La Reina Vampiro

Capitulo 1

Estaba en el aeropuerto de Nueva York esperando que mis maletas fueran entregadas mientras Lexy seguía leyendo algo en su celular. La noche había caído en la ciudad pero todos alrededor se veían tan apurados y con gran ansía, no notaban nada a su alrededor y eso me hacía entender cómo es que después de tantos años aún no sabían la existencia de los vampiros y solo quedaban en simples sospechas o cosas que nos ridiculizaban claramente. Siempre me había gustado Nueva York por su energía, no había noche que no se sintiera con vida este lugar y creo que eso habia sido lo que atrajo a mi querido viejo amigo desde hace muchos siglos, esta ciudad tenia un encanto magico, tampoco me sorprendia porque esta ciudad se habia vuelto tan importante y es que Vlad no mentia cuando una vez comento que Nueva York era la epitome del nuevo orden del mundo vampiro.

— ¡Ahí están las maletas! — Señaló Lexy, mi querida y fiel amiga, a cuatro maletas que se encontraban en aquella máquina. Me saco de mis pensamientos y a paso rápido nos acercamos a la gran máquina.

Sin mucho esfuerzo tome las dos maletas y nos dirigimos a la salida del aeropuerto, ya era bastante tarde por lo cual pero aún había mucha gente afuera, no era como qué a mí me afectara el sol pero no podía decir lo mismo de mi fiel compañera por lo cual tuvimos que aterrizar a altas horas de la moche, al ser yo la primer vampiro de la tierra, soy casi invencible y el sol no me afecta podemos decir que son ventajas de ser la Reina.

— ¿Ya está aquí el taxi? — Pregunté agotada y Lex solo negó con la cabeza metida en su teléfono. — ¿Qué tanto haces con ésto? — Pregunté molesta mientras le arrebataba el móvil con gran destreza.

— ¡Oye! ¡Es mío! — Lo quiso tomar pero mis reflejos eran más rápidos que los de ella y estaba apunto de revisar su móvil hasta que alguien más llegó y se nos acercó.

— ¿Señorita Coxes? — Preguntó un hombre mayor que vestía de traje, a mis espaldas.

— Si, soy yo. — Contestó Lexy sin gran interés mientras yo miraba curiosa la escena, tremendo nombre encubierto habia eligido Lex, no fuera a morir de tanta creatividad con aquel apellido.

— Vengo por parte del señor Clark, me pidió que las llevará de inmediato a su torre. — El hombre abrió la puerta de un auto negro y voltee a ver a Lex que solo sonreía.

— Era lo que hacía en el teléfono, me contacte con Clark y dijo que nos recibiría inmediatamente que llegáramos a Nueva York.

Sin más Lex subió al auto mientras el hombre guardaba nuestras maletas y me acerqué a Lex para que no nos oyera hablar, era obvio que ese hombre no era un vampiro, porque simplemente olia a humano y mucho menos iba a estar enterado de la situación de su jefe.

— ¿Qué fue lo que le dijiste a Adrian?

— Le dije que sabíamos que era vampiro y nosotras también, qué necesitábamos su ayuda con algo relacionado a encontrar a otro de nuestra "tribu" que había huido a América — Solté una pequeña risa por lo que le había dicho Lex.

¿Una tribu? Era un poco cómico ya que muchos vampiros de América creen que actualmente hay tribus de vampiros escondidas en el mundo y hacen sacrificios y quién sabe que más cosas piensan, pero ese era un completo rumor que habias inventado para ocultar nuestras huellas al rededor del mundo; seguramente Adrian estaría muy sorprendido de saber quiénes somos. Lo que yo no estaba segura era de revelar mi identidad ante estos simples vampiros y no lo hacía por prepotencia sino por su propia seguridad, cuando desaparecí todos alrededor del mundo querían saber de mi y harían lo imposible por saber lo todo, jamas me dejarian en paz si supieran que aun sigo con vida.

— Pobre, espero que no esté decepcionado al ver que llevo tacones Louis Vuitton y no voy en taparrabos. — Lex rió ante mi comentario y sin más decidí ver por la ventana.

La ciudad era hermosa, no solo por sus luces y su gran brillo sino también por su gente, como todos parecía tan vivos y excitantes cada uno buscando llamar la atención a su manera, el ruido de la ciudad que nunca descansaba y los ruidos era tan placentero porque me hacía saber que no estaba sola, muy diferente a Europa que era más calmado, todos allá preferían mantener una reputación a mostrar sus sentimientos, eran más fríos, por decirlo de alguna manera.

— Y díganme, ¿De dónde son? — Preguntó el conductor y sonreí.

— Venimos de Grecia para ser más exactas, de La Canea.

— Pero ¿Ambas son de ahí? Tienen acentos muy diferentes.

— No, yo nací y crecí en Italia mientras mi amiga es de Inglaterra. — Conteste sin más pero el conductor suspiro con tristeza al pasar por el Central Park, ya que se veía bastantes policías rodeando el lugar, Lex me hizo una señal para que viera y solo asentí, era obvio que Nueva York estaba en crisis.

Al enterarme de la situación que se encontraba la ciudad, inmediatamente decidí salir de mi retiro en más de un milenio, no podía dejar que esto se agrandará y no planeaba dejar que este imbécil tomara lo que era mío o mucho menos infundir un reino de terror en todo el mundo, esperando que los humanos solo sean un saco de sangre andante y estén para servirles. Estaba para recordarle quien mandaba a quién y hacerle saber que no iba a dejar que el país se volviera en su patio de juegos.

— Es una lastima que hayan venido en estos tiempos, últimamente la ciudad no está en sus mejores momentos. — Presté más atención a lo que decía el hombre pero esta vez fue Lex la que hablo.

— ¿Qué es lo que ha estado pasando? Espero no sea tan grave. — Sabía que habían asesinatos extraños y la magnitud de estos ante el consejo pero no como lo estaban tomando los ciudadanos comunes.

— Se los diré sin más porque la situación es muy peligrosa y no es segura que dos jóvenes andén por ahí. — El hombre suspiro con cansancio. — En los últimos meses han habido muchas desapariciones así sin más y hasta el momento no se sabe de su paradero, además aparecen cuerpos regados por toda la ciudad, botados así no más como si la vida no valiera nada para esa persona que comete los crímenes.



Hey Dorothea

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En el texto hay: vampiros misterio amor

Editado: 16.01.2021

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