Los secretos de Venus

Capítulo 3

Horas más tarde, ambos estaban de regreso en el salón. Aunque el rostro de Venus era completamente neutral, sus ojos estaban enrojecidos como si ella hubiese llorado, muy por el contrario de Jaeguer, cuya sonrisa, de oreja a oreja, denotaba lo feliz y satisfecho que estaba.

La ropa de ambos era distinta a la que tenían cuando subieron. Ella escuchaba, lo que sea que Jaeguer le decía, pero continuaba callada y mantenía su mirada perdida en la nada. Mi conciencia comenzó a sentirse miserable, al imaginar que esta chica estuviera en esta casa bajo coacción y que ese desgraciado la estuviese chantajeando para valerse vilmente de ella. En algún momento, nuestros ojos coincidieron y pude ver su mirada perdida e inexpresiva, me pareció obvio que ella no quería estar en este lugar, pero todos mis pensamientos se vinieron abajo cuando…

—Entonces, ¿Mi nuevo custodio, también será el encargado de mi entretenimiento? —ella preguntó de forma demandante con su mirada fija en mí, noté cierta arrogancia en su hablar que me fastidió al punto de reconsiderar todo lo que había estado suponiendo.

—Soy guardaespaldas. ¡No una agencia de festejos! —repliqué molesto.

—Sólo cumple con tú trabajo —ordenó Jaeguer hastiado, dirigiéndose a su oficina y haciéndome un leve gesto para que le siguiera.

Por un instante me vi nuevamente con el arma apuntando a mi cabeza, pero rápidamente deseché la idea al recordar sus palabras «Valoro que seas un experto luchador y que domines varias técnicas de artes marciales, además de tu habilidad con las armas. Necesitarás de todas esas destrezas tuyas para hacerte cargo de una de mis mejores adquisiciones, tan pronto como ella llegue».

Al final, el viejo quería hablarme de una movilización de mercancías que se realizaría muy pronto, me necesitaba enfocado y preparado ya que, como casi siempre, sería yo quien dirigiría esa operación.

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Mientras salía de la oficina y me preparaba para una larga noche, al tiempo que buscaba en mi bolsillo las llaves de mi vehículo, Venus me esperaba en la sala.

Ya había dejado muy clara su necesidad de entretenimiento. Otra vez tocó tragarme mi orgullo y ser su jodida niñera, pero definitivamente no será de gratis, esta mujer debe darme la información que necesito… algo nuevo y extraño sucede y voy a descubrir de qué demonios se trata.

—Llévame a la mejor discoteca de la ciudad, la que esté de moda —ordenó con el mismo aire de prepotencia que ya me había mostrado antes.

—Por supuesto —respondí completamente escéptico, mi trabajo se complicaría horrores al estar entre tanta gente extraña, alcoholizados unos y drogados otros, ¡Ni lo sueñes jovencita! Te divertirás según mis reglas y sé exactamente dónde te llevaré… al Bar de Phillipo, no es el de moda, por lo que tampoco estará tan congestionado. Ella se divertirá y yo trabajaré.

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Al llegar al lugar…

—¡¿Qué demonios es esto?! Te pedí que me llevaras a la disco de moda ¡¡Claramente este sitio tiene más años que tú y yo juntos!!

—Aquí también podrás divertirte —fui tajante para que entendiera que no iríamos a ningún otro lugar.

—¡Qué demonios! ¡¡Estás aquí para obedecer!! —replicó completamente enojada. Tanto que por algún momento sentí que debía estar a la defensiva… Sí, sé que suena totalmente ridículo, pero la vi dispuesta a abalanzarse sobre mí, de hecho, su cuerpo adoptó una pose que me recordó a la posición inicial de combate que nos enseñan en la academia. De seguro me confundí, así que dejé de pensar tantas tonterías y me planté frente a ella para dejarle muy en claro mi posición.

—¡Deja de comportarte como una jodida niña mimada! ¡Ya te dije que no soy tu maldita niñera! Así que calla, diviértete y déjame hacer mi trabajo —al escucharme, se quedó pensativa por algunos minutos, los mismos durante los cuales esperé toda una descarga de gritos y drama… pero, muy por el contrario, terminó de entrar, detalló todo e intentó ubicarse en los asientos frente a la barra, al tiempo que yo la halaba de su brazo y la reubicaba en los asientos laterales a ésta, donde podía obtener una mejor visión del lugar y por consiguiente, la protegería mejor. Además, estaríamos más cerca de la salida de emergencia.

Por esta noche debía ser precavido, ya que desconocía todo de ella y no estaba seguro de ¿A qué atenerme?

Tras el cambio de asiento, no me extrañó para nada la mirada fulminante que Venus me regaló. Aun así, y muy de repente, ella se mostró risueña e intentó socializar.

Aparte de misteriosa… ¿Acaso también era bipolar?

—Entonces, ¿Me dijiste que tú nombre era?

—Alex.

—¿Alex qué?

—Alex a secas.

—¿Cuánto llevas trabajando para Jaeguer?

—Más tiempo del que te imaginas.

—¿Siempre eres tan agradable y conversador?

—Me pagan para proteger, no para socializar —sí, lo sé… tarde o temprano tendré que ser amigable con ella, más aún si quiero obtener la información que necesito, pero por ahora estoy tan molesto con Jaeguer, por ponerme en esta situación, que no me soporto ni a mí mismo.



MarilynF

Editado: 30.07.2020

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