La Mansion

CAPITULO 14; LLUVIA Y SUEÑO

Reed me miraba sorprendido, sin poder evitarlo camine unos pasos hacia atrás no quiero que me rechace, dudo que soporte eso, después de todo sumándole el problema con Bastián, conocer a los animales y tener un familiar creo que son muchas emociones por un solo día. -creo que no fue buena idea decirte, lo siento- susurre mientras miraba el suelo, dios siento como mi garganta comenzaba a arder junto al mismo tiempo que mis ojos, sentí como la primera lagrima rodo por mi mejilla. Le di la espalda y comencé a caminar dirigiéndome hacia donde estaba David. -¡no espera!- pude sentir como su mano tomaba mi muñeca y me hacía voltear rápidamente, no pude predecir lo que hizo, en realidad ni me lo espere; me abrazo fuertemente apegándome más a él. - ¿Por qué?-susurre mientras sentía como mi garganta dejaba de arder por las ganas de llorar y mis mejillas se volvían calientes, no quiero mirarlo, no quiero que todo sea un horriblemente hermosos sueño. -nunca te rechazaría princess- susurro cerca de mi oído, peso sentir como una descarga eléctrica pasa por todo mi cuerpo haciéndome temblar, lo abrace fuertemente. -¿de verdad?- pregunte con un poco de emoción. -no te diré, si no me miras a los ojos-dijo, con un poco de miedo me separe un poco de su pecho y mire su rostro, estaba sonriendo, sin poder evitarlo le devolví la sonrisa aunque un poco temerosa. -¿me dirás?- no sé porque pero ¡me salió la voz de una niña! Por favor hace ya más de dos años que elimine esa etapa, pero con él siempre me comporto como una niña, no entiendo porque me sorprende. -nunca te rechazaría-dijo y se sonrojo un poco- en realidad creo que me enamore de ti desde que te vi por primera vez, solo que a mí me criaron para proteger a mi familia y ser el cazador perfecto, pero al perder a mis padre me dedique a cuidar a la única familia que me queda, yo…..me obligue a olvidar el amor, la amistad, en realidad tú has sido mi primera amiga en mucho tiempo, pero……te herí, discúlpame- dijo mientras que de sus ojos comenzaban a caer varias lagrimas una después de la otra; acerque mis manos y las limpie mirándolo confundida, él nunca me ha herido. -¿de qué hablas? Que yo sepa tu nunca me has herido, ni me has hecho sentir mal- dije mientras seguía limpiando sus lágrimas, el tomo mis manos y entre las suyas sin alejarlas de su rostro, el negó mientras sollozaba levemente. -si lo hice- dijo mientras se dejaba caer de rodillas, seguí su acción y lo abrace- yo te tengo que decir quién soy, pero por favor no me rechaces- susurro mientras se separaba de mí, lo mire expectante con miedo y preocupación, no quiero saber él porque tiene tanto miedo, porque esta tan angustiado de lo que yo diré. Reed tomo aire y lo expulso lentamente, de forma pausada dirigió sus manos hacia su máscara, se veía completamente afectado. -no tienes que hacerlo-dije, él negó. -tengo que hacerlo-susurro y se quitó la máscara……… -…..-no sabía que decir, ni siquiera cómo reaccionar, abrí la boca lista para comenzar a hablar o tartamudear cuando sentí como la primera gota de lluvia me mojaba, después de ella le siguieron varias más hasta que todo el lugar se encontraba con las lágrimas del cielo cayendo. Estaba lloviendo y de una forma muy fuerte. -¿no dirás nada?-grito el chico que estaba delante de mí, no sé cómo llamarlo si lo llamo por su nombre de cazador o el real. -¡no sé qué decir!-grite y sentí como las lágrimas caían- ¿Qué quieres que diga? ¡Maldición!- golpee el suelo y lo mire para luego simplemente abrazarlo. -¿no que no sabías que decir?- pregunto sollozando. -no estos diciendo nada-lo abrace con más fuerza. -¿me perdonas?-pregunto mientras que correspondía con la misma intensidad mi muestra de afecto. -siempre-dije escondiéndome en su cuello. -¿aunque sea un completo estúpido?- pregunto y no pude evitar que una risa saliera de mi boca. -aunque seas el estúpido más grande de la tierra- me separe de él y mire sus hermosos ojos. -te amo zinerva- confeso sonrojado, le sonreí mientras le daba un beso en la nariz, me sonroje; dios que vergüenza, lo mire a los ojos decidiendo ignorar lo de hace unos segundos. -yo también te amo…..Bastián-susurre pegando mi frente con la suya. Entre a mi casa riendo mientras cargaba a David que también estaba riéndose de las bobadas que se le habían ocurrido a Bastián. -¡Zinerva!- escuche un grito y luego note como un cuerpo un poco más pequeño que el mío me abrazaba, me fije notando a Eliot- nos tenías preocupados ¿Dónde estabas?-pregunto mirándome enojado, le sonreí. -estaba en el bosque-dije mientras le daba a Bastián mi pequeño bebe y abrace a Eliot. -¿Qué hacías en el bosque? ¡Ya es de noche! Por dios- dijo enojado Julián, lo mire apenada- aparte de eso ¿Por qué nos dejaste solos en el centro?-pregunto acercándose. -déjala Julián- dijo de forma tranquila mi papa mientras se acercaba a nosotros con varias toallas- vallan y cámbiense se pueden refriar- ordeno, hice una pose militar mientras escuchaba la risa de Eliot, Bastián y David. -si señor- dije mientras miraba a mi bebe y la persona que lo tiene cargado- acompáñame- le ordene, él solo asintió y ambos subimos las escaleras, al llegar a mi cuarto tome a David y lo seque mientras que Bastián se secaba el cabello. -pasamos un conjunto de dormir, por favor-pedí sin verlo, pero no quite mi sonrisa en ningún momento. -toma-dijo pasándome el azul con flores rojas, David chillo alegre- le gusta- afirmo sentándose en la cama al lado de David. -es su favorito- le di la razón, le coloque la camisa y lo mire- ¡terminamos!-dije haciéndole cosquillas. -traigo ropa para Bastián- vi como mi papa se asomó por la puerta, le sonreí. -gracias-Bastián tomo el ropaje y mi papa se fue. -puedes cambiarte en el baño, también me voy a cambiar por lo que no salgas-advertí y él sonriendo se adentró al baño, busque entre mi ropa un buzo rojo un legui de rayas negras y blancas. Me quite mi ropa mojada dejándola en el suelo, me puse mi ropa con rapidez, no quiero una vergüenza como la vez pasada, no gracias con una tengo más que suficiente; al terminar seque mi cabello sentada en mi cama y viendo como David jugaba con un pequeño peluche de cuando yo era una niña, el señor Eddy, mis papas me dijeron que yo elegí ese nombre al escucharlo por ahí no lo deje de decir hasta un año después y hasta fue mi segunda palabra, la primara siempre será una, mama. -¿ya puedo pasar?- pregunto gritando el chico en mi baño, sonreí. -¡claro!-grite de vuelta, a los segundos él estaba fuera del baño, me miro de arriba abajo y nuevamente sentí mis mejillas calientes. -eres linda cuando te sonrojas-dijo mientras acariciaba mi mejilla, mi sonrojo aumento. -¡eres un inoportuno!- le grite mirándolo mal, él solo sonrió. -solo digo la verdad- se excusó quitando su mano de mi mejilla. -pues guárdatela-tome a David y cuando iba a cruzar la puerta, sentí una mano en mi hombro, no tengo que voltearme para saber quién es. -quiero…..quiero decirte porque actué así cuando estabas con Isabel- dijo en un susurro, me voltee mirándolo tranquilamente. -estabas preocupado, Isabel no se ha comportado de buena manera desde que yo llegue o hasta antes, pero la perdone tiene buenas razones te lo aseguro- él sonrió y asintió, tome su mano y bajamos, encontrándonos a dos grupos que estaban uno delante de otro en la sala, todos sentados en el suelo. En el primero se encontraba Eliot, Verónica y mi padre y en el otro Julián y Angel que parecía completamente desinteresado y solo leía un libro…….me resulta raramente familiar…… ¿ese no es? -¡roba libros!-grite y de forma rápida le di a Bastián a David y corrí saltando y cayendo encima de Angel, que me miraba sorprendido, pero indiferente- ¿Por qué tienes mi libro?- pregunte gruñendo, el me miro el libro en su mano confundido. -solo es un libro no deberías poner tanto drama- dijo indiferente, siento como las lágrimas comenzaban a formarse en mis ojos por producto de la tristeza y el enojo junto, le arrebate el libro y lo abrace a mi pecho y me baje de encima de él. -no es solo un libro-dije susurrando, pude sentir como la primera lagrima bajaba- me lo regalo mi mama, antes de……- el nudo en la garganta no me dejo continuar hablar, mis lágrimas ya habían comenzado a bajar; me arrodille con el libro aun abrazado a mi pecho, logre percibir como unos brazos me rodeaban para abrazarme contra aquella persona, al escuchar su voz, al decir que me tranquilice lo reconocí……..Bastián. -lo siento-dijo apenado Angel, asentí; hace ya unos minutos que deje de llorar, pero no me he separado del pecho de Bastián me siento cómoda aquí. -¿Por qué estaban divididos ahorita?-pregunte y note como todos, menos Angel se ponían incomodos ¿dije algo malo? -eso……por una bobada-excuso mi padre. -si una bobada- concordaron al mismo tiempo Julián y Eliot, los mire no muy segura. -estaban haciendo un tipo de apuesta ellos tres-respondió Vero a los segundos luego de que la mirara, le sonreí y extendí mis brazos, ella se acercó y se sentó en mi regazo relajando su cuerpo en mi pecho y colocando su cabeza en mi hombro. -¿porque?- le acaricie su cabello, era tan hermoso como el azabache de David, el cabello de Verónica tiene su propia belleza y brillo al igual que ella. - Eliot y el tío decías que tú y el chico eran novios y mi hermano lo negaba diciendo “él es demasiado poco para ella”-dijo imitándolo, me reí. -¿de verdad? –Ella asintió- ¿y tú? ¿Cómo terminaste en ese pleito?- -Eliot me arrastro y mi hermano a Angel-dijo. -¿y tú que crees? ¿Somos o no novio?-pregunte un poco sonrojada y divertida, ella miro a la nada pensativa. -¡eso es injusto! Usar a mi hermana contra mí- se interpuso Julián, lo mire divertida. -¿Quién les manda a hacer ese tipo de peleas?- contrataque, el me miro con temor, sabe que cuando estoy demasiada tranquila no es buena señal- y más meter a Vero que no tenía nada que ver con tus celos- señale a Julián- y con la forma de ustedes de querer contradecirle y tener la razón- dije señalando a mi padre y Eliot que me miraron como dos cachorritos abandonados, cerré los ojos y negué- ¿creen que no me di cuenta? ¿No me daría cuanta que desde que llego Julián ustedes lo contradicen a cada rato? -lo sentimos-dijeron los tres a la vez. -creo que son pareja-dijo de repente Verónica- la forma en la que te ayudo y las miradas que se demuestra que es obvio que se quieren mucho-dijo con una gran sonrisa. -ninguno de ustedes lo noto, sí que son lentos- dijo Angel llamando la atención de todos ¿ahora que dirá el libro?- ¿no se han dado cuenta que Zinerva los está despistando? La verdadera pregunta que se debería hacer es ¿Qué son?-pregunto mirándome, me sonroje y me escondí en mi cabello. -novios-dijo Bastián abrazándome más que antes, me deje no me siento incomoda en realidad no especificamos nuestra relación, creo que él pensó que era más que obvio por lo que no hablo…..este chico a veces es irritable. -¡ganamos!-grito Eliot saltando, le quite a Vero el zapato y se lo lance a mi pequeño amigo gritón- ¡zinerva!-dijo tocándose la frente donde se encontraba ya un pequeño chichón, sí que tengo buena puntería Y eso que estoy oxidada. -no pierdes el toque- menciono Julián, todos menos mi padre y verónica entendieron. -¿a qué te refieres?-pregunto Eliot emocionado y dejando en el olvido su dolor en la frente, ¡este chico es peor que una vieja chismosa! -mi tío es cazador, por lo que desde pequeños nos enseñó a Zinerva y a mí a cazar, cazamos desde que tenemos diez años y zinerva era la mejor con el arco y la flecha, le gustaba demasiado y tenía y tiene la mejor puntería de todas- todos me miraron, pero los ignore mirando a Bastián que me miraba con el semblante tranquilo y con una pequeña sonrisa. -si quieres algún día cazamos juntos-dijo y me siento la chica más afortunada del mundo, ¡dios lo amo! ¿Por qué rayos me estoy poniendo tan cursi? No soy yo, pero igual si es con él, supongo lo puedo soportar al menos un poco. -¡claro!-dije sonriendo. Todo lo que quedo de la noche nos la pasamos hablando del pasado de cada uno, de experiencias, caídas o hasta bromas que hice a mi padre y nunca se enteró hasta hoy; me disculpe con Angel por orden de Bastián por lo del libro y pedimos pizza, todos comimos hasta llenarnos ¡hasta hubo una competencia de quien comía más y más rápido! Solo puedo decir que siempre soy la mejor en comer, competí con Eliot y Bastián, primer puesto yo, segundo el pitufo rojo y pues el tercero el pobre de Bastián. Acabamos de terminarnos una película cuando note como David comenzaba a bostezar, lo cargue y me levante llamando la atención de los demás. -voy a llevar a David a dormir-me excuse- ven tú también Vero no es hora para que se encuentren despiertos-Verónica se levantó y tomo mi mano adormilada y cabeceando, Bastián se levantó y la cargo haciendo que ella se acurrucara y cayera en el mundo de los sueños a los segundos. -¿Qué hora es?-pregunto Eliot medio dormido. -las…-mire el reloj- ya es la una-dije sorprendida, el tiempo paso volando. -¿me puedo dormir aquí?-pregunto balbuceando, asentí sonriendo. -ven para que vayas a dormir-él se levantó y agarro la mano de Bastián mientras que subíamos las escaleras, los otros tres decidieron quedarse a verse otra película ya que no tienen sueño. -buenas noches-dije a Vero cuando la acostamos en su cuarto. -hasta mañana Zinerva-dijo para caer rendida, la tape con la sabana y apague su foco al salir del cuarto. -síganme-le dije a los hermanos, me dirigí al siguiente cuarto que quedaba al lado del de Verónica y abrí la puerta; la habitación era simple, tenía una cama individual, un escritorio y una pequeña repisa, todo era blanco, pero las paredes café, estaba limpio supongo que papa arreglo toda las habitaciones principales, cuando pasaron los hermanos, Eliot cayo en la cama y se quedó dormido a los segundos, sonreí y lo tape aun cargando a David. Nos dirigimos a mi cuarto y entramos, sentí un peso de más en mi cabeza, no necesite mirar para saber quién es. -hola leila- ella chillo- también estoy feliz de verte, pero es hora de dormir ¿ya comiste?-nuevamente escuche su chillido- bien, si quieres puedes pasear por la mansión y si quieres no te estoy obligando asustar a unas personas que se encuentran en la sala, que conste que dije si querías-dije sonriendo “inocentemente” o haciendo el intento, vi como leila comenzaba a volar por toda la habitación hasta salir del cuarto por la puerta que estaba abierta gracias a Bastián. -eres todo un caso-dijo cerrando la puerta, lo mire sonriendo mientras me dirigía hacia la cama. -¿yo? –pregunte mientras acomodaba a David en la cama y luego me acostaba bostezando ligeramente, David me abrazo. -si- dijo y comencé a cerrar mis ojos; abrí mis ojos al sentir como un peso caía en la cama y una mano pasaba por mi cintura abrazándome, no dije nada y me acomode en su pecho sin soltar a David ¿en qué momento lo abrace?-te amo-dijo dándome un beso en la parte trasera de mi cabello, cerré los ojos mientras sentía como una pequeña sonrisa crecía en mi rostro. -yo también te amo-susurre y me permití caer en los brazos de Morfeo. -¿otra vez en este lugar?-susurre cuando vi como todo a mí alrededor se volvía completamente blanco, suspire y me senté esperando a que alguien apareciera. No duro mucho hasta que una persona se abría paso en la luz, era una niña pequeña de cabellos rubios y ojos azules parecidos a los de……….la tía Elena. -hola-dije sonriendo, pero la pequeña parecía no notarme, pero entonces ¿Por qué corría hacia mí? Al acercarse, antes de que pudiera decir algo más, la niña me traspaso y todo el escenario cambio radicalmente; ya no estaba en la blanca habitación, ahora me encontraba en un bosque, me levante mirando a mi alrededor, un grito me saco de mi búsqueda y comencé a correr hacia dónde provenía aquel grito. Al llegar vi como una pequeña niña lloraba mientras tocaba su cachete. -¡leila!- escuche otro grito, mire a la niña con detenimiento……… mi mama, ¿pero cómo…? La niña se encogió más mientras sollozaba en voz baja y se escondía entre sus piernas, pude sentir como mis ojos comenzaban a arder no me gusta ver a mi madre así aunque solo sea un sueño, es uno no muy bonito.- ¡leila!-el grito se alejó. -lo siento-susurro casi inaudible, me senté a su lado y le acaricie el cabello, ella miro todo el lugar, supongo para ver que le acaricio el cabello. Al no encontrar a nadie simplemente suspiro y comenzó a jugar con su vestido, que ahora caigo en cuenta es de 500 años atrás desde mi época, eso significaría que estoy… ¿observando el pasado de mi mama? Eso es raro. -¿Qué te sucede?-pregunte en un susurro, ella miro a donde yo me encontraba, pero parecía asustada. -¿Quién eres?-se encogió más en su sitio. -alguien que no tiene deseo alguno de dañarte-dije nuevamente susurrando - ¿Qué te sucede?-pregunte nuevamente. -mi mama otra vez me comparo con mi hermana-dijo en un susurro triste, sus ojos se llenaron de lagrimas- y cuando me equivoque en el hechizo que me toca hoy se encojo y me pego en el cachete-dijo tocando su mejilla un poco roja, sentí como el enojo comenzaba a crecer en mi interior. -pero tú no eres tu hermana-dije sorprendiéndola- tu hermana es ella y tú eres tú, puedes ser mejor que tu hermana en varias cosas, todos pueden destacarse en diferentes materias y cosas, después de todo eso es lo que nos vuelve únicos-dije con sinceridad, en realidad me alegro de no haber conocido a esa vieja que tendría que ser mi abuela. -¿crees eso?-pregunto dejando de llorar, sonreí. -estoy segura- la abrace y ella solo cerro los ojos. -gracias-dijo alegre después del abrazo, se levantó y corrió gritando un fuerte adiós. Sonreí. El escenario y todo a mí alrededor comenzó a cambiar otra vez, ahora estaba en una habitación muy……..blanca, demasiado para mi gusto, había una cama matrimonial y un escritorio con algunos libros, demasiado simple. -Elena que no se te olvide practicar el hechizo-dijo una mujer alta, su cabello era rubio y sus ojos verdes, era bonita, pero su rostro se notaba arrugado y no sé porque, pero creo que es una amargada de primera. -si madre-dijo una chica de quince, mi tía estaba miro como su madre se retiró del cuarto y suspiro sentándose en el escritorio; ya sé porque me parecía una amargada, es la madre de mi madre. Me acerque y vi que comenzaba a escribir algo, me acerque a ver por la ventana y todo estaba con un montón de plantas a sus alrededores. -¡así no es!-escuche un grito, dirigí mi mirada y ahí se encontraba la amargada regañando a mi madre que intentaba hacer un hechizo de crecimiento con las plantas o eso creo, tenía un pequeño bastón con el que…..le pegaba, no, eso…. -otra vez no-susurro a mi lado Elena, ¿en qué momento se puso a mi lado? Sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas, mientras que miraba a la pequeña niña de diez años- ¡maldición!-grito en voz baja mientras miraba con furia a la amargada…..ella lo sabía, no necesito la carta de mama para saberlo, ella no era ingenua o estúpida, entonces si sabía ¿Por qué no dijo nada? O ¿hizo algo para ayudarla? Regreso a su escritorio y la seguí de cerca, saco una pequeña caja del único cajón del escritorio y la abrió encontrando una pequeña gema color azul, la tomo y susurro unas palabras que hicieron salir a una pequeña hada que hizo una reverencia al mirarla. -¿Qué desea ama?-pregunto aquella hada, era pequeña, su cabello era rosado y sus ojos creo que rojos, sus orejas puntiagudas y tenía puesto un vestido de hojas amarillas, creo que es su familiar. -llévale esta carta a ya sabes quién, ella sabrá que hacer- dijo dándole lo que estaba escribiendo hace unos minutos, ese nombre me suena ¿pero….de qué? -claro ama-dijo mientras ambas se acercaban a la ventana y ella lo habría dándole paso a la pequeña hada de salir volando despareciendo en el horizonte; note como Elena comenzó a hacer unos pequeños movimientos con una pequeña rama, supongo es su varita ¡yo quiero una! Con su varita hizo que la plata que debía hacer crecer mi madre creció de forma rápida y hermosa, mi madre chillo emocionada y la amargada solo se fue diciendo un practica más, mire a Elena que tenía una pequeña sonrisa y miraba con alivio hacia donde se encontraba mi mama, que miro hacia todos los lado comenzó a utilizar su magia mientras que dejaba su varita tirada y comenzaba a jugar con todo lo que se encontraba a su alrededor haciendo crecer las plantas y ablando con ellas, Elena se miraba sorprendida yo no tanto, por lo que pude ver de la amargada ella haría cualquier cosa para arruinar a mi madre, por lo que si se enteraba de su control perfecto en su magia haría algo. -esa es mi hermana-dijo mirándola con una sonrisa, mi madre se detuvo y miro hacia arriba mirando a su hermana un poco apenada, pero saludándola con la mano, Elena le devolvió el saludo. -ama-llamo la pequeña hada llegando toda cansada- la lady ….-respiro rápidamente-… dijo que le hará el favor, que la veía en el bosque en veinte minutos-dijo delante de Elena y luego se volvió nuevamente en aquella gema azul. El escenario cambio nuevamente y otra vez me encontraba en el bosque, a mi lado se encontraba caminando Elena, decidí caminar a su lado mirándola, su semblante era serio, pero en sus ojos se notaba un poco de nostalgia y alegría, ella siguió caminando por un buen rato hasta que llego al…..lago ¿en serio? ¿Por qué todo lo mío tiene que estar relacionado con el lago? Siempre lo mismo y siempre igual de irritante, suspire mirando como Elena se sentaba en el pasto y quitándose las zapatillas, levantando un poco su vestido sumergió sus pies en el agua, me senté a su lado mirando todos sus movimientos con atención. -hermana-susurro mirando al cielo- como quisiera por lo menos decirte algo de todo- dijo y una solitaria lagrima bajo por su ojo derecho, una mano diferente a la de Elena se la limpio, voltee encontrándome a una mujer vestida por completo de negro y traía una tela transparente que le tapaba todo el rostro, la extraña mujer comenzó a acariciar el cabello de Elena. -pero no puedes-dijo la mujer, su voz era suave y hablo de forma tranquila. -lo sé- dijo mientras se tapaba el rostro con las manos- igual no tenemos que pensar en eso…… ¿ya lo conquistaste?-pregunto mirándola, vi como detrás de la tela un sonrojo apareció, ella negó. -aún no ha caído-dijo con tristeza- Elena se sentó y la miro con comprensión. -tranquila un día se dará cuenta-dijo con optimismo y sonriéndole. -no estoy muy segura….yo lo amo-dijo mientras abrazaba a Elena y sollozaba. -lo sé, te entiendo y lo sabes-dijo mientras otra lagrima bajaba. -gracias por estar conmigo- dijo cuando ya se separaron, Elena se limpió el rostro y le quito la tela mostrando a… -para eso están las mejores amigas- a diana, la tía de Isabel…….y la bruja que me quiere matar.



J.S

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En el texto hay: amor y magia

Editado: 03.07.2018

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