Más de Mil Formas de Amarte

Capítulo 20

El magnífico descanso en el que estaba llega a su fin, haciendo que mi cerebro despierte mi cuerpo completo. Abro los ojos con dificultad; las ganas de seguir durmiendo son totalmente fuertes, pero dudo que pueda volver a dormir esta vez. Mis ojos no se han abierto aún del todo, están luchando para hacerlo, solo puedo ver a pesar de todo que ya es día, sin embargo, eso no evita que con esfuerzos vea la hora en mi reloj. Son casi las seis con ochos minutos de la mañana. Aún es temprano.

 

¡Aguarde! ¡No estoy en mi habitación! ¡Estoy en la cama de Carol! ¡Desnudo!

 

No fue un sueño… lo de anoche fue real.

 

Espeto ante lo que deleito en estos momentos, espantándome un poco por estar desnudo bajo las sabanas en la cama de Carol, pero esto no hace que de un brinco en la cama del susto, afortunadamente, aún sigo acostado como desperté. Mejor así.

 

Volteo a mi lado y Carol está a mi lado, bajo las sabanas y desnuda también. Me ruborizo al ver a Carol de tal manera, sintiendo timidez en todo mi cuerpo, pero luego al recordar lo que hicimos ayer en la noche, me hace sentir tranquilo estando así junto a ella.

 

Lo de anoche fue tan mágico y especial que con solo recordarlo, recordar y volver a sentir esa pasión, ese amor y deseo que tuve por ella, entregándonos completamente unos al otro al mismo son de nuestros sentimientos, me hace acurrucarme en ella al abrazarla.

 

Carol despierta al rato, abriendo los ojos con muy pocas dificultades. Sonríe al verme.

 

—Buenos días, reina —digo, suavemente y de lo más dulce como lo haría ella.

 

Carol ruboriza un poco sus hermosas mejillas.

 

—Buenos días, chico oscuro —dice ella, notándosele la felicidad muy fácil.

 

Su rostro es hermoso, estoy contemplándola sin despegar mi mirada sobre ella, pareciendo un loco enamorado al verla directamente a sus preciosos ojos verdes que parecen esmeraldas.

 

— ¿Dormiste bien? —susurro. Carol suspira suavemente, mirándome de la misma manera que yo estoy haciendo con ella.

 

— ¿Tú que crees? —Con esas palabras suyas, es más que obvio que durmió perfectamente.

 

Mi sonrisa se agranda un poco más.

 

—Tomaré eso como un sí.

 

Carol ríe ínfimamente.

 

— ¿Y tú? —pregunta Carol —. ¿Dormiste bien?

 

Con recordar lo que pasó ayer en la noche, durmiendo luego como si estuviera en el paraíso con tan solo haber abrazado a Carol durante toda la noche, es bastante obvio que dormí de lo mejor.

 

Le sonrío enamoradamente a Carol.

 

—Contigo al lado en toda la noche ¿cómo no dormir bien?  —bromeo, pero tan solo para que Carol muestre su bella sonrisa enamoradiza.

 

Salgo victorioso, sintiéndome como un completo ganador al verla sonreír.

 

—Lo mismo digo —agrega ella, sosteniendo aún su preciada sonrisa—. Me has dado la mejor noche de mi vida. —Sonrojo, como Carol también lo hace.

 

—Tú también hiciste lo mismo conmigo, Carol. Me diste una noche totalmente perfecta. Me encantó ser tuyo, y me encantará serlo siempre. —Ambos quedamos estáticos al mirarnos, ruborizados totalmente mirándonos con la misma sonrisa que inició esta conversación.

 

—Para mí será un placer que seas mío y yo ser tuya también, chico oscuro.

 

Nuestras miradas no se desvanecen todavía, sigue estando fijas mutuamente, encantándome y haciendo que mi corazón vuelva a latir de la misma manera que lo hizo cuando ella y yo nos habíamos entregado ayer en la noche, elevando inexplicablemente nuestros sentimientos más allá de lo normal, volviendo todo fuera de común, como un sueño, sin necesidad de detener el tiempo a nuestro merced.



Danny J. Ortiz

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En el texto hay: traumas, amor, drama y suspenso

Editado: 09.07.2019

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