Lo que nunca te dije

Capítulo 4

—¿Era en serio lo de las lentejas?

Nada mejor que ser recibida por uno de los esplendorosos saludos de buenos días de mi tan querida amiga, quien nos mira con rechazo como los chicos y yo damos rienda suelta a nuestro desayuno. Y sí, una vez más ellos permanecen a mi lado. No han querido abandonar mi casa, y literalmente llevan conmigo desde mi cumpleaños, solo nos separamos cada que uno tiene que asistir al trabajo o a sus respectivas clases, porque inmediatamente de que estas terminasen, ellos volvían a mí y continuábamos con el pijama party. Julia duerme conmigo, mientras que Rosie lo hace en el cuarto rosa—el que era de mi pequeña, el cual por cierto nunca quiso usar más que para guardar su ropa y sus juguetes, los cuales aún conservo y no los pienso tocar de donde ella los dejó—En  tanto a los chicos, pues, no les ha quedado de otra que compartir el salón.

—Muy en serio. Mañana, tarde, noche y entre comidas. No sé por qué no aceptan otra cosa, como yo tampoco puedo creer que me gusten tanto. ¡Amm! Sabroso—Exclamo feliz mientras me llevo otra contundente cucharada de este manjar a mi boca.

—¡Iug! No quiero ver más lentejas en mi vida. ¿Y ustedes están castigados?

—No saben mal, Julia. Deberías probarlas, la sazón de Rosie es muy buena—Le sugiere el enamorado del año, él que aún suspira por ella, aunque esta ni siquiera se da por enterada.

La situación de estos dos es un tanto compleja. En los días que llevo con ellos he podido notar que entre ambos hay bastante química, demasiada en realidad. Actúan como los mejores amigos, secreteando con miradas y bromas internas que nadie se atreve a cuestionar, como tampoco nadie se anima a conversar sobre lo sucedido en México, aunque solo lo sepamos Benji y yo, además de los implicados, por supuesto. Me pregunto, ¿habrá estado demasiado ebria como para no recordarlo? No, definitivamente lo dudo mucho, porque de ser así yo tampoco lo recordaría, teniendo en cuenta que yo estuve mucho más ebria que ella. En fin, es mejor no inmiscuirme en donde no me llaman, suficiente tengo con estos dos pedacitos que me tienen hecha un lío; de hecho ahora mismo desearía estar en mi cama con Morfeo completando todo lo que no dormí la noche anterior. Mi buena amiga ha estado enumerando incansablemente todos los pormenores para su futura investigación, que como ha dicho antes, no piensa descartar nada, por lo que eso le ha llevado a trazar cada plan que si lo detallo ahora sería como narrar una película policiaca. Si soy sincera la culpabilidad me embarga, y es básicamente porque se ha propuesto tanto por hacer, que si le sumamos el peso que conlleva la universidad, mi buena amiga cargará con mucho, y si de una mentira se trata el esfuerzo será en vano. Se lo he tratado de decir de mil formas distintas, pero ella ya está completamente decidida a investigar y lo que yo pueda mencionar quedará negado. Así que sin más ha optado por no decirme nada hasta que ella considere contar con la suficiente evidencia como para dar el siguiente paso.

—Ya estoy lista. ¿Nos vamos, Benjamin?—Rosie más hermosa de lo habitual impone presencia a todos aquí con ese fabuloso traje a medida que ha decido estrenar.

—Pensé que irías con  nosotros también.

—Seremos demasiados en el consultorio, Mandi. Es mejor que vayas con Julia y el machote latino. Necesitaré un poco de ayuda con las compras del supermercado, no los podemos tener a base de lentejas, ya Julia empieza a parecerse a una—todos se lanzan a reír, menos la implicada, claro.

Sin ahondar a más, cada quién parte por su lado. Alberto y Juls me acompañaran esta vez a la consulta de la doctora Montgomery, lo que el tenerles cerca ayuda a calmar mis nervios por sus constantes bromas. Pero dentro de todo lo que puedo sonreír ahora, aún continúo aterrada por lo que me puedan decir hoy. Estoy tratando de ser positiva y lucir tranquila, pero aunque no quiera la otra posibilidad reluce y me asusto más. La doctora me ha pedido que no hurgue en comentarios de otras personas, que aunque los haya evitado, igual han aparecido. Los he ignorado, pero sin querer llegué a leer uno, y ese uno me ha tenido muerta de miedo estos días. Yo de verdad quiero que mis dos chiquitos estén conmigo, ya no veo mi vida con un solo bebé, los quiero a los dos, no me importa si uno es más pequeño que el otro, yo los quiero a ambos por igual. He llegado a fantasear sus caritas, los imagino a diario y la alegría que me dan es tan grande, que simplemente no veo la hora de que pase esta agonía, de que ellos ya estén conmigo. Los amo como no tienen una idea.

—¡Uff! Esto sí que es lujo. Y qué bonitas son las enfermeras— Alberto divagando con todo lo que ve en el hospital.

—La que vendrá por Mandi está soltera, a lo mejor te pueda interesar.

—A él no le van las rubias, Juls.—Inmediatamente Alberto me advierte con la mirada, pero ya es demasiado tarde.



Carolmiranda

#3060 en Novela romántica

En el texto hay: new adult, drama y amor, embarazos

Editado: 09.12.2019

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