La Rosa de Shakespeare

Mi Cielo

¿Dónde estoy? Abro los ojos, me siento muy liviana, como si el cuerpo no me pesará, ¿donde está André?

Veo a una multitud y varios autos aparcados alrededor de un accidente, me acerco pero es como si nadie me viera, pido permiso pero nadie me lo da, nadie me escucha, tampoco me responden.

¿Es el camión que nos golpeó?

-Pobres...- escuchó decir a una señora -la pareja del automóvil no pudo salvarse.

-Y tan jóvenes y simpáticos, se nota que no lo vieron venir.

Sigo sin entender ¿porque nadie me ve? ¿De qué pareja hablan? ¿Qué pasó? Me asomo más al accidente y veo una cicatriz conocida en el pie de la chica del accidente y un tatuaje "una rosa que disimula la cicatriz" esa es ¡Mi rosa! Niego con la cabeza, No entiendo nada.

-¡Bianca! - por fin escucho la voz de André.

-¡André! - doy vuelta entusiasmada lo veo con una luz muy blanca atrás de él.

-Dame la mano - me estira su mano.

-¿Que es todo esto, André?

-No mires más y dame la mano.

-¿Pero...?-miro para atrás hay una ambulancia y patrullas levantando algo del lugar del accidente.

-Acompáñame...

Dudo un momento pero sigo a André, le doy la mano y empezamos a caminar a esa luz.

-Respóndeme, ¿Qué está pasando?

-Estamos trascendiendo.

-¿O sea?

-Ya no estamos en el mundo de los vivos, Bianca.

-¿Qué? - pregunto extenuada- ¿Armand?

-Estará bien cuidado, nosotros ya no podemos hacer nada.

Entramos a la luz, quiero volver pero no puedo esa luz nos atrae a un lugar muy extraño.

-Escúchame bien, Bianca -advierte- nos tenemos que separar.

-¿Qué? ¡No! -grito.

-Nos volveremos a encontrar...-se pone en frente mío y me acaricia el rostro -te he amado desde siempre, pronto nos volveremos a encontrar nuevamente.

-¡André! - me suelta la mano y la luz blanca que nos acompañó lo absorbe- ...no me dejes.

No tengo idea donde estoy o que hacer, me siento perdida y aturdida.

Doy vuelta, en mi presencia se va abriendo un jardín con muchas rosas blancas, muy parecidas a la "Rosa de Shakespeare" a lo lejos está el mar, parece como si las cosas que más me gustan tomarán forma.

Veo a una mujer, al comienzo no distingo quién es, mientras se acerca puedo ver mejor, es mi madre, más joven, completamente perfecta, etérea.

-¡Mami! - mis lágrimas comienzan a correr y corro a su encuentro.

Mi madre me abraza con ternura, como extrañaba ese abrazo.

-¡Mi niña!

-Mami ¿Que es esto?

-Tu cielo.

-¿Mi cielo?

-Todos tenemos el nuestro cuando llegamos.

-¿André?

-El también...

-¿No volveré a verlo?

-Lo verás a su tiempo.

-¿Mi hijo...?

-...Tu hijo estará bien cuidado.

-Es que yo tengo que volver.

-No puedes, trascendiste.

-Quiero ver a Armand -suplico.

-Tal vez lo puedas ver, tan solo pídelo es "tu cielo"

Pido ver a Armand con toda mi fuerza, mis ojos viajan hasta la casa de Dereck, veo a Armand jugando con Lourdes mientras Dereck se viste, están muy felices con él, suena el teléfono y él contesta sonriendo.

-Hey Dylan, estaré dentro de poco en...-se detiene y su rostro entero cambia - ¿Qué? ¿Dónde? -pregunta -¿Están en algún hospital...?- después observó cómo su rostro cambia y suelta el teléfono.

Veo a Lourdes acercarse a Dereck que sigue estático en su lugar y ella toma el teléfono.

-Dylan ¿Que le dijiste a Dereck? Está mal, ¿Que pasó?

Lourdes escucha lo que Dylan le comunica después se sienta en la cama y empieza a llorar.

Armand sigue ajeno a la tristeza de Dereck y de Lourdes.


Me acerco a él sonriendo con dulzura, él sonríe y me estira las manos, quiero tocarlo pero no puedo.

-Bianca, tienes que volver -Es la voz de mi madre.

¡No quiero, no quiero alejarme de mi pequeño!

Aunque me niegue voy dejando la escena en que Dereck y Lourdes lloran y Armand sonríe mirando por donde asciendo.

Al volver, ¡quiero chillar, gritar desesperadamente!

-Hija, era tu hora.

-Era feliz con mi vida.

-Lo sé, pero tu hora como la de André se terminó, a todos nos llega ese momento, somos seres mortales.

Ese momento en mis recuerdos se me viene una canción de Nickelback llamada "Save me" en la que una persona ve a otras en la calle el tiempo que le queda de vida, en años, horas, minutos y segundos y trata de salvar a alguien antes que se le acabe el tiempo como se acabó el mío, hubiera querido ser él para intentar salvarnos.

Recordando la escena, tan solo puedo exclamar -Se nos acabó el tiempo - con tristeza.

-Como debe ser para todos.

-¿Mi papá?

-Tu papá ya volvió - sonríe- yo tenía que esperarte antes de reencarnar.

-¿Reencarnaras?

-Lo haré, después de que tomes una última decisión.

-¿Qué decisión?

-Pronto lo sabrás.

-¿Y André?

-¿Quieres verlo?

-Con toda mi alma.

-Él también quiere verte, te extraña demasiado, ustedes son almas afines desde tiempos inmemoriales -sonríe dulcemente - fueron creados con la misma arcilla, salieron de uno solo, están unidos.

-Él es todo para mí.

-Y para él lo eres tú ¿Porque no vas por allá? - me enseña un sendero con la mano.

Empiezo a caminar por el sendero observo una catarata hermosa a lo lejos. Me acerco a ella, André está ahí mirando la catarata.

-¿Este es tu cielo? - pregunto acercándome más al agua.

El me mira y  sonríe, sale del agua y me abraza con posesión.

-Siempre me gustaron las cataratas, sí, este es mi cielo, pero no está completo si no te tengo.

-Oh -lo abrazo con toda mi fuerza -sigues siendo tú.

-Seguimos siendo los mismos, así será hasta que tomemos una decisión.

-¿Qué decisión? - preguntó mientras me  besa.

-Pronto lo sabrás.

Lo miro mientras sonríe, es algo tan extraño, tan surrealista, como si hubiera salido de un cuadro de Salvador Dalí.



Sissi Pamela Terceros Beltran

Editado: 01.12.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar