La llave

Capítulo 16

Abrimos otra puerta. David va por delante, pero igual caminamos todos muy unidos. Él se tropieza y como efecto dominó lo hacemos con él. Caemos por un lugar muy alto. Evitamos gritar por miedo a ser descubiertos.

Terminamos de caer a un lugar un poco blando y suave. Aún no sé sobre qué caí. Me levanto un poco para ver sobre qué estamos. Se siente un olor horrible y se ven muchas ¡cabezas! No puede ser, estamos sobre un montón de cadáveres.

Gritamos de asco y... sorpresa, tal vez. ¿Por qué hay un montón de cadáveres en la habitación de un palacio? Quizá son cadáveres de guerras, o pueden serlo de... las personas a las que le quitaron la fuerza vital. Recuerdo que la criatura dijo que les quitaban la fuerza vital y luego los encerraban en esos cuerpos y el campo verde. Aquí deben encerrar a los cuerpos, pero ¿para qué les sirve un montón de carne y huesos?

—¡Salgamos de aquí! —grita David, intentando no hundirse entre los cadáveres. En cualquier momento podemos ser tragados por el montón de cuerpos y quedar atrapados. No dejamos de movernos como si estuviéramos nadando, aunque es más difícil. Soportamos la repulsión para conseguir llegar a la otra escalera. El primero en llegar es David. Ayuda a Valeria a subir a la escalera mientras que a mí aún me faltan unos metros. Al llegar me ayudan los dos a subir. Llego y nos abrazamos todos, no sé por qué, pero sentimos la necesidad de hacerlo.

Subimos las escaleras como si nada hubiera pasado. No creí que fuera a haber una habitación así. Pensé que todas serían como la habitación lujosa, algo mucho más cómodo. Al menos pudieron tener la consideración de enterrar los cuerpos en vez de dejarlos así. Y lo peor es que los cadáveres más cercanos a la superficie estaban un tanto frescos. No han dejado de quitar la fuerza vital a las personas a pesar de la amenaza de quienes intentan matarlos.

Llegamos a otra habitación lujosa. Es un alivio estar en un lugar más normal que el anterior, y más sentirme protegida de alguna manera. Seguimos por otra escalera, una que es mucho más larga que las demás y que va solo hacia arriba. Caminamos por mucho tiempo por la escalera, en la que hay cada vez menos iluminación. Quedamos en una profunda oscuridad. Para no perdernos ni separarnos, nos tomamos todos de las manos, dejando una libre por cada uno para tocar las paredes y no caer. Llegamos a una puerta al fin, al final de la escalera. Uno de nosotros la abre, no sé quién, aunque es obvio que no soy yo. Se ve una franja de luz entrar con fuerza. La luz hace que me duelan los ojos, debe ser por el cambio desde la oscuridad. Entramos rápido a la habitación para no seguir en la inseguridad de la escalera.

Se ve una habitación lujosa como la primera, con la alfombra roja y dos sillas acolchadas, de aspecto bastante cómodo. Al otro lado de la habitación se ve, a lo lejos, una cama matrimonial con sábanas blancas. Ahí hay dos personas durmiendo. Nos acercamos con el silencio de nuestro lado a la cama. Deben ser los reyes, o eso sospecho.

Las personas que vemos son muy extrañas: tienen la cara con la piel bastante firme pero no se ve real, al igual que sus facciones. Se ven muy falsos, como de plástico. Es como las modelos que se les nota que se operaron la cara por la exagerada perfección en los rasgos, solo que en ellos la perfección es en la juventud.

—Son los reyes —dice Valeria moviendo los labios. Saca de su bolsillo el gran cuchillo que se dejó. Saco el cuchillo que me pasó ella, el pequeño con filo delgado. David saca una pistola. Valeria le demuestra con la mirada que no debe usarla. Al principio no entiendo por qué, pero luego recuerdo que no hay que hacer ruido para no levantar sospechas. Nos acercamos más hasta que Valeria es la primera en enterrar el cuchillo en el cuello de la reina. Ella despierta de golpe, pero no se ve que esté muriendo o sufriendo por el dolor. Toma el cuchillo que usó Valeria y se lo quita del cuello, lanzándolo lejos. No deja de salir sangre de su cuello, pero rápidamente cicatriza la herida. Había olvidado que me habían dicho que suponían que los reyes son inmortales. David, al sentir la frustración, saca la pistola y le dispara en la cabeza múltiples veces al rey. Él también despierta como la reina: sin demostrar dolor. Parecen robots, no humanos. Sus rostros no demuestran emociones y su piel es demasiado perfecta. Llevarse la fuerza vital de las personas les ha dado esto, aunque no sé qué es lo que les hace querer vivir por siempre.

De otra puerta salen varios policías con muchas armas. Corremos hacia la puerta por la que vinimos, pero salen más policías por ahí. Estamos completamente rodeados, al borde de cumplir la misión. Todavía no entiendo cómo es que no resultó si teníamos que matarlos, y si ellos son inmortales entonces la misión es imposible. Habría llegado hasta aquí para nada.

Los policías nos controlan los intentos de escapar, por desgracia. Nos ponen esas horribles esposas verdes, las que me recuerdan la sensación que tenía cuando recién llegué aquí, la inseguridad de creer que esto era solo un sueño.

Nos sacan con brusquedad de la habitación, con la expresión fría e inanimada del rey y la reina. Ahora más que nunca los odio, más al haber recordado cómo me quitaron a mi familia. Y lo peor es que ni siquiera dan la cara por lo que hacen.

Pasamos por otro pasillo más iluminado con las paredes pintadas. Tiene extraños símbolos escritos, como los que tenía el gusbeliano antiguo, el acertijo. Lo malo es que no tenemos ningún libro para interpretarlo.

Llegamos a una celda en condiciones paupérrimas. Nos dejan a todos en la misma celda, la que no es muy grande.

—Disfruten su último día de vida —dice uno de los policías cuando se va, dejándonos completamente solos. Debe ser que a quienes han llegado tan lejos les dan la pena de muerte. Maldita sea, llegué hasta aquí solo para encontrar la muerte.

 



the_icegirl

#1129 in Fantasy

Story about: reencarnacion, reyes, criaturas

Edited: 17.07.2019

Add to Library


Complain