Lo que nos está Prohibido

En sus brazos

Después de sacar mi identificación, me quedé despierta, estoy nerviosa, he tratado de trazar un plan pero mi mente se encuentra bloqueada por los nervios que tengo, decidí que la única manera que tengo para escapar, es improvisar y esperar que todo salga bien.

Pasó la mañana al borde de un ataque de ansiedad pero intento hacer todo lo mejor que puedo para no perder la salida, a las diez de la mañana tomó la bolsa de las compras,  levantó la lista y salgo con el asistente de Kamal como todas las mañanas, en mi Burka tengo el celular y mí identificación, dejé todo lo demás como quedé con Yahil.

Hago las compras distraída, ahí se me ocurre una buena idea para poder escapar, dejo olvidado el jugo que ha Aminha le gusta tanto después de terminar, caminamos en dirección a la playa de Abu dhabi, miró a mi lejos un auto azul parqueado cerca del malecón, espero que sea ése.

Hay varios turistas caminando por la playa, ahí mismo puedo observar  la diferencia entre una mujer occidental que está completamente destapada, casi desnuda y una mujer musulmana que aunque hace un calor desesperante está obligada a estar tapada de pies a cabeza.

Decido sentarme en una silla, está vez no me acerco a la playa, para facilitar mi escape, estoy a escasos pasos del auto azul con rayas negras, no puedo distinguir quién es el que está manejando, espero no estarme equivocando.

Disimuladamente observo la hora, son las 10:30 vuelvo a mirar al auto, aparece alguien en la parte de atrás, lo reconozco, ¡es Yahil! Se deja ver por mí y vuelve a desaparecer, trago saliva, mi corazón está latiendo muy fuerte, puedo escucharlo de lo fuerte que late, miró al hombre que me acompaña, tengo la garganta seca, no me permite articular palabra, debo darme un poco de ánimo.

Nadhid, debes hacerlo, llegaste hasta acá, ahora debes seguir adelante!"

-Eh...- sé que es un susurro ya que no me toma atención - disculpe - intento exclamar más fuerte - el hombre me mira - necesito que me haga un favor - él me mira con el ceño fruncido, intento calmar mis nervios y repetirlo con más autoridad - me olvidé el jugo que a la señora Aminha le gusta, ¿Puede ir a la tienda del frente a comprarlo? Sé que no es lo correcto pero le diré a Kamal que es un buen empleado.

-No puedo moverme de su lado.

- Será un momento, me quedaré aquí mientras usted va a la tienda, compra el jugo y después volveré con usted a casa, no contaré nada para que no tenga problemas, más bien le daré buenas referencias de usted, sabe que dentro de unos días me casaré con él.

El asistente me mira titubeante pero sé qué ya lo convencí, pues está a poco de aceptar, o eso me parece por su actitud.

-Esta bien, debe esperarme aquí mientras voy a la tienda.

-Shukraan... - respondo un poco alterada.

El asistente comienza a caminar con dirección a la tienda, lo miro como se aleja hasta que lo tengo muy lejos para poderme alcanzar, estoy tan nerviosa que mis piernas no responden rápidamente, están temblando, mi corazón está por salirse, miró al auto, Yahil vuelve a aparecer y abre la puerta del copiloto, es mi señal para que me pare y comience a caminar,vuelvo a mirar  parece más lejano de lo que vi hace unos minutos, observo en dirección a la tienda, el asistente todavía no sale de comprar el jugo, así que empiezo a correr, estoy por tener un ataque de nervios y siento que estoy en una interminable carrera, hasta que logro lanzarme al auto con desesperación y sin aliento.

-¡Parte! - grita Yahil, el hombre que lo acompaña y que está a mi lado parte apretando el acelerador.

Intento tomar aire, miró para atrás el asistente de Kamal está parado en la puerta de la tienda con el jugó en una mano, todavía no reacciona, parece que no entiende que está pasando por el momento.

Miró a Yahil mostrando los dientes de atrás con una sonrisa esplendorosa.

-¡Por fin estás a mi lado! -Exclama.

Respondo con una sonrisa, todavía mi corazón está muy alterado, pero también me desborda la felicidad de verlo.

El hombre que nos acompaña dirige el auto hasta un callejón donde no se ven cámaras de seguridad.

- Bájate Yahil, vamos a cambiar las placas.

-¿Las placas? - preguntó sin entender.

-Sí, Habibi, necesitamos cambiar las placas para que no nos reconozca,  el ayudante de Kamal, debió ver el auto y las placas.

Yahil y el hombre se bajan, mientras las cambian yo me voy atrás para estar al lado y preguntarle varias cosas, después de terminar, sonríe al verme atrás, mientras el auto parte yo lo miro, quiero hablar pero me para.

-Todavía no...primero - jala el velo de mi cabeza.

-Mi velo, no - exclamo asustada.

-Estas conmigo, quiero verte sin velo, además es mejor que no te reconozcan, si te ven con velo te reconocerán.

-Esta bien - respondo rendida y hago caer el velo en el asiento.

Yahil sonríe, coloca uno de mis mechones detrás de mí oreja.

-Me gusta ver tu cabello largo suelto, sin ese odioso velo.

-¿Cómo llegaste acá? me tenías preocupada.

-Cuando lleguemos tendrás todas las respuestas que desees, Habibi, en estos momentos lo único que deseo es verte y sentir tu olor después de tantos meses alejados.

-Pero... Yahil, necesito saber ¿Cómo pasó todo? - exclamo con voz ansiosa.

-Esta bien -suspira - desperté tres días después que tú te fuiste.

-¿Tres días? - pregunto frustrada, si tan solo me hubiera quedado unos días más - pero Abraham no me lo avisó - respondo frustrada.

-Cuando desperté no estaba bien Nadhid, no hubiéramos podido hacer nada, Abraham no te contó nada porque yo le pedí que no lo hiciera, aunque estaba desesperado por saber dónde estabas tenía que recuperarme primero, debía recuperar mis funciones, con ayuda de fisioterapia y de los doctores no tarde mucho en hacerlo, estuve en coma mucho tiempo y eso me dañó algunas funciones cerebrales, añoraba saber de ti, Abrahan me contó que  fuiste a verme y que con la única persona que reaccione fue contigo, después me avisó que tenías su celular, ese día te mandé los mensajes cuando me respondiste donde estabas busqué desesperadamente una salida, y ahí conocí a Halim - mira al hombre que maneja - nos conocimos por medio del internet, él y su pareja son rebeldes.



Sissi Pamela Terceros Beltran

Editado: 22.06.2020

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