Máscaras Fragmentadas

✞ (2) ✞ Cruda Realidad

AGNES

Luces. Murmullos. Sirenas.

La mayor parte de mis recuerdos de aquel día se basaban en eso.

Los policías llegaron a la escena de los acontecimientos después de varias horas, pues habíamos elegido un lugar bastante alejado de la comunidad para cazar sin inconvenientes.

Según mi padre, Kylo fue el primero en llegar al auto asustado, pues no me encontraba por ninguna parte y tampoco había señales de que hubiese estado en el lugar en el que habíamos acordado encontrarnos. De inmediato ambos fueron en mi búsqueda basándose en su experiencia de rastreo, pero el sol había descendido tanto que pronto los alcanzó la oscuridad y no les quedó de otra que volver al inicio.

No fue hasta varios minutos después que yo aparecí junto a la camioneta despeinada, temblando agotada y echa un caos, pues había perdido mi sentido de la orientación y me había costado encontrar el camino de vuelta, pero ni siquiera el cansancio que me abrumaba me detuvo para guiarlos de vuelta al sitio donde había ocurrido todo y encargarme de llamar a la policía.

La noticia recorrió el pueblo en menos de lo que canta un gallo. Pronto todos estaban enterados de que el cadáver de una joven había sido encontrado en medio del bosque de una manera escalofriante. La radio no paró su transmisión en todo lo que siguió de la semana y la policía se encargó de tomar todos los testimonios que creyeron pertinentes, sin embargo, el pueblo entero estaba conmocionado y esperaban por cualquier detalle que pudiese explicar lo que había ocurrido.

Lena Cooper, la hija menor de los Cooper, no tenía mucho más que diecisiete años. Su familia la había reportado como desaparecida hace ya varios días, pero solo se lo habían atribuido a uno más de sus "arranques adolescentes" y jamás se imaginaron que su hija sería la principal víctima de un asesinato.

Cuando sus padres fueron a reconocer el cuerpo quedaron devastados, pues el estado en el que se encontraba la chica era bastante deplorable y la policía aún no encontraba ninguna prueba fehaciente que apuntara a una persona en específico como el principal sospechoso, sin embargo, según los rumores, los Cooper iniciaron una serie de investigaciones privadas en busca de pistas de lo sucedido, pero aun así no tuvieron éxito alguno.

Según gente del pueblo, uno de los mayores afectados fue el hermano de Lena, Adler Cooper, a quien se le había visto vagando desolado a altas horas de la noche sin ningún rumbo aparente, y yo no lo dudaba, pues ellos eran uña y mugre, inseparables, pues se la pasaban todo el tiempo junto a su gran grupo de amigos.

Mi cabeza no paraba de seguir dándole vueltas a todo lo que había ocurrido, no podía dejar de volver al momento en el que me encontré con aquel desconocido en medio del bosque. Incluso cada vez que escuchaba el revoloteo de algún pájaro o alguno de sus característicos sonidos, miraba hacia el cielo o a los árboles cercanos esperando encontrarme con aquel cuervo de ojos negros y aspecto feroz o al chico de los ojos grises mirando desde la distancia, pero con el pasar de los días me di cuenta de que no sería así, pues no había nada que explicara lo más mínimo acerca de ellos; sin embargo, aquella extraña sensación de sentirme observada seguía acompañándome cada día como si alguien me respirase en la nuca.

La policía me entrevisto repetidas veces para comprobar la secuencia de los hechos y recordarme que si sabía de algún detalle por muy pequeño que fuera entonces acudiera a ellos para ayudar con la investigación, pero, aunque mi casa y el pueblo en general eran frecuentados por patrullas cada día y no me encontraba para nada sola en todo esto, no podía evitar hacerme varias preguntas.

¿Qué ocurriría si el asesino era aquel chico y entonces intentaba localizarme? No sería una tarea difícil considerando que ya sabía mi nombre y Ashton no era un pueblo demasiado grande, pero ¿Qué más sabía sobre mí? ¿Conocía a mi familia? ¿Intentaría matarme a mí también por descubrirlo?

Aunque las dudas eran constantes y abrumadoras, los días siguientes pasaron rápido hasta la llegada del fin de semana.

Con una cara de zombie que te cagas y lo primero que encontré en el armario decidí bajar a desayunar. La mesa estaba repleta de cosas que mamá había preparado y mi perro llamado Ron, un husky de color café, miraba con la mitad de la lengua afuera todo lo que se encontraba a su alcance.

Todo olía bastante bien y lucía apetecible, pero al voltear hacia la cocina mis ojos se encontraron con los de mamá, quien al verme dejó uno de los paños sobre la encimera y colocó una expresión algo extraña que identifiqué como lastima.

— Ah... Mi amor... —Se acercó a mí con los brazos extendidos. 

Su cabello largo iba recogido en un moño alto yme estrechó entre sus brazos fuertemente apoyando su mejilla sobre mi cabeza. Todoel mundo decía que éramos muy parecidas, pues tengo su mismo color de ojos y decabello.

— Mamá... —murmuré intentando recuperar el aire.

— ¿Cómo te sientes?

— Me sentiría mejor si no me miraras de esa manera, pero sobreviviré—asentí para luego estirarme y tomar una de las tostadas que había sobre la mesa.

Los ojos de Ron se abrieron más de la cuenta al seguir mi mano, y cuando miré hacia la ventana divisé a mi hermano Kylo quien acarreaba algunos trozos de leña para ocultarlos de la lluvia.

Mi hermano tenía una facilidad única para crear un ambiente de seguridad y protección a mi alrededor, por lo que no pude evitar recordar la manera en la que me había consolado y se encargó de hacerme sentir mejor cuando se quedó a mi lado los días siguientes a lo que había ocurrido. Me hallaba pensando en eso cuando la voz de mi madre me trajo de vuelta a la tierra.



javiiny

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En el texto hay: romance oscuro, misterio, asesinato

Editado: 05.01.2021

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