Lo que nunca te dije

Capítulo 15

La habitación se queda congelada y sumida en un pacífico silencio cuando él aparece de repente. Nadie lo vio llegar ni mucho menos intuir. Nos ha tomado tan por sorpresa que incluso mi buena amiga no puede ser capaz de hablar y no solo por el susto que le ha dado o, mejor dicho, nos ha dado cuando es que apareció. ¿Cuánto habrá oído? No tengo ni la más remota idea, pero el tiempo que haya estado le ha sido suficiente para poder tener una idea clara de lo que se estaba cosechando aquí. ¿Hablarlo? ¿Negarlo? Ciertamente ya me da igual. Que venga lo que tenga que venir.

Juls inmediatamente se pone en pie y sin más toma camino hacia la salida, lo cual me toma por sorpresa a mí ya que esperaba una guerra de titanes entre ellos dos. Pero es toda una novedad verla actuar sin imponencias y a la orden de su mandado. Siendo tan simpática como para susurrarle algo que solo él ha podido oír, y que al parecer no ha sido nada grave como para obtener un simple asentamiento de cabeza más un «gracias» por su parte; que dicho esto, él no se retiene más y viene hacerme compañía, acostándose junto a mí y rodeándonos con su brazo a los tres, encerrándonos con medio cuerpo sobre mí.

Por unos largos minutos él no dice nada, está tan callado que yo creo que se ha quedado dormido, razón por la cual, intento apartar su cabeza del agujero de mi cuello; y que, al hacerlo, unas gotas tibias caen sobre mi escote. Sus ojos están tan inyectados por las lágrimas que ha estado conteniendo, y que ahora, sin mayor objeción las desfoga frente a mí, molesto, dolido, decepcionado y más.

Lo veo llorar con amargura, pero yo no consigo decirle nada al respecto, tan solo miro absorta las mil y una emociones que emergen de sus ojos mientras me mira con impotencia, con fatigo.

—Te oí. Lo he oído todo y me duele—añade al cabo de un rato, volviendo junto a mí, escondiendo la cabeza en su antiguo escondite, llorando fuertemente esta vez—Lo he oído todo y me duele tanto. Tanto. No puedo aceptarlo, Mandi. No puedo. No puedo—vuelve su cara hacia mí, contrayendo las facciones—No puedo aceptar que intentes olvidarme, que quieras apartarme, que intentes hacer una vida sin mí. No puedo aceptarlo. ¡No quiero aceptarlo!—me abraza fuertemente, demasiado fuerte— No me saques de tu corazón, por favor. Te lo suplico. No me saques de ahí. Ese siempre ha sido mi lugar, mi casa, mi verdadero hogar, mi amor. No me saques de ahí, por favor—me toma del rostro—Te lo suplico, no me apartes de ti, por favor. Por favor. ¿Qué puedo hacer para que me perdones? ¿Para que todo sea como antes? ¿Para qué confíes en mí? ¿Qué puedo hacer, Mandi? ¡¿Qué hago?!—llora fuertemente y me vuelve a abrazar—No quiero perderte. No otra vez. Quiero luchar. Quiero que esto cambie. Realmente quiero que cambie—vuelve a darme la cara, tomando de mi mentón esta vez—Te juro que voy a hacer hasta lo imposible para que todo esto cambie. Te lo juro. Lo juro, mi amor. ¡Lo juro! ¡Lo juro! Pero no me apartes de ti, por favor. Ámame como yo te amo a ti, sin contenciones. Empecemos de nuevo. Construyamos la fami…

—Para, Aaron, que eso no puede ser. Nosotros…

—¿Por qué no puede ser? Yo te amo profundamente y tú a mí y eso… ¡Oh, carajo! Tú me amas todavía. ¡Me amas! ¡Realmente me amas!—estrella sus labios sobre los míos en un corto beso, emocionado ahora—Sé que debo decir algo más inteligente, algo más maduro, algo que tú esperas, pero lo cierto es que no puedo pensar en nada más que en tu amor por mí y en que tú aún me amas como antes. Que sigues amándome como siempre. Este es el tipo de milagro que necesitaba, por el que tanto aclamaba esta mañana. ¡Dios! ¡Gracias! ¡Gracias!

Se sienta sobre la cama y me atrae hacia él para inmediatamente después, sentarme sobre su regazo, impidiéndome toda acción.

—Te juro que voy a hacer hasta lo imposible para que tú y yo seamos los de antes. No me importa cuánto es que tenga que decir, hacer o demostrar para que tú y yo seamos uno nuevamente. Hasta esta mañana estaba tan hecho mierda que ya no sabía qué más hacer para conseguir esperanzas. Realmente no sé cómo he conseguido fuerzas para subir estas escaleras y volver a darte la cara después de lo de esta mañana—me atrae más contra él, enrollándome fuertemente contra su pecho en un intento de abrazo que me corta la respiración.

—Aaron, me estás…

—Lo siento. Lo siento. Es que no sabes todo lo que he sentido—me suelta un poco—Mi amor, juro que te voy a curar todas esa heridas que aún traes. Yo las he causado y yo las curo. Lo haré, te lo juro—me vuelve a tomar del mentón—Mi amor, tú no eres la única que ha sufrido aquí, yo también, y no sabes cuánto. Verte con mis hijos tan crecidos ha sido el golpe más fuerte que he recibido en mi vida. Enterarme tiempo después que ellos venían y yo ausente, sin saber de su existencia ha sido lo más…



Carolmiranda

#2137 en Novela romántica

En el texto hay: new adult, drama y amor, embarazos

Editado: 09.12.2019

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