Leyendas de Capirastia

Cupido Ataca

Era el Día de San Valentín y las chicas ya estaban calmadas aunque ya el amor no les pareciera tan hermoso después del engaño de sus novios. Además este día era muy especial, pues era la coronación del héroe del mes del CCG e iban a organizar una ceremonia para coronar al mejor. Los ocho chicos estaban preparados para ir al banquete para conocer al héroe ganador.

-¡Date prisa, Miranda, o llegaremos tarde! –le gritó Rachel desde la sala a Miranda, que estaba en la cocina.

-Ya voy –respondió Miranda-. Es que estoy dándole los toques finales a mi pastel de chocolate.

Rachel entró a ver aquel pastel. Se veía como para chuparse los dedos. Miranda lo estaba decorando con fresas, pero le pidió a Rachel que no dijera a nadie que ella lo hizo hasta que lo probaran.

Una vez que ella terminó. Se fueron todos al banquete en el salón de la base. Allí estaban todos los superhéroes junto con la princesa, que debía conocer al héroe ganador.

-¡Bien! –dijo el Concejal- Nuestro héroe ganador de la medalla de oro al mejor superhéroe del mes es... Martin Matsuri.

Todos, incluida Miranda, lo felicitaron. Pero bastó con que él se pusiera a presumir, para que esta se arrepintiera.

-¡Este papanatas se cree la gran cosa solo porque ganó una tonta medalla –le comentó Miranda a Amanda sin que nadie más oyera-, es tan tonto!

-¿Qué tanto murmuran ese par de cotorras? –preguntó Martin con voz sarcástica-. Las chicas se sintieron tan insultadas que se quedaron calladas.

Mientras tanto Rhodus estaba tramando un nuevo plan para eliminar a nuestros ocho héroes y darle un cálido regalo de San Valentín, con ayuda de su concubina Lila. Ella era una mujer tan seductora como peligrosa.

-Ese club de tarados no arruinará mis planes –dijo Rhodus con despecho.

Lila le pidió a Rhodus que le permitiera encargarse de los superhéroes, pero él se negó, aunque al mismo tiempo no podía resistirse a los encantos y a las caricias de Lila, pues ella era experta en manipular a los hombres.

Por fin llegó el momento de que los héroes entraran en acción, pues otro monstruo llegó a crear caos ¿Cuál sería su sorpresa al ver que aquel monstruo por el que tanto los habían alarmado era nada más y nada menos que una réplica de Cupido?

Todos los guerreros estallaron en carcajadas y no pudieron creer que ese monstruo fuese creado por Rhodus.

-¡Vaya! –exclamó Albert, sin poder parar de reír- Jamás pensé que Rhodus fuera tan romántico.

Lo cierto es que ese monstruo no era de Rhodus, sino de su querida Lila. Rhodus no estaba muy contento con el resultado.

-¿Qué cosa es esa, Lila? –le gritó- Por culpa de ese ridículo Cupido todos los superhéroes se están riendo de nosotros. Nunca debí confiarte ese trabajo.

-¡Pero mi querido “Rhody”! –le dijo Lila con voz melosa y acariciándolo- No estás enojado conmigo ¿Verdad? Esa bestia los matará de amor. Y ustedes, guerreros de pacotilla, ríanse mientras puedan.

Parecía tonto y poco terrorífico aquel monstruo, pero su ataque era realmente uno de los más viles ¡Usaba el amor como ataque! Al lanzar sus flechas sobre cada una de sus víctimas estas se enamoraban, pero no precisamente de la persona ideal, sino de la más sucia e infiel o simplemente, de la que no le correspondía. Luego de que la víctima amaba locamente a aquella persona, se daba cuenta de la cruda realidad y se le rompía el corazón. Si la flecha no se extraía en unas cuantas horas, la victima moría.

Ahora los guerreros debían tener mucho cuidado con ese horrible ataque y ayudar a las victimas flechadas para evitar que murieran.

-Esa tortura no es tan tonta después de todo –le dijo Rhodus a Lila-. Esos imbéciles sufrirán como unos perros.

Los chicos estaban ahora en un problema doble, porque el monstruo había adquirido mucho más poder y ahora lanzaba un ataque más doloroso: las flechas Venus, las cuales no sólo inoculaban amor en las victimas, sino también deseo o hambre sexual.

La única salvación era Martin, quien convertido en el Titán psíquico, lanzó un ataque que encerró al Cupido mutante en una pesadilla. Tras un estentóreo grito, el monstruo se disolvió dejando sólo una mancha rosada en forma de corazón. Los demás se sorprendieron al conocer al nuevo héroe.

-¡Bravo! ¡Hurra por el héroe! –lo felicitaron todos, hasta Miranda, a pesar de que ella todavía seguía molesta con él por haberle llamado "cotorra".



Miranda Mori

Editado: 05.03.2019

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