Libro 1. La princesa perdida

Capítulo 14

Holo chic@s hoy si vine tempra...

Espero y les agrade el cap por cierto la otra semana comienzo con los proyectos y entre ellos esta que no entiendo a ingenieria financiera por lo que recurriré a asesorias y eso me quitara unas horas para escribir por lo que les pido paciencia por si no lo hago a tiempo.

L@s quiere,

Mich <3

Desperté sobresaltada.

Estabamos en el agua y la brisa del mar me inquietaba.

Por el rabillo del ojo pude ver que la señora y el chico dormitaban.

Pero no recordaba la trayectoria de la barca y no podía recordar el mapa.

Lejos de casa.

Tenía que irme de aquí y regresar a ellas.

El martilleo de llegar a un lugar a salvo era inquietante.

La señora despertó y aulló de dolor.

-¿Se encuentra bien?-pregunté.

Revisé su herida y me di cuenta que se estaba poniendo negro.

Gangrena.

-¿Dónde estamos?-preguntó la señora.

No contesté.

No sabía que decirle.

Cambié de tema.

-Su herida no esta bien-dije-si tuviera plantas, tal vez…tal vez podría ayudar a desinfectar y cerrar la herida.

A mi lado, el chico despertó.

-¿Cómo te llamas?-preguntó en un tono cansado la joven mujer.

-Me llamo Neftalí.

-Oh Neftalí-dijo. Tienes un bonito nombre.

Solo asentí.

Tras unos minutos de silencio, pregunté.

-¿Cómo se llaman?

-Yo me llamo Sandra y el es mi hijo Max.

-Si-dijo el chico que aparentaba mi edad-me llamo Max.

-Oh vaya- que curioso nombre-dije refiriéndome al chico.

Sumergí mis manos en el agua y me arrepentí de haberlo hecho porque estaba frio.

-No te acerques al agua es peligroso.

Notaba inquietante su voz. Como si titubeara.

-¿Por qué lo dice señora?-susurré inquietante.

-Las sirenas pueden jalar al mar.

-¿Sirenas?-pregunte al mismo tiempo en el que el agua se movía.

Fannie me había dicho que las sirenas formaban parte de los seres mágicos pero aquí… ¿en alta mar?

-El agua esta calmada-dije para tranquilizarlos. Nadie atacará a nadie.

Acomodé unas cobijas a mi cuerpo para no sentir el frío.

Ahora es cuando necesito una ayudadita.

Recordando a los angeles de fuego.

-Esperemos a pasar por este mar y lleguemos a salvo a donde quiera que nos lleve la barca.

-¿Alguien sabe como se llama este lugar?-pregunte al cabo de unos minutos.

Sonaba estúpido pero era para liberar tensión.

-No hay ninguna brújula

-De todas formas, ¿alguien sabe leer las brújulas?

El silencio fue la única respuesta.

Mi cuerpo estaba…cansado.

Me quite las mantas del cuerpo y me acerqué a la señora porque me recordaba a Fannie.

Era una señora no mayor que mi madre, con sus manos idénticas a las de ella, tomó mis manos y dijo a mi oído-gracias- y por cierto, cubre tus manos.

Le dí un abrazo recordando a mi madre en sus pequeños y cálidos labios en mi frente.

-Entonces adonde quiera que esta barca nos lleve-dijo Max.

Me alejé poco a poco de los brazos de la joven mujer y cubrí mi cuello con las mantas para no sentir el frio inmenso que provocaba estar en invierno y en el agua.

Pasamos un rato en silencio hasta que el sueño me estaba llevando.

Me acomodé poco a poco en el espacio entre la bolsa de la señora y las mantas y pestañe poco a poco incitándome a dormir.

No.

Una pegajosa canción sonaba en mis oídos.

Acercate amor, acércate ya.

Max y Sandra estaban en el borde de la barca siguiendo la voz.

Me quité las mantas del cuerpo y comencé a obedecer.

Y una hermosa mujer estaba en el agua peinando su cabello azabache.

Sus pómulos eran muy pronunciados y largas pestañas guardaban y decoraban aquellos ojos violetas.

Hebras de algas marinas adornaban sus pechos y escamas perlaban todo su cuerpo. Una belleza adornada.

Aquella mujer era la mujer más hemosa que en mi vida había visto.

Pero luego recordé a la otra mujer de mis sueños con una corona desconocida.

Tu beso anhelado y un hermoso sueño obtendrás.

Max llegó primero, se acercó a la barandilla con la intención de tocarla. Saborearla con sus callosas manos.

-Eres hermosa.

Y mi cuerpo estaba en un trance obedicendo su melodiosa canción.

Estaba presionando para que no se metiera en mi cabeza.

Ven acércate. No temas a mi voz.

Mientras peleaba mentalmente con la sirena, Sandra tenía sus manos metidas en el agua.

-Que cosa tan hermosa tenemos aquí-dijo.

-Sube-objetó Max y la llamó con su mano.

Una nueva red de palabras embrujadas empujaban en mi cabeza.

Dejame entrar. No puedes ceder a mí y a mi poder.

Y más palabras comenzaron a entrar a mi mente.

Acercate quiero ver quien eres. Que eres ante mi poder.

La barca comenzó a moverse cuando más sirenas se reunieron y comenzaron a tararear la canción.



michel rosas

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En el texto hay: sirenas, brujas, faes

Editado: 27.12.2019

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