Lo que nos está Prohibido

Mi única salvación

Me vuelven a colocar en uno de los cubículos de emergencia, la doctora no quiso que me llevaran a un cuarto para facilitar mi escape. Tuvo que ponerme un cabestrillo en el brazo izquierdo ya que no puedo moverlo para no abrir la herida de la puñalada cerca de mí omóplato, para la doctora fue una herida con suerte, no entró muy dentro si lo hubiera hecho hubiera perforado mi pulmón o mi corazón y hubiera muerto.

Kamal no volvió, estoy rechazada, repudiada por el que sería mi marido, me devolverá a mi familia y mi familia me lapidará o me cortará la cabeza para lavar su vergüenza ante la comunidad, mi única salvación en estos momentos es Yahil, si no logra entrar esta noche, estoy condenada a una muerte segura.

Miró con insistencia el celular, observo como cambia la hora, no sé en qué momento Yahil llegará y mi ansiedad no me deja en paz.

Cuando por fin observo caer la noche por la ventana, mi corazón da vuelcos por la ansiedad que me embarga, la doctora entró una o dos veces a darme unas vueltas, quise preguntarle sobre Yahil pero ella no me dejó hablar puesto que siempre entraba al cuarto con un enfermero.

Estoy tan nerviosa que no puedo estar quieta en un sólo lugar, quiero pararme pero la herida me duele mucho todavía.

-Hola Nadhid - la doctora entra al cubículo, está vez sola - disculpa que no pude hablar antes pero no podemos levantar sospechas, si nos descubren estaremos en problemas ambas.

-Lo sé, doctora...

-...Tu esposo estará dentro de una hora acá, debes irte parando, ¿Tienes ropa?

-La única ropa que tengo es la que me quitó cuando me revisó y está manchada de sangre.

-Mmm déjame pensar en cómo conseguirte ropa, todo debe ser rápido, ni bien llegue deben salir por las escaleras de emergencia, hasta la salida que ya conoce tu esposo y pierdanse lo más rápido que puedan, si es posible salgan de la ciudad esta misma noche.

-Shukraan doctora.

-Toma - me da unas pastillas - te dolerá el brazo y la espalda, las necesitarás, tienen que cambiar las vendas para que la herida no se infecte y sigue con el cabestrillo, no muevas el brazo la herida puede abrirse y no tendrás cómo parar el sangrado.

- Shukraan.

-Cuando llegue tu esposo entraré con él, te daré los exámenes, ahora iré a buscar algo de ropa para cubrirte.

Ahora sé que Yahil llegará en una hora, empiezo a contar segundos y minutos para verlo, correr a sus brazos, quiero pararme pero no deseo desobedecer a la doctora, no quiero que se abra la herida por imprudente.

La doctora entra una media hora después, me entrega una burka color negra, tapa mi rostro, solo se ven mis ojos sobre un encaje del mismo color.

-No preguntes cómo la conseguí, tan sólo úsala para que nadie pueda reconocerte cuando estés fuera.

-Shukraan doctora, ahora mismo me la coloco.

-Te ayudaré a hacerlo.

La doctora me ayuda a vestirme, me quedo sin el velo, me lo pondré cuando llegue Yahil.

-Iré a ver si tú esposo ha llegado, antes que lo haga buscaré la manera de que nadie lo vea entrar.

-¿Cómo hará eso?

-Soy jefa de urgencias, me trajeron por mi excelente currículo, no pudieron negarme nada aunque soy mujer, ¿Crees que será difícil hacer que todos se pongan a trabajar y no tomen atención especial a ustedes? - me guiña un ojo, algo tan común en los occidentales- déjame a mí.

Sonríe y sale del cuarto, esos treinta minutos pasan tan lentamente que mi ansiedad está en límites desastrosos, ¡necesito ver a Yahil! Tengo miedo que Kamal vuelva antes que llegue y nos arruiné otra vez el escape.

Unos minutos después, observo como entra la doctora y tras ella entra Yahil, todavía muy preocupado, puedo notarlo en sus facciones.

-¡Habibi! - grita y corre a abrazarme, hago lo mismo, es en el único lugar donde me siento sana y salva.

-Despacio - advierte desde atrás la doctora - tiene una herida, hay que evitar que se abra.

-Gracias Doctora - exclama sin soltarme- estaba desesperado, tenía que saber dónde se encontraba.

-Ahora, váyanse -Nos apresura.

Yahil me ayuda a ponerme de pie, con su ayuda me coloco la burka.

-¿Porque tan tapada? - refunfuña al verme así.

-Es para que no la reconozcan - explica la doctora.

-Está bien, sea por eso - exclama ente dientes - vamos.

La doctora nos acompaña hasta las escaleras, no hay mucho movimiento en los pasillos ya que no es hora de visitas y los enfermos están descansando, la doctora pensó en todo.

Cuándo abre las puertas, Yahil me alza y baja las gradas conmigo en brazos.

-Debes bajarme cuando estemos en la puerta, si nos ven así, les parecerá extraño.

-No quiero que te muevas mucho, la herida fue grave y puede abrirse.

-Lo sé.

Yahil me baja cuando estamos en la puerta de salida, un auto nos espera, es el auto de Hamil.

-Hamil- exclamó al verlo en el asiento del conductor.

- Qué bueno que Yahil pudo sacarte - exclama, mientras nos acomodamos en el asiento de atrás.

- Los llamé ni bien te metieron a ese auto, les conté todo, me recogieron y casi una hora después la doctora me llamó para contarme dónde estabas, me explicó cómo entrar y corrimos con suerte. - explica con una sonrisa en el rostro.

-Los llevaré a otra casa que está lejos de la ciudad, no pueden quedarse, Kamal los descubrirá y asesinará, la única manera es que salgan de su vista.

-¿A dónde iremos después? - preguntó intrigada.

-No podemos volver a Israel, Nadhid - exclama con tristeza.

-¿Por qué? -respondo asustada.

-Porque nos buscarán, ya deben saber dónde estábamos yendo...

-...Deben irse por otro lado.

-¿A dónde? - no comprendo sus palabras.

- Europa tal vez, un país en que Kamal ni las leyes del profeta los puedan alcanzar.

-Es nuestra última salida, Nadhid, no tenemos opción.

-Estaremos abandonados a nuestra suerte.

-Estaremos unidos - Yahil aprieta mi mano con dulzura.



Sissi Pamela Terceros Beltran

Editado: 22.06.2020

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