Lacrimosa

William

El primer día, Roma no salió de aquel baño.
Se encontraba sentada bajo la ventanilla escuchando como los espíritus estaban rasgando los ladrillos con sus uñas o huesos afilados.
Tenía miedo, estaba llena de temor. Intento alejar sus pensamientos de aquel ruido tan inquietante. Ella comenzó a recitar un verso que alguna vez había escuchado de su amiga Morgana.
"La dulce falacia te embriaga hasta que logres observar tu cuerpo tendido en el suelo frío y húmedo por tus lágrimas... Ahí será donde aprenderás a distinguir la mentira de la verdad. Se aprende cayendo y no creciendo."

Observaba por la ventanilla a ratos, los espíritus iban y venían como si buscarán alguna presa fácil. Algunos se arrancaban pedazos de carne con sus propios dientes mientras otros esperaban ansiosos para poder robar los pedazos de otros.

Al segundo día Roma se animó a salir del baño con una novedad nueva, en todo el tiempo que había pasado desde su supuesta muerte ella no tenía deseos humanos, no tenía hambre, no tenia los deseos naturales de su cuerpo y no tenía sed.
Por varias horas se quedó sentada en el suelo dibujando en la madera con sus dedos mientras veía como amanecía y como anochecía. Solo cambiaba el color oscuro y claro de las nubes, pero la luna carmesí jamás se movía o cambiaba su color.
Pasó toda una noche observando el cambio de las nubes y también observó cómo los espíritus desaparecían cada cierto tiempo.
Logró hacer un cálculo exacto cada 2 horas con 35 minutos los espíritus desaparecían.
Ella espero el tiempo necesario mientras los observaba alejarse. Se levantó sin hacer el menor ruido y camino hasta la ventana rota.
Cómo lo suponía, no había nadie.
Trepó la barandilla de rosas que estaban junto a su ventana y descubrió que tampoco podía oler el aroma de las rosas.
Cuando llegó al tejado tomo varias rosas para sentarse a contar los pétalos.
Observó la primera rosa, la sostuvo entre sus manos, sus espinas parecían tener filo, sus pétalos parecían ser suaves, pero al momento de tocarlo era áspero y duro.
- Todo es mentira. -
Ella arrojo la rosa lejos de ella mientras abrazaba sus rodillas y lloraba como una niña.

- ¿Y esos lloriqueos? ¿Súplica fue tan mala contigo? -
William recogió la rosa que estaba ante sus pies, el portal que estaba atrás de él se cerró por completo.
Roma levantó su mirada para ver cómo William se acercaba.
- Por favor... Dime que todo esto es un mal sueño... Solo dímelo... Quiero escucharlo.-
Él se sentó junto a Roma mientras sacaba un espejo negro muy parecido al de Súplica.
- Me encantaría mentirte pero es algo que tengo prohibido ahora. Ahora vive tu verdad y no mantengas tu mentira...
Soltó varias carcajadas y después volvió a su seriedad.
- Es el mejor consejo que un demonio te puede dar. -
La rosa que sostenía William se marchito en sus manos. Roma volvió a sus lloriqueos pero con un poco más de calma.

- Gran espejo robado muéstrame lo que en el mundo ha pasado. -
Roma observó el espejo intentado no reírse de William, la voz que había hecho parecía salida de algún comercial.
En aquel espejo se formó un espiral mientras desaparecía el rostro de William.
La mirada de Roma se perdió en el profundo espiral.

- No debiste, no debieron... Todo esto es mentira... -
Roma tomo el espejo al escuchar esa voz tan familiar. Era la voz de quién alguna vez fue su mejor amiga.
Morgana estaba de pie con un ramo de rosas blancas en sus manos, llevaba puesto un suéter negro al igual que sus zapatillas.
Camila estaba junto a ella, pero ella abrazaba un oso de peluche y unas flores mixtas. Varios girasoles y lavandas.
- Yo en serio te amaba mi niña... Pero era la única forma... -
Roma contuvo sus lágrimas con un golpe de rabia. Esa era su madre con uno de sus vestidos oscuros. Entre sus dedos llevaba un rosario con perlas color escarlata.
- Mamá... -

William cerró el espejo sin dejar decir a Roma una palabra más.
- La rabia en este mundo es el peor aleado que puedas tener. -
Roma se levantó para observar como los espíritus regresaban, algunos corrían mientras otros se arrastraban como serpientes.
- Es mi primera vez como mentor, así que comenzaré con lo básico, bueno lo básico que yo sé... Ehmmm...-
William acarició su mentón mientras lanzaba una sonrisa beatífica al cielo.
Se levantó lleno de energía ajusto las correas de sus tirantes y salto del tejado.
- ¡William! -
- ¡Ven! Baja no es tan malo aquí abajo.-
Dio dos aplausos. Al principio no sucedía nada pero después de varios segundos surgió una sombra del suelo haciendo forma de escalera para que Roma bajara.
Ella puso su pie en la sombra, menuda experiencia tan más grotesca vivió.
Sintió como trituraba los ojos y dientes de aquella sombra.
Después de que Roma bajará la sombra desapareció por completo.
- Seguidme discípula mía. -



Dark_rose

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En el texto hay: drama, suspenso, misterios y secretos

Editado: 01.07.2019

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