Lo que nos está Prohibido

Sentimientos Encontrados

No pude negarme, tuve que aceptar dejar los estudios, me enseñaron a ser muy obediente especialmente con todo lo que me ordena mi padre, mis hermanos o él que será mi futuro marido, así que tuve que bajar la cabeza y aceptar, lo único que en estos momentos me duele, es no poder cumplir la promesa que le hice a Yahil, no podré ir a encontrarme con él, no puedo negar que deseo verlo por lo menos una vez más.

He dado vueltas en mi cama toda la noche sin poder dormir, mis pensamientos pecaminosos me dicen que me escape, por lo menos para verlo un momento, pero el miedo que tengo es mucho más fuerte.

-¡Nadhid! - mi hermana Samira entra a mi cuarto.

-Samira, son las cuatro de la mañana.

-Es que debía esperar que todos estén dormidos para venir a verte - susurra para que nadie la escuche.

Me siento en mi cama y la miró sorprendida.

-¿Qué pasó?

Saca un papel de su ropa de dormir.

-Un soldado Israelí me entregó esto, cuando salí a comprar - abro los ojos como platos, miró el papel asustada, no sé sí tomarlo en mis manos - vamos, tómalo...me contó que te conoce y que estaba esperando que alguien saliera de la casa para entregar esto, lo bueno es que fui yo...¡Toma! ¡Léelo! - Miró el papel, después miró a Samira, no sé qué hacer, Samira pone el papel en mi cama. -Sí papá me encuentra fuera de cama tendré problemas...no te juzgo, además...el Israelí está muy simpático - sonríe y camina hasta la puerta - sabes que yo no comulgo con esta guerra, pero lo único que puedo hacer es aceptar las órdenes de papá... ¡Lee! Y después me cuentas.

Samira sale de mi cuarto, abro apresurada el papel que me envió Yahil, leo.

"Te esperaré en el paso, mañana, disculpa haberte seguido, si no vienes, iré yo a tu casa para verte"
 


Quedó boquiabierta, no puedo permitir que el venga a mi casa, sí viene alguien lo verá y habrá problemas, un Israelí no es bienvenido, mi padre lo puede matar al verlo. Eso lo decide, debo ir al pasó, decirle que ya no volveré y que se debe olvidar de mí. ¡Debo escapar para encontrarme con Yahil!

En la mañana me levanto muy temprano, me arreglo para salir y espero pacientemente que mis hermanos y mi padre se vayan al comercio, mi madre, mis hermanas y las otras esposas de mi padre están limpiando la casa, intento mimetizarme con el lugar hasta llegar a la puerta, miró sobre mi hombro y me encuentro con Samira.

-¡Por Alá!- grito asustada- ¡me asustaste!

-¿Irás?

-¿La leíste?

-Claro que leí...- susurra - tienes media hora, te cubriré pero no tardes.

-Shukrran, Samira.

Salgo de la casa, corro mirando a todo lado para no toparme con mi padre o con mis hermanos, mi corazón late fuerte, estoy nerviosa, está es la primera vez que estoy desobedeciendo los deseos de mi familia.

Llego al pasó, Yahil está de espaldas charlando con otros soldados, me acomodo mejor el velo y doy unos pasos, es mi imaginación o se escuchan muy fuerte, tan fuerte que Yahil y los otros soldados dan vuelta para ver quién camina, trago saliva y mi corazón da un vuelco.

-Nadhid - Yahil exclama mi nombre y se acerca a pasos agigantados hacia mí con una gran sonrisa en el rostro.

Sus compañeros vuelven a su charla, Yahil se acerca a mí, y me lleva lejos del lugar donde están sus compañeros.

-Viniste...

-Vine para que tú no vayas a mi casa.

-¿Te entregaron mi nota?

-Sí, por eso vine...- doy un suspiro- no volveré a la academia, vine a decirte que ya no podremos vernos y qué es mejor que no vuelvas a buscarme.

Yahil me mira sorprendido, parece como si no entendiera o no quisiera entender lo que le estoy diciendo.

-¿Por qué dejaras de estudiar? - pregunta con voz ronca.

-Porque...estoy comprometida y mi futuro esposo no quiere que estudie.

Yahil me mira, me mira, me mira sin decir palabra alguna, se le desfiguró el rostro.

- ¿Y tú quieres...casarte? - pregunta después de un largo silencio.

-Debo hacerlo, mi padre me lo ordena.

Yahil me sigue mirando con cara de sorpresa.

-¿Lo...quieres?

-¿Porque me preguntas eso?

-Porque si te casarás con él, debe ser porque lo quieres...

-No es así, se dice que el cariño puede llegar después del Matrimonio.

-Te estás casando obligada...

- Así debe ser - respondo triste.

Yahil se acerca más a mí, miro sus pies, pues no quiero subir mi rostro para mirarlo, está tan cerca que me desespera, quiero dar un paso atrás pero Yahil no me lo permite.

Me levanta el rostro que tapo rápidamente con mi velo, coloca su mano en mi mano que sostiene el velo, aunque yo intento negarme baja mi mano y con mi mano mi velo, después se acerca mucho más a mí, ahí yo debo retroceder pero a cada pasó que retrocedo él se acerca más, hasta tomarme por la cintura, mi corazón está desbocado, quiero escapar, pero también quiero quedarme ahí, miró a un lado y al otro, tengo miedo que alguien nos esté viendo y sé arme una batalla, Yahil me aprieta más, sé lo que quiere, pero ¡no puedo, no debo!

Me retuerzo e intento quitarlo.

-¡Suéltame! - suplico- sabes que no debemos hacer esto.

Yahil me suelta con cara de molestia.

-No te cases, si te obligan.

-Debo hacerlo...

-Yo sé lo que sientes - ahí me siento desprotegida - yo...yo siento lo mismo por ti.

-Estas equivocado, yo no siento nada, debo irme - doy vuelta y comienzo a caminar, siento las botas de Yahil acercarse a mi, y tomarme del brazo me da vuelta y hace que lo vea a sus ojos claros.

-Sí tú no vuelves yo iré a buscarte.

-¿Estás loco?

-No, tú decides, debo verte...

-No puedes ir a mi casa, te descubrirán y te...

-¿Me matarán? Me arriesgaré...

-No puedes...

-Sí, puedo...

No debo permitir que Yahil vaya a mi casa, debo decirle algo para que se quede tranquilo y no sé acerque.

-Sí quieres verme, veámonos en otro lugar, lejos de tus compañeros, lejos de mi familia.



Sissi Pamela Terceros Beltran

Editado: 22.06.2020

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