Lo Estupido de estar Enamorado

Capitulo 20: La convocatoria de la Scuola Nazionale di Cinema

La carta estaba en mi mano y no podía creerlo, tome el teléfono y le llame, mordía mi uña mientras sonaba el teléfono

-Joder!!- dije exaltada- por fin contestas

-¿Sabes? Haces mucho escándalo- dijo el y sonreí al teléfono- ¿qué sucede? Como para que me molestes tan jodidamente temprano

-Idiota, iremos a Italia- no me dijo Nada- vamos, Juan dime algo

-No puedo creerlo- grito y empecé a reír-Joder iremos a Italia, a la Scuola Nazionale di Cinema

Desde que me fui a España, a estudiar tv y cine, principalmente la parte de producción, ahí conocí a Juan, un español bastante simpático y lindo. Lo conozco hace más o menos 1 año y medio. Vivimos juntos en Madrid en un departamento, pero el ahora está en su natal Asturias y yo acaba de regresar de casa. Aunque con dolor en el alma regrese al enterarme, que Hugo ya tenía a alguien más en su vida y yo seguía atrapa en su recuerdo. La línea de pensamiento me fue cortada por la voz de Juan

-¿Cuando nos tenemos que presentar?- dijo el y mire la fecha-

-ven y entérate- dije y el soltó carcajadas

-Regresó mañana- sonreí- cuídate pequeña

-Lo hago siempre- dije y empecé a caminar por la casa

-nada de fiestas salvajes en mi departamento - fingí ofensa y el río cortando la llamada

- imbecil- dije y bloquee el móvil, mire el departamento y vaya que necesitaba airearse, era las 7:20 am, revise el WhatsApp y encontré unos cuantos mensajes. Los conteste rápidamente y empecé a abrir las ventanas. Dios cuando Juan no está esto se bastante abandonado y deprimente. Entre a mi cuarto, me quite la ropa que traía del viaje y la arrojé al cesto de ropa sucia, camine en ropa interior buscando algo que ponerme, lo primero que me topé es con esa remera tan grande que yacía en mi cuarto ¿de quién será?, vacíe la maleta, guardando la ropa, pues en mi casa se lavaron mis prendas antes de que regrese, y al final de la maleta encontré algo curioso, mi agenda de las probabilidades y análisis del amor. Mi amada investigación. La tome y por un instante recordé lo lindo que fue estar con Hugo, pero lo doloroso que fue enterarme que tenía a alguien nuevo en su vida, abrí el diario pero al final decidí cerrarlo de vuelta, una hoja cayó de el y me agaché a tomarlo. El papel tenía un mensaje de una letra que conocería siempre.

"Sé que no estoy a tu lado como antes, pero sabes qué cuentas conmigo en las buenas y en las malas, incondicionalmente amiga
-Kiley"

Añoraba su compañía, aunque fui a casa no me topé con ella, más si con David. ¿El motivo? Pues la dulce nena que esperaban no llego a nacer con vida. Kiley estuvo muy deprimida, y más cuando David no lo soporto y la dejo. Kiley había dejado su sueño de ser bailarina por el y simplemente se había ido todo al escusado. Ella se fue de ahí y nadie sabe a dónde, bueno su padre si pero luego no hay información sobre ella, nada más que decidió que haría sus sueños realidad, miraba la pequeña esquela me la había escrito antes de que viajará a Japón, ella amaba Japón ¿estaría ahí? Suspiré dejando el pequeño anotador en la cama. Cerré la maleta y la guarde donde siempre. Prepare cafe y tome una manta, me acerqué a la ventana. Madrid era hermosa en muchas formas, a parte de ser bulliciosa.
El timbre de la casa sonó insistente sacándome del transe, no era Juan pues el tenía llaves ¿entonces? Abrí la puerta y me encontré con un adorable chico, piel blanca y cabello rubio, ojos claros, no sabría definir si eran azules o grises, él sonrió y tenía la sonrisa más perfecta que había visto en mi vida, aun más que la de Hugo.

-Buenas, disculpa que te moleste- dijo y negué levemente- pero es que bueno me gustaría usar tu teléfono- al instante vino a mi mente los asaltos que suelen suceder en las casas- soy el vecino nuevo y no me han instalado la línea- parecía fiable, asentí y le deje pasar teniendo el número del 911 marcado en el móvil, usó el teléfono y llamo a quien sabe dónde. Cortó la llamada y suspiro - gracias

-De nada- dije entonces, borrando el número disimuladamente

-Creía que no hablabas- solto una risa encantadora - también pensé que aquí vivía el viejo gruñón, pero creo que no

-El señor Gómez vive un piso abajo en el 4H - se aproximó y me arrepentí de haber borrado el número de la policia

-Alejandro- dijo pasándome la mano y la tome, un escalofrío me recorrió de pies a cabeza.

-Andrea- dije con una sonrisa

-Un placer, Andrea - reí entonces- creo que debí haberme presentado antes por aquí

-He llegado hoy- emití con confianza ¿de dónde salía todo eso?

-Si, supuse que eras nueva pero la vecina del piso 5D me dijo que no- dijo natural y entonces se dio cuenta de su error y enarque una ceja

-Así que me haz estado pillando- dije y el río

-Eres muy bonita, como si no hubiera una fila de tíos que andan pescando por ti, sé que si- reí también



A.T. Valdez

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En el texto hay: comedia romatica juvenil, lgbt

Editado: 03.04.2018

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