Linaje Rojo (bilogia rojo 2)

Capítulo 3

Laila

Las clases en realidad habían sido suspendidas, eso me asustaba un poco, porque me hacía pensar ¿Qué otra cosa podría hacerse realidad de aquella pesadilla? Josh y yo vamos en los asientos de atrás del auto de nuestros padres, camino al servicio fúnebre que será oficiado en el salón de eventos de la escuela, en honor a Sarah Daniels, la chica asesinada, los dos vamos inmersos en nuestros pensamientos muy alejados de la dinámica conversación que tienen entablada Lara y Joseph.

—Laila —dijo mi madre girando en su asiento. — ¿conocías a la chica que asesinaron? —ella me miraba con cierta expectativa.

La mire por unos segundo en silencio y luego de resople un sonoro. —no, madre. —Y volví mí vista al tétrico paisaje de Green Lake.

***

El estacionamiento de la escuela estaba abarrotado de vehículos, pude divisar algunas caras conocidas, todos vestidos de negro y con cara de tristeza, el aire estaba pesado en aquel lugar tristeza, melancolía, mezclado con una gran pesadez, sé que esto ha sido un golpe muy duro para la gran mayoría en Progress.

—Laila, pensé que no vendrías —dice Becka saltando a mis brazos en cuanto baje del auto, << mi amiga y sus exageradas muestras de afecto>>

—Ya Becka no es para tanto —dije tan agradable como siempre.

—Hola Becka —dice mi madre en cuanto la corta conversación de mi amiga y yo había concluido.

—Señor y Señora Wiltipire —dice mi amiga saludando a mis padres muy animadamente, mientras yo ponía los ojos en blanco.

Mis padres se tomaron de la mano, Josh, Beck y yo, le seguimos quedando los tres detrás de ellos, mi amiga nos decía que era muy extraño ver a mis padres aquí y tenía toda la razón, Lara y Joseph no son dados a acompañarnos a los asuntos escolares, por la sencilla razón de que su aspecto es demasiado juvenil para tener dos hijos de 17 años, pero este hecho los afectado al punto de querer solidarizarse con aquella familia.

—Los estudiantes favor de ocupar los asientos del frente, los padres, amigos y allegados los de atrás —la voz del director Pamers fue un fuerte golpe a mis oídos en cuanto entramos al inmenso salón.

—Ha pasado demasiado tiempo desde la última vez que estuve aquí —escuche decir a mi madre, diciendo discretamente a mi padre, según ella.

Los dos se sentaron en unos asientos vacíos justo en la última fila, yo mire de un lado a otro buscando un lugar donde me sintiese lo menos incomoda posible, porque ya el estar aquí me estaba causando un gran malestar, las masas me asfixian. Becka se me había desaparecido, pero luego vi su mano ondearse efusivamente para que nos percatáramos de donde se encontraba caminamos hacia ella y mis ojos se abrieron como platos.

— ¿No estarás hablando en serio? —dije todavía en shock, aquellos lugares vacíos estaban justo frente al féretro.

—Vamos —Dijo Joshua tomándome del brazo —y por lo menos hoy, trata de ser menos tu—alzo una ceja.

—Ashhh —resople y me solté duramente de su agarre.

Me senté disgustada junto a Becka y Josh lo hizo en el asiento sobrante, mis ojos se centraron como si fuese un mandato en aquel gris y apagado ataúd, que tenía la tapa de adelante levantada, dejando ver de perfil, la pálida y casi traslucida cara de la fallecida. Una foto de ella sonriente adornaba el patético escenario que habían decorado con algunas flores y otras cosas que para mí eran realmente innecesarias, como si ella pudiese ver lo que pasa a su alrededor.

La señorita Rose Johnson, subió al escenario, ella es la psicóloga de la escuela y también es una de las pocas personas de mi agrado aquí.

—Buenas tardes, alumnos, padres, maestros y familiares de la alumna fallecida Sara Daniels, mi más sentido pésame —dice Rose mientras hace una pausa.

Me acomode mejor en la dura silla en que me encontraba sentada, me cruce de brazos y respire profundo para mi desgracia, esta sería una larga, ardua y aburrida ceremonia.

***

Dos largas horas, sentada en la misma posición había dormido por completo la parte baja de mi espalda. Todos nos pusimos de pie en cuanto los chicos del equipo de fútbol, cargaron el féretro para llevar el cuerpo de Sarah a su última morada, el llanto por parte de los familiares y conocidos no se hicieron esperar haciendo que mis ojos se posaran en ellos, sentí una ligera presión en el pecho como si en realidad tal perdida me afectara muy en el fondo, detrás de ellos estaba el chico Bommer sus ojos chocaron con los míos, sentí un leve mareo y pequeños fragmentos de mi pesadilla volvieron a mi cabeza.

—Laila, ¿Qué te pasa?—dijo Becka sujetándome con firmeza para que yo no cayera al piso.

Trate de recuperar la compostura y le pedí a mi amiga que se uniera a los demás, yo me desvié del camino y mis pasos me llevaron justo  donde se encontraba Bommer, ahora conversando con algunas personas y de espalda hacia mí.

—Bommer —dijo con voz dura y siendo lo más fría posible —él se giró y clavo sus negros y penetrantes ojos en mí, no sé porque pensé en la hermosura de su rostro al punto de sentirme atraída por él, obvie con rapidez aquellos pensamientos y me concentre en lo que en verdad es importante.

— ¿Te conozco? —dijo con descaro y sequedad.

—No te hagas, el imbécil conmigo —dije ahora apretando los puños y vi como una sonrisa irónica se formaba en sus rosados labios.

Se acercó a mi despacio, reduciendo en su totalidad el espacio personal entre los dos, los murmullos de los aun presentes en el salón se hicieron presentes y yo estaba parada como una idiota sin poder moverme frente a él, sus labios rozaron el lóbulo de mi oreja haciendo que miles de descargar viajaran por mi cuerpo.

—Este no es el momento, ni el lugar Wiltipire —dice el suavemente haciendo que su voz resonara en lo más profundo de mi interior.

Observe como se alejaba de mí y me quede allí parada asimilando lo que acaba de suceder, nadie nunca había provocado tantas reacciones en mi ¿Por qué el sí?, ¿Quién es el en realidad?, me preguntaba sin siquiera percatarme de que el salón estaba prácticamente vació.



K.A.GARCIA

Editado: 11.06.2020

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