La Mujer En Mi.

CHRIS

Después de pasar media hora en el baño, he logrado hacer desaparecer las marcas, que me dejaron las manos de Luis. Salgo y me dirijo a mi oficina. Al instante, veo aparecer a mi jefe. Se queda mirándome fijamente. Me observa detenidamente, acercándose.

_ ¡Si no lo hubiese visto con mis propios ojos, no me lo creería! ¡Ese maquillaje hace maravillas! ¡Has quedado Isabella, como si no tuvieras nada! Y lo mejor, es que apenas se nota el maquillaje.

_ Es porque he puesto, una capa de mascara del color de mi piel.  – le explico.

_ Bueno, entonces vamos ahora mismo hacer la presentación, antes que se te caiga eso.

_ No se va caer señor, a no ser, que yo me la quite, con unas toallitas especiales. Es a prueba de agua.

_ ¿De veras? – me pregunta todo asombrado.

_ Si señor, no debe de preocuparse por ello.

_ Está bien, no lo haré. Pero, de todas formas, vamos. Me han llamado, para preguntarme si podía adelantar la hora.

 _ Muy bien, vamos.

 Me levanto. Tomo todo lo que vamos a necesitar, y nos dirigimos al parqueo. Al llegar, mi auto está todo rayado.

_ ¿Es tu auto? ¿Qué le pasó?

_ No lo sé señor, por la mañana estaba bien.

_ Pues, averiguaré con los responsables del parqueo en cuanto vuelva. Venga conmigo. Pero, primero deme sus llaves.

 Hago como me dice, pensando que sé muy bien, quien ha hecho eso. De seguro, fue Luis, es el único que conoce mi auto. No detenemos al salir.

_ Renato, han rayado un auto en el parqueo. Quiero un reporte completo, cuando regrese. Toma las llaves, y llévalo para que lo reparen al taller. ¡Lo quiero para hoy mismo!

_Si señor, ahora mismo me hago cargo de eso.

_ No era necesario, señor Christian. Puedo, hacerme cargo de su arreglo sin problemas.

_ ¡No Isabella! ¡No permito, que ese tipo de cosas pasen en mi empresa! ¡Para eso pago veladores del parqueo! ¡Si no van hacer su trabajo! ¿Para que los quiero?

 Me quedo callada, porque siento que tiene razón en lo que dice. Llegamos a nuestro destino. Hacemos la presentación. Todo sale muy bien. Se sella el contrato. Christian me invita a tomar un café. Acepto.

_ Fue todo muy bien. Me has traído suerte Isabella.

_ ¿Yo?¡No diga eso señor, usted fue el que hizo todo el trabajo!

_ Es verdad que hice todo el trabajo. Pero, la forma en que tu expones las cosas, atrae la atención de todos. Era lo que me faltaba a mi.

_ ¡Usted lo hace muy bien!

_ No es así, me quedo muchas veces en blanco. Olvido, lo que tengo que decir. Después del accidente, que tuve hace algunos años. Olvidé casi todo.

_ ¿Tubo un accidente?

_ Si, iba pasando la calle, vi un niño que iba a ser arrollado por un auto, corrí, lo salvé. Pero el auto chocó conmigo. Estuve en coma un año completo. Cuando desperté, lo había olvidado todo.

_ ¿Todo?

_ Si, no conozco ni a mis padres. Se que lo son, por que veo las fotografías. Pero no están en mi memoria.

_ ¡Oh, que terrible debe ser eso!

_ Lo bueno es, que puedo almacenar memorias nuevas. Por eso, me alejé de la familia, y de todos los conocidos, para empezar algo donde nadie me conociera, y no tener que ver esa mirada de lástima, de mis conocidos.

_ ¡Lo siento mucho, señor Christian!

_ Isabella, te cuento todo esto, por que serás mi asistente por un tiempo. Trabajarás muy cerca de mi. Puede ser, que un día me veas perdido. O que nos encontremos, con algún conocido mío. Entonces, necesitaré de tu ayuda en ese momento.

_ Lo comprendo señor, cuente conmigo.

_ Mañana, quiero que vayas a mi casa conmigo.

_ ¿Para qué señor?

_ Quiero enseñarte, las fotos de todos mis familiares y conocidos. Necesito, que los conozcas para que me puedas ayudar.

_ Entiendo señor. ¿Y su esposa?

_ No me he casado nunca. Mi hermana dice, que estaba enamorado de una chica locamente. Que la seguía a todas partes, incluso, después que la obligaron a casarse. Pero ella no sabe quien es. Y yo, tampoco me acuerdo.

_ ¡Oh, que triste! ¡Pero, puede encontrar a otra mujer señor!

_ Por el momento, prefiero no pensar en ello. ¿Y tú, volviste a casarte después de Luis?

_ No señor, pero tengo dos hijos.

_ ¿De Luis? ¿No me dijiste, que era de mentira tu matrimonio?

_ ¡No, no son de Luis! ¡Una noche de despecho y locura, señor!

  Y ahora mismo, no sé porque le estoy contando esto a mi jefe. Debe ser, porque siento, que debo corresponder con sinceridad a su historia. El se queda mirándome fijamente, como si no pudiera creer lo que le acabo de decir.

_ ¿Cuántos años tienen?

_ ¿Quién, mis hijos? Pues cuatro, son gemelos. Una niña y un niño.



Bris

#53 en Joven Adulto

En el texto hay: mujer, amor, maltrato

Editado: 24.11.2020

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