Lo que nunca te dije

Capítulo 11

Los movimientos son constantes y los murmullos también. Hay calor aquí, demasiado calor pese a lo helado que siempre tiende a estar mi habitación por las mañanas. Los movimientos continúan, y los murmullos se hacen más fuertes cada vez. Intento descifrarlos, pero todo en mí sigue entumecido y abandonado, muy lejos de la realidad. Estoy cansada, demasiado agotada como para responder a lo que sea que esté ocurriendo en mí y más si el placentero calor recorre mi espalda de arriba abajo en una lenta caricia que me nubla por completo. Es tan agradable y huele tan bien, que yo quisiera seguir perdiéndome en este paraíso que es mi cuerpo junto al suy… Aguarda, ¿¡¡qué!!? —Abro los ojos de golpe ante lo que acabo de pensar y…— ¡Maldita sea!

—Entonces, ¿mis hermanos estaban aún más pequeñitos aquí, papi?—pregunta la pequeña rubia dando sutiles brincos en la cama con uno de mis portarretratos en la mano.

—Sí, cariño, pero no te muevas tanto que vas a levantar a mami, y ella aún…

—¡Mami! ¡Mami!—viene gateando hacia mí para abrazarme cuando se percata que he abierto los ojos—¡No te fuiste! ¡No te fuiste!

Grita emocionada repartiéndome pequeños besos por la cara, y yo, aún incómoda por la posición en la que he despertado, y sobre todo con quién he despertado, le resto importancia y me entrego de lleno a mi bebé.

—Lisa, cuidado, no vayas a patear a tus hermanos—trata de apartarla de mí, pero ella refuerza aún más su abrazo.

—No…

Agrego en un débil murmullo que ni él es capaz de oír, pero ha notado que algo ha sido destinado para él, es por ello que se acerca aún más a mí, quiero decir, más de lo que ya de por sí está para depositarme un casto beso en la coronilla y susurrarme al oído un ronco y muy incómodo:

—Buenos días, preciosa.

Para después continuar en lo que estaba, masajeando a mi espalda en una lenta y ahora muy desagradable caricia que ya no quiero recibir. ¡Dios! ¡Pero qué vergüenza! ¿Cómo llegamos a esto? O debería cuestionar, ¿cómo yo llegué a esto? Porque estar aún encajada por completo a él, con una pierna rodeando las suyas mientras escondo la cara bajo su barbilla no es que sea una posición en la que él me obligue demasiado, si técnicamente soy yo quien le acapara entero. Nuevamente: ¡Qué vergüenza!

—Lo siento—me disculpo mientras trato de poner distancia aún con mi bebé sobre los dos.

—Yo lo debería decir, no tú—me vuelve a susurrar roncamente en el oído e impide a que yo ejecute dicha acción.—no te vayas todavía, hay algo que quiero decirte—vuelve a murmurar solo para mí—Cariño, deberías ir a cepillar tus dientes ahora si quieres ir al parque temprano.

La engatusa, pero como siempre nunca le atina a menos que sea yo quien le da la aprobación antes, por lo que para terminar con esto de una buena vez, le doy un asentamiento de cabeza cuando mi bebé posa su mirada en mí, buscando una confirmación, que inmediatamente atiende cuando se la doy. Va corriendo hacia el cuarto de baño y una vez a solas, y aún acostados en la cama y con la posición que no me tiene nada cómoda, él da inicia a esto, y si se lo preguntan, sí, lo está haciendo aún con sus caricias en mi espalda y yo que no le paro porque ahora mismo estoy todo, menos a la defensiva porque más puede mi vergüenza que otra cosa.

—Quiero que me mires, por favor—toma de mi mentón, reclamando mi atención—Lo de ayer…

—No debió pasar y esto tampoco—me adelanto e intento nuevamente poner distancia, pero no me deja y me atrae más hacia él, cual piezas de rompecabezas enlazadas—Aaron, no…

—Pero ha pasado y ahora yo quiero hablarlo con sinceridad.—vuelve a tomar de mi mentón, masajeándolo esta vez con su pulgar—Tengo muy en claro que soy tu saco de boxeo, y no tengo ninguna objeción para eso. Se además cuánto es que te cuesta hablar con los demás sobre lo que realmente te pasa, pero yo en algún tiempo atrás fui ese alguien con quién te abrías y no existían esas limitaciones ni esas murallas con las que sueles cargar todo el tiempo; sin embargo, ayer esas murallas se fueron y fuimos los de antes. No te voy a mentir, por un momento lo disfruté porque volví a sentir a mi mujer conmigo, pero luego vi más allá y noté cuanto es que tú necesitas hablar, sacar, y suprimir. Sé que soy el principal causante de todo lo que llevas dentro, y que por muchos sentimientos oscuros que me guardes, yo sigo siendo ese alguien con quien no existen las barreras, con quién tú te puedes desahogar con libertad, como antes y juro que no me estoy aprovechando de esto, porque tú para mí sigues siendo y continuarás siendo la única capaz de hurgar en mí. Eres la única capaz de producirme sentimientos, emociones y muchas lágrimas, porque bien sabes que para los demás soy un maldito robot sin corazón. Solo contigo puedo llegar a ser lo que tanto mi madre me pidió en vida y nunca se lo di porque nunca me creí capaz, pero tú lo logras y continuarás lográndolo por muchos años que nos pasen. Estoy enamorado, esa es la única explicación que puedo dar y no voy a agregar más porque no quiero arruinar la mañana con lo que ya sé que me quieres lanzar—masajea mi fruncido entrecejo—Ayer…—me mira fijamente, como debatiéndose la elección de sus palabras, nervioso hasta decir basta—Ayer, yo… yo… yo he comprobado que todavía no he perdido mi lugar en tu…



Carolmiranda

#3047 en Novela romántica

En el texto hay: new adult, drama y amor, embarazos

Editado: 09.12.2019

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