La Prometida del Gay.

Capítulo 5.

Tras el regreso de la pausa seguimos con la Prometida del Gay.

¿Tendrá Sara de qué arrepentirse, Brad está siendo sincero, habrá más sorpresa?

Todo esto y más a continuación...

 

—Creo que estás perdiendo el hilo de tu vida, Sara.

—Lo sé, lo sé —Intento levantar un brazo, hacer una seña para darle más fuerza a mis “lo sé”, pero no tengo fuerzas.

—Lo sabes pero no piensas hacer nada al respecto ¿Verdad? —Mike me mira a través de la cámara, su imagen ocupa la pantalla de mi computador.

—¿Qué se supone que debo hacer? —Frunzo el ceño y miró mi bonito techo verde-azulado —Si digo que no, dejaré morir, a una persona a la que quiero mucho, sin su último deseo. No puedo hacerle eso.

—Admítelo, no puedes decirle no a Brad y punto —. Mike pone los ojos en blanco, estira la mano y ante la cámara aparece un tarro de helado —No es tu deber cuidar los sentimientos de los demás, primero cuida los tuyos y luego cuida a los demás. Siempre te lo he dicho.

Sí, siempre me la dicho. Aún cuando éramos pequeños y él sufría de obesidad infantil. Todos se burlaban de él y luego de mí por estar con él.

—Si los demás me necesitan estaré ahí.

—¿Y qué pasa si también te necesitas tú? —Él va a seguir insistiendo hasta que lo admita.

—Ya me ocuparé de mí —giro la cara y lo miro —o lo harás tú.

Siempre ha estado ahí.

—Eso parece más seguro. —Toma una cucharada de helado y la gira por toda la cámara antes de metérsela a la boca. 

—Si —Suspiro, no sé que  más hacer. Llevo un nivel de confusión muy caótico y muy malo.

 

 

Cuando estábamos en la secundaria siempre tenía celos, muchos celos. Pasaba mucho tiempo preguntándome porque ellas y no yo, no eran celos “sanos” pero lo que sentí ahora fue desgarrador, fue sucio y abrumador. Ahora ni siquiera puedo preguntarme porque ellas y no yo la respuesta sería tan sencilla como: no eres hombre.

Ayer cuando  Brad me dijo la gran noticia quede realmente impresionada no hablamos durante un largo rato, me quede allí sentada a su lado sin decir nada en lo absoluto, luego de unas horas  me dejó en la casa porque recibió una “llamada” de lo más misteriosa y tuvo que irse. Sobra decir que cuando escuche una voz masculina al otro lado de la línea lo que sentí fue muy horroroso; fue una desagradable combinación de dolor, confusión y más dolor.

Soy la típica chica cliché que se enamora de su mejor amigo y no se lo puede decir.

En resumen: mi vida es un asco.

Acarició la suave colcha de la cama esta será la última noche en mi habitación. Tantas noches de insomnio, de llorar, reír, dar vueltas en la cama sin encontrar la posición correcta para dormir; todo eso se quedara en esta habitación. Mañana tendré que irme de camping con Brad y mis padrinos. es un viaje anual, lo espero con ansias cada año, lo paso de mil maravillas y luego esta el plus de que Brad sirve de mi coanfitrión y sé y juro que siempre lo he tratado como mi mejor amigo aunque lo quiera como algo más.

Tengo una pequeña alfombra al lado de mi cama color rosada (cabe destacar que odio el rosado), pero es un regalo de Brad y en el centro dice “Sara es la mejor” de un color azul y blanco, alternando las letras. Pestañeo rápido antes de que las lágrimas empiecen a brotar de mis ojos por segunda vez en el día, respiró profundo y me levanto a buscar mi maleta.

Mis padres están desbordando felicidad por cada poro de su cuerpo, en cambio yo me siento más miserable a cada minuto que pasa. ¿Cuándo se casan? ¿Por qué no nos dijeron que estaba saliendo? etcétera. Todo un cuestionario de preguntas a las que no tengo ni la mas mínima de una respuesta.

 La foto sobre mi mesita de noche atrae mi atención, en la foto estamos Brad y yo: él me tiene sobre su espalda mientras hace que se cae hacía delante y yo me aferró fuerte a él para evitar “caerme”, cuando en realidad lo hago porque me gusta su colonia y el calor que desprende su cuerpo contra el mío. Sólo hace dos años de la foto, un día después de su confesión. Tuve que seguir con mi sonrisa en la cara, aunque por dentro me estaba muriendo.

Todo siguió igual. Por lo menos eso trató de decirme.

Suelto un bufido y vuelvo a centrar mi atención en la maleta que está a punto de rebosar sobre mi cama, ahora sólo hay que buscar la posición mágica para cerrarla. Me subo sobre ella y voy presionándola despacio.

—¡Vamos, jodida maleta, ciérrate! —exclamo desesperada y cansada.

Mañana todo cambiará, pasaré de ser “la típica chica cliché” a ser “la no muy típica prometida del gay”. Estaré más tiempo del normal con Brad y habrá más probabilidad de perder lo poco que me queda de corazón y razón, más de lo segundo que de lo primero.

Chequeo el celular, ya son las once de la noche, el cansancio y muchas emociones me está haciendo efecto; definitivamente lo que me pasa a mí no le pasa a nadie más. Terminó de arreglar todo y me acuesto a dormir. Espero que Dios se apiade de mí.

 

 

Si señores, Sara sigue perdiendo la cabeza por su situación y seamos sinceros todos nos identificamos con ella. Yo sé que tu también has perdido la cabeza por tu crush.

A ver que pasa en el siguiente capítulo...






 

Mis padres están desbordados de alegría. No paran de abrazarme, de pensar en regalos, invitados, vestido. Creo que empezaré a odiar los vestidos.
 

 



Gaby Smith

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En el texto hay: mentiras, amor, falsos compromisos

Editado: 06.09.2020

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