Linaje Rojo (bilogia rojo 2)

Capítulo 20. Final

Laila

Volver a progress significaba muchas cosas, una de ellas el tener que revelar a Becka la verdad sobre lo que yo era, por primera vez en la vida estaba aterrada, me daba miedo que la unica persona que ha estado a mi lado a pesar de mi actitud tan pesimista y negativa se aleje para siempre de mi lado y mi madre me alentaba diciendo que Jennifer (su mejor amiga) y Becka eran bastante parecidas, pero esta no era la misma época.

Joshua aparcó en el lugar de siempre y por primera vez me sentí fuera de lugar. Matthew se unió a nosotros como de costumbre, pero los tres parecíamos no encajar, aunque estaba dispuesta hacer mi mejor esfuerzo para parecer normal, debiamos los tres dar lo mejor de nosotros para pasar desapercibidos.

—Bueno, ya estamos aqui —Matthew me paso el brazo por el cuello y me llevo más cerca de él —Debes relajar el rostro, todo estará bien —susurró en mi oido y no pude evitar sonreir.

Caminamos juntos aquel nuevo comienzo, con la certeza de que este último año seria diferente en nuestras vidas. El tiempo se habia detenido para nosotros y aun no nos acostumbramos al hecho de que tendremos este mismo rostro el resto de nuestras vidas, de que tendremos que finjir que respiramos delante de los demás. Aún era difícil admitir que perderíamos muchas personas de las que amamos.

— ¡Laila! —gritó Becka mientras corria hacia nosotros y alli confirme que perderla a ella seria lo más doloroso para mi.

Joshua

Habíamos convocado una reunión en el kiosko para hablar con Becka, nos miró de manera sospechosa y luego subió los hombros como restandole importancia. Agradecía que entre mi hermana y ella no existieran las muestras de afecto, hubiese sido un desastre, porque Becka habría querido abrazar a Laila  y ¿como le hubiesemo explicado la temperatura de su cuerpo?

—Pareciera ser algo grave —dijo Becka mientras se acomodaba en la silla vacia frente a nosotros —Nunca los vi tan serio ¿Qué esta pasando? —Preguntó con cierta cautela.

—La verdad es —inicio Laila, miro entre Matthew y yo, luego poso sus ojos nuevamente en su amiga.

—No pasa nada, puedes decirme lo que sea —Becka tomó repentinamente la mano de mi hermana, no le dio nisiquiera tiempo a percatarse de aquel movimiento y la apartó tan rápido que la silla en la que se encontraba sentada se movió unos centímetros para atrás.

—Siempre haz tenido curiosidad sobre mis padres, nunca ha faltado la pregunta de ¿Porqué mis padres se ven tan jovenes? Siempre me preguntaste ¿Porqué nunca comen? Y yo siempre respondi, porque tienen una dieta estricta.

Becka se notaba algo desorientada, no estaba comprendiendo las palabras de Laila, pero de algo si estaba segura aquella chica, lo que fuese que le revelariamos aquella tarde cambiaria su vida para siempre. Me acerque a ella despacio, coloque mi mano sobre su rostro y esta se estremeció. Siempre me ha gustado Beck, siempre me imaginé volviendo a estar con ella, pero tenia miedo de lastimarla, le tenía miedo a este momento.

—Somos vampiros —dije despacio, sus ojos se abrieron, pero en ningún momento aparto su mano de mi rostro, solo se quedo allo inmóvil, sin decir palabra.

—Antes no lo eramos completamente, pero ahora hemos terminado nuestra transformación. Y respodiendo aquella pregunta que me has hecho por tantos años, mis padres se ven tan jovenes, porque son vampiros.

— ¿Porqué me dices esto hasta ahora? —Preguntó apartando mi mano de su rostro y dirigiéndose a mi hermana —Habia escuchado historia, mucha gente hablaba de criaturas hermosas, pero de piel fria y llenas de maldad, incluso mi madre juraba que existían y siempre la tomé por loca, siempre supe que algo pasaba con ustedes, pero nunca pense que fuese algo como esto.

—No quiero perderte Beck —dijo Laila acercándose a ella, pero esta se aparto con temor.

—No te haremos daño —dijo Matt —Solo queremos que estes preparada, que no te sorprendas cuando tú cambies con el tiempo y nosotros no. Te queremos en nuestras vidas, Laila te necesita.

Becka se puso de pie, se alejo de nosotros y poso su mirada en la lejania. Laila estaba nerviosa, sabía que existia la Posibilidad de que ella se alejara, existía la posibilidad de que sintiera miedo, aunque ella sabia mejor que nadie que nunca la lastimariamos. Laila se aproximó a ella, cosa que la impresionó y luego se unos segundos las dos se fundieron en un abrazo. Era la primera vez que Laila y Becka se abrazaban.

Matthew y yo nos unimos a ellas y los cuatro contemplamos como caía el sol sobre la reserva, como aquellos tintes anaranjados cubrian el horizonte llenando de color aquel acantilado, confirmando que sin importar el linaje la amistad permanecería más alla de la eternidad.

Fin



K.A.GARCIA

Editado: 11.06.2020

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