La Rosa de Shakespeare

Un corazón tallado en París

La ansiedad no permitió que pegue un ojo en toda la noche. Antes de lo esperado me levanté con dirección al aeropuerto.

La desesperación me está volviendo loca, no veo las horas de llegar a Francia, todavía tengo muchas horas de vuelo por delante.

No vino nadie a despedirme, entiendo y comprendo, nunca fui muy popular con los amigos y mis tíos pues... mi tío sigue pensando que mi viaje es una locura y como no está de acuerdo  no quiso venir, y mi tía se despidió anoche porque ella tenía que estar en su trabajó.

Me pongo los audífonos mientras espero embarcar sentada en una de las sillas de la sala de espera, completamente alejada de todos los que me rodean, como siempre me gustó.

He leído millones de veces el cuaderno y preparé un itinerario de viaje, estaré fuera unos tres meses, si no hay variaciones o algún cambio, en esos tres meses buscaré mis sueños, se puede decir que literalmente, estoy   en busca de sueños que creo que son realidad.

****
Aunque el viaje es largo y cansador con muchas horas de estar sentada y de escalas por fin logró descender en el aeropuerto de París.

Ni bien bajo del avión, me siento que estoy en casa, es algo extraño, cabe recalcar,  tal vez suene gracioso y estúpido pero es verdad, jamás me sentí realmente en "casa" donde nací ¿Porque será? No lo sé, sinceramente es algo que podría agregar a lista  de tantos  enigmas que mi vida oculta.

No quise tomar taxi, estoy deseosa de caminar por las calles de París con mi maleta en mano, lo gracioso de todo esto, es que conozco sus calles como la palma de mi mano y camino como si las hubiera conocido desde mi nacimiento.

París es grande, una gran metrópoli, llena de calles y  callejuelas pero estoy tan segura de mí conocimiento que unos quince minutos después estoy entrando al lobi del hotel sin necesidad de taxi, mapa o de pedir referencias.

Otra pregunta para mí basurero cerebral ¿Cómo conozco tan bien las calles de París? No me preocupo en responder la pregunta, tendré mucho tiempo para eso, así que me ocupo en registrarme he ir a descansar un poco en mi habitación después de tanto tiempo en una cama aunque sea muy distinta a la mía.

Me lanzo a la cama como un saco de patatas y me duermo en segundos, el viaje fue cansador y recién mi cuerpo lo está sintiendo.

No tengo noción del tiempo, duermo horas o tal vez minutos, lo que me hace despertar de mi letargo es el calor de los rayos del sol que están entrando por la ventana qué me calientan y me ciegan con su fulgor.

Abro los ojos, casi quedo ciega, el sol está muy fuerte y da directo a mi cama,  intenti taparme el rostro con una mano hasta que mis ojos se adecuan a la luz y al brillo, cuando eso sucede por fin puedo observar afuera a la calle, observo a lo lejos la Iglesia de Notre Dame y un poco más a mi frente, la Torre Eiffel en todo su esplendor.

Con entusiasmo y después de haber descansado me entró al baño, tomo una ducha caliente y me cambio de ropa rapidamente.

Salgo con el mismo entusiasmo del hotel y respiro el aire de París, camino con dirección a la Torre, estoy ansiosa de saber si encontraré lo que estoy buscando.

Todavía mi cuerpo no se acostumbra a este Huso Horario y tampoco mi reloj, así que no estoy muy segura la hora que es acá, o si es hora de comer o de tomar té, pero de algo estoy segura, tengo hambre.

Entro a un pequeño restaurante para comer algo veo el reloj del restaurante, son las tres de la tarde, coloco el mío a esa hora y después de comer un sándwich, sigo mi camino a la Torre Eiffel.
Sigo sorprendida de ese mi conocimiento  innato en el conocimiento de las calles de París, hasta ahora no tuve que preguntar direcciones y tampoco tuve necesidad de mirar el mapa o de consultar el Google maps.

Gozando el paisaje, paseando con entusiasmo por fin llegó a la Torre Eiffel, ahí mi entusiasmo se convierte en ansiedad, ya no sé si camino o si corro en dirección al lugar que se supone tiene la primera muestra de que no estoy loca y que mis sueños son realidad.

A medida que me voy acercando a la gran infraestructura parece que mis piernas tuvieran cemento, no me permiten caminar con rapidez, ¿o es mi imaginación?, podría jurar que estoy caminando en cámara lenta.

Mi cabeza dibuja las imágenes de mi sueño a cada paso que doy, ahora parece una película que se repite rápidamente.

Estoy en frente del lugar donde se supone está el corazón, mi ansiedad es insufrible, si mi corazón no lo tuviera en medio de mis costillas hubiera salido disparado de mi pecho, ahora descubriré si no estoy tan loca como creo que estoy.

Me dirijo lentamente y muy nerviosa hasta el poste izquierdo, mis manos tiemblan y están sudorosas.

Como si fuera una película repaso en mi cabeza ese sueño en que veía al muchacho exactamente donde se agachaba para grabar el corazón.

La estructura está completamente pintada y refaccionada, tal vez esto no funcione, dudo por un momento y me detengo, intento tranquilizarme, ya llegué hasta aquí, para esto vine, doy un largo suspiro y me agachó, meto mi mano para sentir algún desnivel con los dedos. Al comienzo no siento nada, así que me acomodo mejor para poder observar y buscar tanto con el tacto como con la vista.

Reviso cada imperfección con lujo de detalles, hasta que por fin siento algo, trago saliva antes de acercarme más para observar mejor pero está oculto entre la nueva pintura, no se ve muy bien, así que decido sacar  mi teléfono y encender la linterna.

Por fin puedo ver algo, ya está pintado y a simple vista no se puede notar,  pero está ahí un corazón y en medio dos nombres. Bela y Armand.

El muchacho de mi sueño tiene un nombre "Armand"

Estoy muy sorprendida al sentirlo tan tangible, esto ya no es un sueño tengo pruebas de que mis sueños son reales,  ¿Qué es todo esto? Necesito un nombre para estos extraños acontecimientos que se están volviendo tan reales ¿Qué cosas más descubriré en esta aventura en la que me embarqué? Quiero saber más, quiero descubrir más.



Sissi Pamela Terceros Beltran

Editado: 01.12.2020

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