La vida de Jenna

Capítulo 3: ¿cuándo empiezo? 

Observo de mi hermano al hombre frente a mí y suspiro frustrada, me siento entre la espada y la pared por culpa de este sujeto ¿Cómo es que sabe quien soy de verdad y como hago para salir de esto?

Tratando de calmar un poco todo miro a mi hermano y me arrodillo frente a el, peino un poco su cabello y le sonrió haciendo que se calme un poco pues se veía muy asustado.

-Luke este señor y yo somos amigos, debemos hablar de algo importante ¿me puedes esperar un momento? –le pregunto de forma tranquila y el asiente

El hombre atrás de mi se acerca e inclinándose un poco mira a mi hermano el cual lo mira curioso ya que le dije es mi “amigo”, el hombre le regala una pequeña sonrisa y Luke le regresa una para mi sorpresa pues mi hermano no es el ser más sociable del mundo y es raro que le hable o sonría a extraños.

-¿Cómo te llamas amigo? –pregunta el sujeto

-Luke –dice mi hermano dándole su pequeña maño

-Bueno Luke mucho gusto yo soy Endrick, no debes temerme no te voy hacer nada, soy amigo de Jenna ¿está bien? –pregunta y el asiente –Debo hablar de algo con ella pero tampoco te quiero dejar solo porque puede pasarte algo ¿te parce que mi amigo Hunter te lleve por un helado? –cuestiona y mi hermano sonríe al escuchar helado

-Está bien –responde y toma la mano del tal Hunter que a mi parecer parece una pared más que una persona

Veo como mi hermano se aleja con Hunter siendo interrogado sobre porque es tan grande y el hombre para mi sorpresa le responde con amabilidad, una vez entran a la tienda me volteo con rostro serio hacia el tal Endrick.

-Bien ¿qué quiere? –pregunto y el ensancha su sonrisa

-Directo al tema, me gusta –susurra y asiente –Bien, lo que te quiero ofrecer no es que tengas sexo conmigo o algo así como tu pensaste aquella noche, no soy de pagar por sexo, lamento si mis palabras fueron mal interpretadas – explica y asiento

-Entonces ¿qué quieres de mí? –interrogo

-Fácil, quiero que trabajes para mí en lo que se podría decir una misión, necesito a una mujer fuerte de apariencia delicada, fiera y hermosa pero claro para darte más detalles antes debes aceptar –explica y lo miro

-¿Qué ganaría yo de eso? –pregunto y el sonríe

-Lo que desees, dinero, una mejor vida, otro trabajo, lo que quieras –dice

Miro al hombre frente a mí de nuevo, tiene dinero eso se nota pero ¿de dónde viene? ¿qué pasa si este hombre es un delincuente? Por algo tiene a hombres pared como Hunter, no puedo darme el lujo de ser arrestada, eso solo significaría fallarme a mí y a mi familia, sé que mi trabajo no es algo normal o muy respetado pero no es ilegal y lo más importante me pagan bien, nada me garantiza una mejor calidad de vida para mí y mi familia además de que ¿qué pasa si es peligroso? Podría morir incluso.

-Lo siento señor… –digo fingiendo no saber su nombre

- Endrick Dankworth –dice estirando su mano pero no la estrecho y el la retrae con una sonrisa

-Bien señor Dankworth no estoy interesada en su oferta así que si es todo me retiro –comento y el pone un rostro serio

-Está bien, pero nos volveremos a ver Jenna –susurra

-No si puedo evitarlo Endrick –respondo

Sin despedirme doy la vuelta y camino a la heladería donde esta Luke sentado con Hunter el cual escucha atento a mi hermano hablarle del antiguo mundo maya, sonrió y me acerco.

-Hunter –digo y él me ve –Endrick te espera –comento y el asiente mirando de nuevo a mi hermano

-Nos vemos Luke, gracias por explicarme todo sobre los mayas –dice y mi hermano sonríe con suficiencia

-De nada, nos vemos Hunter –levanta su mano para despedirse y se acerca a mí

-Señorita Huntington –asiente y sale

-Me agradan tus amigos Jenna ¿pueden ir a la casa algún día? –pregunta y sonrió

-Claro, quizás luego –miento, por nada del mundo ese hombre y su gente pisara la casa

Salimos de la tienda y observo que aún Endrick y su gente siguen en el mismo lugar viendo hacia nosotros, Endrick ancla sus ojos azules en mí y asiente, Luke lo ve y alzando su pequeña mano libre lo saluda y este sonríe alzando su mano en despedida, camino con mi hermano fuera del lugar hasta la parada del bus, por nada del mundo dejare que esos hombres se acerquen a mi o a mi familia.

***

Dos días luego de mi encuentro con Dankworth no consigo sacármelo de la cabeza pero no por su particular físico sino por su porte imponente, su oferta y sobre todo la sensación de ser observada, cada que salgo de la casa siento que me siguen y observan pero cuando volteo o miro a los alrededores no se encuentra nadie, muchas veces pensé que eran mis amigos de la universidad gastándome una broma pero no es así.



Clarissa Fermín D.

Editado: 19.03.2020

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