La Mujer En Mi.

EVA

  No dejaré las cosas, en las manos de esos dos. Son unos inútiles. Aunque el plan de humillar públicamente a Christian no es malo, a mi no me satisface.

Buscaré a alguien, para secuestrar los chiquillos esos. Seguro, que la recompensa por recuperarlos será millonaria. Con eso, podré vivir el resto de mi vida como quiera.

  Deberé idear un plan muy bueno. Sin fallas. Como el que hice con Susan. Han pasado más de veinte años, y nadie se ha dado cuenta de nada.

Aunque, la estúpida de Bela, es la copia de ella. Tengo que marcharme, antes de que se den cuenta.

 Dice Eva, mientras se pasea de un lado para otro en la habitación. Tuvo que abandonar la casa en que se escondía, porque el portero le dijo, que unos hombres estuvieron haciéndole preguntas.

 Está casi segura, que el viejo Sardino, no se comió el cuento, de que ella estaba en el crucero, como el estúpido de su marido. Recuerda muy bien, la primera vez que lo vió.

_ ¿Así, que tu fuiste la que se metió en la cama de mi hijo, cuando estaba borracho?

_ ¡No fue así señor, el me tomó a la fuerza! – quiso seguir haciendo el papel de víctima con él.

_ ¿Crees, que yo soy tan estúpido como mi hijo? Tengo pruebas claras, que tú fuiste la que lo llevaste a esa habitación.

_ ¡Si señor, yo lo llevé! ¡No quería dejarlo tirado en el bar! ¡Era el novio, de mi mejor amiga!

_ ¿Porqué no llamaste a su chofer, que estaba afuera?

_ ¡No lo sabía señor!

_ ¿Y porqué en este video, te escondes de él, en la entrada del hotel?

Y le pone el video de seguridad, donde se le ve escondiéndose detrás de una columna, del chofer de Santiago.

  Luego, cuando lo lleva a la habitación, y se quita ella la ropa, se mete en la cama con Santiago. No haya que decir. Si no es porque, apagó las luces, hubiera el viejo descubierto su mentira.

_ Le haré una prueba de ADN a la niña. Si es verdad que es de mi hijo, te casarás con él.

_ Si señor. – respondió, ocultando su sonrisa victoriosa.

A pesar que logró casarse con Santiago, él viejo siempre la trató, como una cualquiera. La madre de Santiago tampoco la quería, aunque la trataba con más cortesía. Solo amaban y se desvivían por la chiquilla.

 La hizo sufrir, todo lo que quiso. No la dejaba verlos, a no ser, que les estorbara en sus viajes de placer. Era cuando único, la dejaba con ellos.

  Hasta, que se le ocurrió la macabra idea, de hacer creer a Santiago, que estaban recibiendo amenazas sobre la vida de Isabella.

 Fue cuando el patriarca Sardino, aceptó que la mandara a la escuela de monjas, que sabía, eran muy estrictos para que la hicieran sufrir.

 Pero no contó, que el viejo Sardino, era el benefactor del colegio. La trataban como una reina.

 La quiso cambiar para otro. Pero su marido se opuso. Al menos, se la quitó de arriba para siempre.

 Cuando creyó que le iba a ser útil. Lo había echado a perder. Anuló su matrimonio, dando al traste con sus planes, de hacerse de la fortuna del viejo.

Y ahora, está casada nada menos, que con el heredero más codiciado. Y no solo eso. Le tuvo dos hijos.

  Se ha citado con un hombre, que se dedica por años, a hacer todos los trabajos sucios que se le ocurren. Es su amante de cierta manera. Por que lo utiliza, para tener sexo cuando quiere. Pero, no ha dejado que vaya más allá. No es lo que ella se merece, dice.

_ Hola, Reginaldo.

_ Hola Eva, siempre tan linda.

_ Deja eso, te he llamado porque necesito, hacer algo muy bien echo, para hacernos de mucho dinero y largarnos de aquí.

_ ¿Qué quieres decir con eso?

_ Pues, muy pronto, creo que se va descubrir lo que hice hace veinte años. Por eso, quiero secuestrar a dos chiquillos que valen millones.

_ ¡No Eva, no! ¡Nunca me he metido en eso de raptos, y mucho menos de niños!¡Yo, adoro los niños!

_ ¡No me vengas con sentimentalismos! ¡No les pasará nada! ¡Los llevaremos, a una casa que nadie sospechará que están ahí, y pediremos mucho dinero por ellos!

_ ¡Que no Eva! ¡Yo no hago ese tipo de trabajo!

_ ¡O me ayudas, o te delato a la policía! ¡Todavía, tengo las pruebas del asesinato que cometiste!

_ ¡Fue un accidente Eva!¡Jamás debí hacerte caso y dejarlo allí!

_ Pero lo hiciste. Y tengo el video de todo.

_ ¡Está bien, te voy ayudar, si me prometes que no les pasará nada a los niños! ¿De quien estamos hablando?

_ De mis nietos.

_ ¿Qué?¡Te volviste loca! ¡El viejo Sardino, no va descansar hasta dar con nosotros!

_ ¡Nunca sabrá que fuimos nosotros, le echaremos la culpa, a otros dos estúpidos!

_ ¡Explícate bien!

_ Luis Ibáñez y la ex de Christian Thomson, quieren vengarse de ellos.



Bris

#110 en Joven Adulto

En el texto hay: mujer, amor, maltrato

Editado: 24.11.2020

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