Lo que nunca te dije

Capítulo 14

Mis manos están sudando y mis piernas no dejan de moverse. Estoy algo nerviosa y él también. Cada tanto detiene el auto en algún desvío para asegurarse de que no me he retractado, pero yo sigo estando aún más animada a medida que pasan los minutos. Honestamente, si fuera por mí, nosotros hubiéramos concretado el acto en el estacionamiento afuera de mi universidad. Realmente no me importaba el lugar, yo solo… ya saben; pero él siempre ha sido muy atinado para estas cosas. Siempre le ha gustado preparar muy bien la situación, así sea dentro de un vehículo. Él siempre ha sido un tipo muy tirado a los detalles, como el colocar música que aporten al momento, aromas que incentiven, y si de colocar velas se trataba, él lo haría así no hubiese espacio suficiente en el vehículo. Sí, así de intenso siempre ha sido, por lo que al cogernos en un momento similar y sin nada preparado, él se lo ha pensado mejor antes de ceder finalmente a mi capricho.

Sé que le ha costado decidirse por mucho deseo que traiga con él ya que realmente le gusta en extremo los detalles, por ese motivo no ha querido que lo hagamos en el auto sin sus implementos listos. Además, él cree que yo también anhelo esos detalles del pasado, pero lo cierto es que no me importan, me dan igual, yo solo quiero una única cosa sin más, pero él ha sido muy tajante en no actuar a menos que los haya o estemos a gustos en una cama y no solo por la satisfacción de ambos, sino por la comodidad de los bebés. Efectivamente, el mencionarlos hace que yo me replantee todo y por un segundo conseguí apartar el deseo de mí para pensar con claridad el asunto sin que afecte a mis hijos; y sí, él tiene mucha razón. Ahora todo es distinto, no solo somos nosotros dos en el momento como antes, hay dos pequeñas personas dentro de mí a quienes íbamos a despertar cuando se acaban de ir a descansar.

Empecé a pensar una y mil cosas con respecto a ellos, a lo que él de inmediato cortó al garantizar que nada malo les podía ocurrir y no solo porque él lo decía, sino porque de antemano la muy…,—ok, vamos a ser decentes—la muy acertada doctora Montgomery se lo ha avalado y desde hace unas semanas atrás. En palabras de él: «Nos dio luz verde» durante mi última ecografía. Sí, yo también quedé noqueada ante esta revelación, ahora todo tiene sentido y entiendo a la perfección por qué ella pidió hablar con él y solas y por qué este cabrón sonrió radiante después.

Desgraciados, confabulando en cuanto me doy vuelta. Tiranos.

Da igual, el deseo ya está instalado y crece más a medida que pasan los segundos, y mucho más cuando este tiende a detenerse cada tanto para comprobar que aún sigo con ello. Cabe recalcar que no solo lo constata precisamente hablando, los besos están siendo cada vez más demandantes y no solo por su parte, yo estoy siendo muy bestia, y si él continúa deteniéndose en más desvíos, voy a terminar por dejarle sin labios, y no solo me refiero por los intensos besos que le estoy dando, sino porque en el último he sido demasiado… Ay no sé ni qué adjetivos usar conmigo porque realmente he sido una bestia. No sé en qué momento le he mordido, solo sé que antes de dar por terminado el beso, un sabor extraño quedó en mí y él solo reía como bobo limpiándonos la sangre.

Sí, qué vergüenza, pero a él parece no molestarle; muy por el contrario, está tan dichoso y no solo lo sé por la gran sonrisa que trae en la cara, sino porque lo puedo confirmar con lo que veo en su pantalón, y vaya que sí es demasiada su dicha. Me pregunto: ¿Podrá caminar con eso tan despierto?

—Si continuas mirándome de eso modo, no vamos a llegar ni al hotel y créeme que estoy poniendo mucho de mí para no saltarte encima ahora.   

Ya lo dijo él. Y sí, nos vamos a un hotel porque en mi casa ni hablar, y en la suya mucho menos. No quiero pisar ningún otro lugar en dónde lo hayamos hecho antes, y no solo por lo que esos lugares representan para mí, sino porque además mis amigas están ahí, y yo no quiero que nadie lo sepa. Esto es entre él y yo y nadie más, bueno, mis enanos me van a tener que guardar el secreto también.

El hotel al que nos dirigimos ha sido por elección de él, yo no sé mucho de estas cosas, solo le he dicho que se apresure y eso es lo que está haciendo justo ahora, porque con cada pausa en los desvíos nos hemos tardado más de dos horas desde que partimos de mi universidad; lo que les debe dar a notar cuan desesperados nos encontramos en este momento. Ahora mismo mantengo el mutismo, no quiero más pausas sino mandaré a volar el poco autocontrol que aún me queda. Por lo menos seguiré así hasta llegar al hotel, porque a la mínima cosa que yo diga, Aaron estaciona el auto para intentar conversar, aunque de eso no hay nada porque al mínimo indicio de sus típicos monólogos y yo le voy encima. Sí, yo también me estoy cuestionando quién es esta tipa, porque de mi yo normal ya no hay ni rastros.



Carolmiranda

#1755 en Novela romántica

En el texto hay: new adult, drama y amor, embarazos

Editado: 09.12.2019

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