Lacrimosa Carmesí

Nothing.

El filo de la navaja se reflejaba en sus profundos ojos verdes. Se detuvo un momento para ver su reflejo en el espejo; desconoció su propio mirar. La tranquilidad de sus días se perdió al encontrarse con Roma y Zozo. Reflexionó por un segundo todas las oportunidades que tuvo para terminar su trabajo. Desde el primer momento en que encontró a Roma en el calabozo hasta ese instante en donde Roma lo esperaba en los jardines. Sintió una punzada de dolor, ella lo ayudó tanto que no soportaba la idea de terminar con su tarea.
Apoyo su espalda contra la pared, sucedió aquello que por muchos años evitó. Achilles se había encariñado con la víctima de su encargo. 
No encontraba respuesta alguna para hacer lo que el señor de las tinieblas le pidió, la parte de Zozo la entendía a la perfección pero, Roma debía ser una equivocación.

Tomó aire innecesario, una conducta humana que despertó estando junto a Roma. No lo notó hasta que dejó correr el agua del grifo, esa era la razón por la cual Roma debía alejarse del infierno y de los hijos de Satanás. 
Sus manos comenzaron a temblar, era el momento en que todas las muertes humanas se revelarían ante sus ojos. Lleno la bañera hasta el tope antes de que comenzara, el agua comenzó a desbordarse llegando hasta sus pies.
Hizo una señal para que sus sirvientes se retiraran. 
Lentamente introdujo su cuerpo en la bañera, el agua se sacudió un poco Achilles no percibía ninguna presencia así que podía dejar actuar las habilidades malditas del representante de la muerte.
Dejo que su cuerpo tocará el fondo. Pequeñas burbujas emergían desde el fondo. Mantuvo sus ojos abiertos durante todo el proceso de cambio.
Una larga cicatriz se formó desde su abdomen hasta la espalda. Tres tatuajes de tinta negra aparecieron en sus brazos quemando su piel. En su mano derecha aún sostenía la navaja, con ella escribió cada nombre que veía, cada persona que murió durante ese día estaría escrito en su propia piel, cómo un memorial a quien existió por un momento en la tierra.
El agua comenzó a desbordarse nuevamente, perdía sangre constantemente sin embargo, era un precio que tenía que pagar por su poder.
Al terminar, volvió a emerger, las muertes humanas cada vez se volvían más atroces y violentas.
Con cada día que transcurría, la tierra era más parecida al infierno.

— Duele ¿verdad? —

Adonis apoyó sus brazos sobre el sofá reposando su cabeza en las toallas calientes.
Achilles se quedó observando su propia sangre mientras sus heridas se curaban y la transformación finalizaba.

— ¿Escribir los nombres y la forma de muerte de las personas en mi piel, o transformarse en una lista andante? Las dos cosas duelen de igual manera, es un dolor constante. —

Adonis cubrió sus ojos con uno de sus brazos, encontró la inspiración que tanto buscaba en el sufrimiento de Achilles.

— No, me preguntó qué tan doloroso es ver cómo una persona abandona su vida tan repentinamente. —

— No es doloroso, al morir, el alma de desprende poco a poco del cuerpo. Mientras eso sucede se van perdiendo los sentidos, no puedo decir con certeza qué sentido se pierde primero pero, sé cuál es el último. 
Se pierde la vista, se pierde el olfato, el tacto, el gusto y el oído. El dolor se remplaza por sensaciones conocidas, la mente comienza a crear un escenario en donde fuiste feliz, quizá un recuerdo de la infancia.
El último recuerdo que tengo de este hombre... —

Achilles señaló un nombre que se perdía entre la sangre y su piel. Adonis no logró leerlo, a pesar de eso, no perdió el interés. Estaba más que fascinado al escuchar a Achilles.

— El aroma de comida casera, el sonido de una llovizna ligera, el calor del fuego de una chimenea y el sabor de un trozo de chocolate... Eso me mostró. Algunos fallecidos no logran recrear recuerdos, tan solo se quedan en el lugar en que murieron. Solos, abandonados y... —

Adonis giró su cabeza para observar su reflejo en el espejo. Achilles le dio toda la información que necesitaba. 
A diferencia de Roma, Achilles estaba obligado a ver cada una de las muertes del mundo. Roma solo veía y escuchaba las historias que ella quería. Una cualidad parecida.
Adonis se levantó para dirigirse a la salida, Achilles lo detuvo un segundo.

— Satanás no debe preocuparse, mi tarea finalizará pronto. —

Adonis sintió un escalofrío, se sintió aún más intrigado, Achilles jamás lo hizo sentir de esa forma.

— ¿Estás seguro? Estas en toda disposición de negarte e ignorar a mi padre si lo deseas. —

Achilles salió de la tina cubriendo mitad de su cuerpo con una toalla blanca. Adonis logró ver la gran lista de nombres escritos en su piel, no lograba expresar los extraños escalofríos que sentía. Cada vez se volvían más constantes.

— Eres amable conmigo Adonis, y solo es porque soy el único que puede devolverte tus recuerdos humanos... 
Afrodita se encarga de volverte un demonio fuerte y yo me encargo de que olvides tu humanidad.
Sabes Adonis, no hay nada más placentero para mí, que ver a los hijos de Satanás sufrir...
Ahora vete, cumpliré con la tarea de Satanás. No puedo ignorar todas sus peticiones, estoy en deuda indirectamente... —



Dark_rose

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En el texto hay: muerte, suspeso, secretos y recuerdos

Editado: 22.10.2020

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