Las notas de tu guitarra

14. Planes para una despedida

Observó el paquete que tenía entre las manos como si tuviese que descifrar algo en él. Se encontraba reflexiva. Desaparecida del mundo terrenal en el que vivía. Básicamente ausente.

—Preciosa, opino que necesitas un cambio o acabarás cazando moscas.

Su teoría la hizo despertar de su distracción.

—¿Cómo dices?

—Que podríamos hacer algo juntas, porque veamos; si tu amiga Daria va a estar con su encantador e irresistible Jeremy, yo podría mostrarte a personitas del género masculino con los que te quedarías encantada.

—¡Ah no! —debatió con una risilla nerviosa—. Mejor me quedaré en casa. Últimamente me siento cansada.

—¡Aburrida de todo!

—¡Sí! —Se dio cuenta del error y rectificó de inmediato—. ¡No! Solo cansada.

Abie chasqueó la lengua a la vez que movía la cabeza en un gesto de negación.

—Tú no estás nada bien, cariño. Y necesitas divertirte —argumentó, observándola con la cabeza ladeada como analizando su aspecto cansado.

—¡Lo estoy! Lo juro —afirmó, pretendiendo que la creyera. ¡Y por supuesto, Abie no la creyó! Podría adivinarse su aspecto enfermizo a más de un kilómetro, incluso.

Pero Ámbar solo deseaba que la dejasen en paz. Solo quería estar tranquila e intentar empezar de nuevo desde cero, buscando alguna clase de estabilidad, aunque en ella misma. Recostarse sobre el sofá con su pequeño niño gatuno y disfrutar de cuanto tenía a su alrededor. Por muy sola que repentinamente estuviera, el mundo no se terminaría ahí.

 

 

 

La semana transcurrió lenta, pero por fin pudo alcanzarse el viernes.

Llegó a casa, sólo quería comer algo con prisas y dejarse caer sobre el sofá. Aunque su otra yo le advirtiera que, de hacerlo, se acabaría calentando la cabeza.

Calentó en el horno microondas la porción de comida que había dejado preparada el día anterior. Y el teléfono sonó con prisas, consiguiendo que temblase por el miedo a que fuera él. Por alguna razón, ya no quería que regresara a su vida. Y por otro lado, su bipolaridad relacionada con el mismo la estaba volviendo majareta.

Cuando vio en la pantalla iluminada el nombre de Daria, no es que se pusiera a tocar campanitas. Pero sí que era mejor que si fuese Seth quien la estuviera llamando.

—¿Qué ocurre?

—¡Hola guapetona! Concédeme unos segundos —pidió, junto a una risilla nerviosa—. ¡Portland!

—¿Qué le ocurre a Portland?

—Nos vamos de concierto el sábado por la noche.

—¡Trabajo hasta el mediodía! ¿Recuerdas?

—¿Y no podrías pedirle a la señora Mattew librar un sábado?

—No —respondió tajante, mostrándose molesta pues no la había consultado antes de hacer planes.

—Entonces saldremos después de comer. Son cuarenta y cinco minutos en avión. O sea, un pequeño paseo —explicó, convencida de ello.

—¿Y para qué demonios quieres ir a Portland?

—¿Para ir de concierto?

—¿De concierto? —La alarma se encendió en las entrañas de Ámbar que no quería volver a ver a Seth. Se lo había propuesto. ¿Qué le costaba a Daria dejar que lo cumpliera?

—¡Ya sabes! De nuestro grupo favorito!

—Ya no es mi grupo favorito.

Esto cortó a Daria que no comprendió su respuesta.

—¡Un segundo! ¿Desde cuándo no te gustan?

—Desde que me lo planteé.

Hubo una pausa y acto seguido se escuchó una risotada al otro lado del auricular.

—¿Es porque a Seth nos lo birló esa muñeca hinchable que tiene más tetas que nosotras dos juntas?

¡Daria no podría haberlo explicado mucho mejor! Aunque, por supuesto, no le daría la razón.

—No. Es solo que decidí que ya no me gustan y punto —insistió.

La escuchó resoplar como el gato que se encuentra furioso.

—¡Ya compré las entradas! ¡Quiero ser quien te invite! ¿Y tú me lo quieres chafar? ¡Ni por todo el oro del mundo, bonita! No pienso tirar el dinero.

—Entonces ve con Jeremy.

Hubo una corta pausa y una exhalación.

—¿Sabes lo que opina él de nuestro precioso grupo? Que son un tipos escandalosos y creído que no tienen valor ninguno. Y de continuar diciéndolo, acabaré por dejarlo durmiendo en el sofá.

Esto la extrañó.

—¿Os habéis ido a vivir juntos?

—¡Sí tía! ¿Qué te parece?

—¿No es una decisión demasiado precipitada?



DenisBlue73

#28044 en Novela romántica

En el texto hay: romance y drama, musica

Editado: 19.05.2018

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