Las notas de tu guitarra

11. April

August hizo una llamada a Seth que él atendió a través del manos libres de su coche.

—¿Por dónde te metes? —preguntó con un gruñido seco.

—De camino a casa. Me encuentro exhausto.

—¡Seth nunca se cansa! ¡No me jodas, hombre! —replicó, desde el otro lado del auricular—. Mueve tu trasero hasta aquí. Te estamos esperando.

—¿Esperando? ¿Acaso no puedes darme un respiro?

—¡No! La fama es el momento… ¡El instante! Y no, un respiro. Así que te quiero ver aquí en cinco minutos. Te envío la dirección para que la insertes en tu navegador.

Seth detuvo el coche en la cuneta al sentir que un molesto vahído invadía su cabeza. El cansancio lo devoraba con inquina. ¡Y tenía que mantenerse despierto! Un café no iba a ser la solución acertada. Entonces recordó que en uno de los cajones de la cómoda de la habitación, guardaba unas cuantas de aquellas sustancias que hacía nada le habían ofrecido y que se negó a tomarlas. ¡No deseaba acabar como Tyler! Serían su perdición. Sin embargo, ahora sería la solución socorrida a una noche que debía de continuar si quería lucirse.

Así que se dirigió hacia su pequeña mansión en busca de su rescate. Tomó la dosis justa que le ayudara a llegar hasta la madrugada, cuando seguramente regresaría a casa a descansar. Tampoco quería pasarse. De todas formas, se llevó un poco detrás por si las cosas se alargaban.

Se subió de nuevo al coche y puso en marcha el GPS con la dirección que August le había facilitado, insertada en el mismo. Había compromisos pendientes que atender. Y no quería hacer esperar a nadie.

 

 

El local de moda era un hervidero de gritos, música, sudor, alcohol y unas cuantas sustancias más, algunas no identificables. Tardó poco en dar a quien buscaba.

—¡Viniste! —Gritó August desde la distancia, acercándose acto seguido con rapidez hacia él.

—Tú me lo pediste…, ¿recuerdas?

—Por supuesto —admitió—. Ven. Te presentaré a alguien —propuso, tirando de él y acabando por arrastrarlo por el local, saludando a todo conocido a su paso. Incluso al resto del grupo que guardaba sus apariencias junto a mujeres que ni siquiera eran sus respectivas parejas.

Se detuvieron frente a una hermosa mujer que sonrió al verles llegar. Ella pertenecía al mundo de la moda. Una renombrada «Top Model» del momento. De tez morena, ojos de un verde llamativo que cautivaban, y un cuerpo de infarto. Embelesó de inmediato a Seth que abrió los ojos de par en par nada más verla.

—Ella es April —parloteó August, satisfecho al ver a su pupilo mirarla de aquel modo. Parecía haber acertado con su elección.

—Ho… hola —tartamudeó él cuando pudo articular palabra—. Encantado de conocerte —dijo a continuación, adelantándose para darle un par de besos.

—¡Santo cielo! ¡Yo sí que estoy encantada de conocerte! ¡El guitarrista de los «Electrocuted» está de vicio! —lo piropeó, acariciando la musculatura de su brazo: haciéndolo vibrar. En un solo toque había conseguido excitarlo.

August ensanchó su sonrisa observando la escena. Había creado el efecto deseado en ellos y ahora lo mejor sería desaparecer y dejar que el resto sucediese.

Seth recordó la idea de su mánager de apartarlo de los brazos de Ámbar. Y había sido muy astuto al sustituirla por algo tan bello. De todas maneras, se recordó también a sí mismo que esto sería tan solo una apariencia más de cara al público, la prensa y quien se terciara, mejorando su posición social. ¡Iba a pasar la prueba con éxito! Podía lograrlo.

Así que pasó a la siguiente fase, que era entretener al bellezón que frente ante él. Una diosa terrenal que deseaba disfrutar de su compañía, cosa que lo alagaba.

—¿Me permites que te invite a tomar algo?

—¡Sí! —aceptó ella de inmediato, encantada. Luego se ancló a su brazo y se movieron hasta la barra.

Mientras tomaban aquellas copas mantuvieron una conversación que se basó en el mundo de la moda y de la música. Y por un breve instante echó de menos las entretenidas conversaciones de Ámbar que lo llevaban a un mundo más físico y real.

Cuando la madrugada llegaba de manera inminente y a unas horas antes de que se cerrase el local, August pidió al grupo que tocara. Había gente importante e influyente en el local y debía de ser contentada.

 

Aunque antes de salir al escenario, Seth necesitó ir al baño para tragar un poco más de aquello que conseguiría mantenerlo despejado sobre el escenario, ya que la dosis anterior empezaba a perder su efectividad. Así que hubo otro nuevo subidón que lo llevó a sentirse eufórico, con ganas de fiesta y de continuar con una noche que parecía no finalizar nunca.



DenisBlue73

#28210 en Novela romántica

En el texto hay: romance y drama, musica

Editado: 19.05.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar