayan ido antes para dejarme la puerta abierta. Me ahorraron el momento de abrir la puerta, aunque igual rompieron la llave, gran consideración para que nadie pueda entrar —dice. ¿De qué está hablando? Nosotras lo traicionamos, no lo ayudamos. Debería estar furioso, no agradeciéndonos. Y aparte la llave se nos rompió sin querer, ¿para qué la romperíamos? Podríamos llevárnosla mejor en vez de romperla.

—Si está abierta la puerta, puede entrar alguien más a encerrarnos o algo así. Hay que ir a cerrarla —susurra Valeria bajando la escalera sin considerar que debe guardar silencio. Se escuchan solo algunos de sus pasos porque, por suerte, David la detiene.

—Ya la cerré, no crean que no pensé en eso —dice subiendo junto a nosotras. Valeria y yo nos miramos con fastidio al ver que David planea seguirnos y que cumplamos la misión juntos. Solo quería cumplir mi venganza, pero ahora eso no está ni cerca de ser posible. Llegamos a una habitación vacía. Miro todo el lugar, sintiendo rabia de ver un lugar tan lujoso ser desperdiciado al no estar ocupado de nada. Solo hay una gran alfombra rojo oscuro con diseños dorados y una chimenea encendida.

—Vámonos rápido, esto parece ser una trampa —susurra David. Pongo los ojos en blanco al oír su recomendación. Ya sé que puede ser una trampa, que no se crea un sabelotodo.

Antes de salir de la habitación, veo una luz roja parpadeando. Hay una cámara, ellos ya saben que estamos aquí.

—Hay una cámara —le susurro a Valeria.

—Las ponen para que nos asustemos, no creen que alguien logre entrar aquí así que ni siquiera se molestan en poner reales —responde Valeria de forma segura. Eso me da mucho alivio, al final no estamos tan mal como creí.

Salimos de la habitación hacia otra escalera. Esta va hacia abajo. No nos conviene volver a bajar, pero no sabemos a qué otro lugar ir, ni cómo hacer para seguir subiendo y más rápido.

Bajamos por las escaleras hasta llegar a un lugar con mucho ruido, como si estuviera al lado de una fábrica o algo así. Sé que es mi oportunidad para preguntarle una duda a David.

—Bueno, quisiera saber dónde encontraste la llave —le digo a David susurrando, pero no muy bajo en su oído. Si no lo hago al lado de su oído él no podría escuchar.

—El acertijo fue obvio. Buscar detrás de tu cabeza quiere decir "el pasado". Y cuando caminaste lejos sin saber a dónde y fui a buscar indicaciones, encontré las ruinas de una casa campestre, posiblemente de unos campesinos. Entre las ruinas encontré, debajo de un pedazo de madera, la llave —o sea que hace ya mucho tiempo que pudimos entrar al palacio.

—Pero ¿por qué la encontré detrás de tu almohada?

—La puse ahí porque sabía que creías que el acertijo era así de literal. Todo fue planeado, pero piensa en que fue para mejor —contesta, aunque no le encuentro la justificación para que haya sido para mejor. Lo fue, pero para él.

—Y, ¿por qué no fuiste apenas encontraste la llave a cumplir tu misión? ¿Por qué esperaste?

—Además de querer quedarme con Rocío, tenía que hacer que la policía no sospechara en mí y así no tener impedimento para cumplir la misión. Lo malo es que ustedes son sospechosas, no tuvieron que haber venido —nos aconseja. No tenía por qué decirlo siendo que somos sospechosas por su culpa.

En el pasillo encuentro una piedra brillante y transparente. La tomo. Se siente muy dura, debe ser un diamante. No entiendo para qué voy a querer un diamante aquí, ni que fuera a venderlo. Y si lo hiciera, no usaría mucho el dinero si me estoy esforzando en salir de aquí. A pesar de las múltiples razones que me hacen pensar que tener el diamante es inútil, me lo llevo igual. Lo dejo en el bolsillo mientras continuo el camino. Espero que su dureza no me haga daño a pesar de estar en un bolsillo.

 



the_icegirl

#1080 in Fantasy

Story about: reencarnacion, reyes, criaturas

Edited: 17.07.2019

Add to Library


Complain