La Reina De Hielo

Capítulo 17.

El señor Reynaldo respiró profundo, se acomodó en su silla y mirando a Piero directamente comenzó a contar una historia tan triste que Piero no volverá a ser el mismo nunca.

Cuando los padres de Alexandra murieron, yo me hice cargo de su educación, su niñera era una señora hermosa, maravillosa, muy cariñosa, hizo de Alexandra lo que es, ya que por mi trabajo no podía cuidarla ella lo hacía excelente, pero tenía una hija… Maribel, que desde pequeña tenía el perfil de ser “mala persona”, cuando la nana murió, Alexandra se hizo cargo de Maribel como una hermana… ¡Lástima que esa víbora está llena de envidia y rencor! Siempre culpó a Alexandra por compartir a su mamá… creía que la nana quería más a Alexandra que a ella… y parece que tenía razón, ya que no era una buena hija pero… aún así mi reina todavía la cuidó y la ayudó… - Él hizo una pausa y cerró sus ojos, como si le doliera hablar sobre lo que seguía –

Yo tengo un hijo, Alexandra y Maribel crecieron con él… cuando tuvieron edad, Cristian, que así se llama comenzó a cortejar a Alexandra, yo me alegré porque las personas que más amaba también se querían, soñaba con su boda… y el día en que se iban a casar… Cristian dejó plantada a Alexandra en el altar… ella lloró todo el día y la noche… al día siguiente, supimos que él se había escapado con Maribel… ahí lloramos los dos… Esa mujer le quitó el novio a mi Alexandra y mi imbécil hijo se prestó para dañarla de esa manera tan ruin…

¡Tranquilo! No fue su culpa… - Lo trató de consolar Piero al notar que cubría su rostro y no seguía hablando –

¡Sí la tuve! Debí advertir a Alexandra que Cristian era un patán, un mujeriego… y que una vez lo vi con Maribel en una escena muy comprometedora… y no se lo dije con la esperanza de que cambiara pero… no fue así y las cosas empeoraron, pero eso no se lo he perdonado ni se lo perdonaré nunca a ese hombre que ya dejó ser mi hijo – Decía con mucho resentimiento en sus ojos y en su tono de voz y no era para menos –

Entonces por eso Alexandra es tan fría y desconfiada y…

¡Una reina de hielo! Que no permite pasar nada a su corazón, no se permite sentir nada y aleja a todos de ella para no volver a sufrir… sin embargo de ti se ha enamorado a pesar de su resistencia, y eso indica que tú eres el amor de su vida…

¿Cree eso?...

¡Estoy seguro! Si de algo me alegra que Cristian la haya dejado es que no se casó con él… ¡No la merecía! Por favor… hazla feliz…

¡Pero ella no quiere ni verme está amenazada por…!

¡Maribel! Ya sé… ella no quiso decirme pero es obvio… ¿Quién más la odia y la envidia tanto como para amenazarla de esa manera y seguir siendo tan egoísta?...

¡Entonces cómo…!

¡Tú concéntrate en conquistarla! Alexandra cuando ama lo hace entregándose completamente… si te quiere no va a tardar en ceder y aceptar todo ese amor que le ofreces… a mi déjame a Maribel…

¡Pero yo sé algo que nos puede ayudar a librarnos de ella! – Dijo Piero despertando el interés del señor Rey –

¿Qué cosa?...

¡La nana de las niñas vino a decirme! Maribel no sólo le roba a Alexandra en la empresa… que es algo que hace poco descubrí sino también en su casa… ella pierde cosas de valor seguido y la nana me dijo que ella ha visto a Maribel varias veces llegar cuando Alexandra no está  y sale con bolsas llenas… joyas de Alexandra, dinero… ella intenta detenerla pero obvio es una niñera que Maribel aplasta con su forma tan desdeñosa de ser…

¡No puedo creerlo! además de… ¡Es una ladrona!...

Tengo una idea para que desista de la amenaza que le ha dicho a Alexandra y nos deje en paz… su libertad por la felicidad de Alexandra y que me deje tranquilo obvio, ya no la soporto es demasiado fastidiosa y asquerosa…

Entiendo Piero… cuéntame en detalle y yo te ayudo – Así continuaron conversando poniéndose de acuerdo y armando un plan para vencer a la verdadera bruja y monstruo de la historia… y cuando fue la hora de la salida había llegado el momento que Piero tanto había esperado –

¡Adelante! – Dijo Alexandra guardando sus cosas en su bolsa, estaba por irse a casa –

Alexandra... ¿Vamos a cenar?...

¡No te pago lo suficiente como para que me invites a cenar! – Contestó sin mirarlo a los ojos haciéndose la disimulada –



Lucmy

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En el texto hay: amorodio, mentiras

Editado: 28.04.2018

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