Las notas de tu guitarra

Epílogo

—En serio, ¿cuándo pensabas decírmelo? —protestó Abie, nada más verla entrar al trabajo.

—Tomaremos un café, juntas, y te lo contaré todo.

—¿Todo? ¡Has tenido todo el tiempo a Seth para ti sola! ¿Sabes lo que me gusta ese tipo?

Mejor sería soltar la confesión y quedarse tranquila.

—¡Lo tuviste! Brayden es Seth. —Ella negó con la cabeza—. Hablo en serio.

—Entonces, ¿tengo una foto con el verdadero Seth? ¿Incluso hablé con él? —Ella asintió—. ¡Ahora sí que estoy nerviosa! —aseguró emocionada. Echó un vistazo hacia el tipo que estaba afuera, apostado en la puerta—. ¿Y ese tío?

Ámbar respiró hondo, agobiada.

—Dame un segundo.

Abie la observó salir y regresar al poco, con el tipo desapareciendo dentro de un coche, aún sin moverse de allí. Y sin quitarle la vista de encima.

—¿Quién coño es? —insistió en saber.

—Mi guardaespaldas. ¿Qué te parece? Seth cree que me van a secuestrar —bromeó divertida, aunque bien podría estar en peligro su seguridad si la tomasen con ella por ser la pareja de quien era. Además, los periodistas de la prensa sensacionalista no se conformarían en dejarla en paz. Continuarían atosigándola. Más razón para tener un escolta detrás.

—¡Sigo sin creerlo! ¿Cuándo te lo pidió?

—¿Viste el último concierto?

—¡No pude! Y juro que incluso maldije por ello.

—Si te metes en YouTube lo verás. Allí se me declaró. —Arrugó la nariz, avergonzada—. ¡Te aseguro que pasé una vergüenza infinita! Aunque estuvo genial.

Ambas echaron un vistazo a Linda que se les acercó para darle la enhorabuena a Ámbar.

—Yo sí lo vi. En las noticias. ¡Enhorabuena! Cruza los dedos para que él te dure mucho más que un caramelo a la puerta de un colegio —comentó divertida.

—¡No la asuste así! Si todo el mundo fuésemos tan negativos jamás nos atreveríamos a nada. ¿No cree? —Linda no hizo caso de su protesta. Simplemente sonrió y se dirigió hacia el puesto donde ocupaba el día de hoy—. Una cosita…, ¿dónde se encuentra hoy tu chico?

—De gira.

—¿Y tú? ¿No lo acompañas?

—Trato de hacer vida normal. Esta es mi vida. Y deseo que sea así. Me alegro de que él lo comprenda.

—¡Ay es que es un amor!

Ámbar puso los brazos en jarras, observándola enfurruñada.

—¿Y tú que sabes? ¡No has estado con él! —bromeó.

—Duerme con un ojo abierto, querida. No te lo robe —le siguió la broma, acabando ambas por fundirse en una sonora carcajada.

 

 

La boda se hizo en Las Vegas. A ambos les pareció genial la idea. Aunque a la familia de Ámbar no le pareció demasiado estupenda una boda con tanto bombo y platillo. Con los paparazzi pegados a sus talones, desde que se hizo público que estaban juntos. Y mucho menos, que habría boda. ¡Jamás se acostumbrarían a ello! Pero, ¿qué harían? Ella sería quien decidiera. Era su felicidad. Su vida…, ellos solo podían aconsejarla. Aunque Seth se veía un chico formal y serio que daba el pego en los escenarios y en las revistas de moda, representando a un muchacho alocado que parecía no tener freno, control sobre su vida, e incluso todavía conseguía, aun así, que sintieran cierta desconfianza en él, dado a su estatus en la sociedad. Tendría siempre a sus pies a millones de chicas guapas, por muy casado que estuvieran.

Seth no quiso invitar a sus padres. Prefería que fuera su día. Que si hubiera exclusivas, fueran interesantes y sanas. Y no los disparates que ambos progenitores conseguían forjar, consiguiendo que los escándalos les lloviesen a mares.

Y antes de marcharse de breve viaje de novios —el trabajo absorbe más que cualquier acontecimiento—, Ámbar acompañó a Seth hasta la tumba de su hermano donde pudo depositar unas flores y hablar a solas con él, disculpándose por haberle dejado abandonado. Por no haber podido evitar lo sucedido. Ella solo quería que la paz regresase a su corazón. Y obviamente no sería la última visita que harían Tyler. Ella era de las personas tradicionales que prefería continuar con el contacto familiar, aunque este ya no estuviese presente físicamente.

Seth abrazó con fuerza a Ámbar, acabando por dejar sobre sus labios un apasionado beso que la hizo temblar de excitación.

—Y ahora rumbo hacia el lugar que tanto deseabas visitar.

—¿Seguro que tú también querías ir allí?

—Adónde tú vayas, iré.

—¡Eso lo dices ahora!



DenisBlue73

#28175 en Novela romántica

En el texto hay: romance y drama, musica

Editado: 19.05.2018

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