Matricidio

CAPITULO: 13

REBECA

Al amanecer no puedo evitar mirar el rostro de mi esposo, se ve tan lindo dormido; bese su mejilla se removío un poco en la cama.

-. Despierta, amor – acaricie su rostro

-. Es fin de semana – parpadeo un par de veces

-. Lo sé; pero hoy toca el almuerzo familiar aquí en casa – abre los ojos de par en par, lo ha olvidado

-. Lo siento – me da una sonrisa

Compartimos la ducha como siempre los fines de semana; él se colocó un jogger plomo y una camiseta (se ponga lo que se ponga siempre le queda bien), yo opte por un buzo color acero que era conjunto de tres piezas.

Decidimos hacer una mesa con platos en base de pollo y algunos postres. Al final unos vinos.

-. Espero que mi hermana ¿venga? – soltó junto a un suspiro

-. Aún no has hablado con ella – pensé que volverían a ser grandes amigos

-. Me habla un poco más; pero ya no es mi mejor amiga

-. Tranquilo, cariño – lo abrazo por la espalda

-. Ayer la vi muy feliz – acaricio mis brazos – estaba con Esteban – eso no me lo esperaba

-. ¿Crees que tengan una relación? – mi curiosidad pudo más

-. No lo sé – se rasca la nuca – y después de nuestro único encuentro, no tengo confianza

-. Lo sé – le di un corto beso, estábamos preparando todo en la cocina – lo único que te puedo decir es que Esteban es buena persona hasta donde tengo entendido

-. ¿Novedades en tu familia? – saca la todo el menaje para la comida

-. Alicia rompió con Alex o al revés – me encojo de hombros - no sé muy bien

-. Vaya, debe estar molesta – ríe – porque deprimida lo dudo

-. Es verdad – no estaba enamorada era costumbre – pero anda más zorra que nunca – lo miro acusadoramente

-. Yo no necesito a nadie – deja las copas en la mesa y se acerca a mí por detrás – lo que necesito lo tengo aquí – besa mi cuello

-. Señor de la Garza – hecho mi cabeza hacia atrás para darle más acceso – no juegue con fuego

-. Tal vez – sigue con su recorrido de besos – me gusta quemarme – su voz sale ronca esta igual de excitado que yo.

Me volteo y atrapa su boca en la mía, tiene algo adictivo que no me permite dejar de besarlo.

Sus manos recorren mi espalda hasta mi trasero el cual aprieta para juntarme más a él.

-. Te... Necesito – logro decir y sin más me coloca sobre el mesón de la cocina y me baja mi pantalón junto a mis bragas, escucho como baja su cierre y su erección toca mi entrada.

Solo logro gemir, mi mente ya no puede pensar en nada más solo quiero a él dentro de mí.

-. Estas muy mojada – dice mordiendo el lóbulo de mi oreja

-. Solo para ti…. Por favor – me agarro fuerte de la encimera

-. Lo que diga… - y sin más me embiste metiendo de una sola todo su miembro en mi interior. Primero se mueve suave y de a pocos comienza a aumentar el ritmo

-. Amor… más por favor – aumenta el ritmo y siento la presión en mi vientre, llegamos juntos al clímax y él busca mis labios para besarlos.

-. Te amo – me vuelve a besar

-. Y yo a ti – sube mi ropa y seguimos con la comida.

Llegada la tarde todos llegan y saludamos, decidimos hacer la comida al aire libre porque el día era muy apetecible para relajarnos y compartir.

Mis suegros llegaron junto a Astrid quien tenía una sonrisa dibujada en el rostro; está enamorada espero que Esteban sea el indicado. Es una linda chica y deseo de todo corazón que sea feliz.

La comida fue muy amena, reíamos y departíamos diferentes ideas. Nunca pensé que podía estar con alguien y sentirme amada, protegida, deseada y mucho más. Encontré al indicado para mí.

Alicia dirigía su mirada una y otra vez a donde me encontraba junto a mi esposo, no tenía ninguna expresión en su rostro; pero algo tramaba a conozco la suficiente para saber que si ella no es feliz nadie lo será.

CRISTIAN

Le doy un beso a mi esposa y le indicó que iré a hablar con mi hermana, ella solo asiente.

Mi hermana se ha disculpado por una llamada y está dentro de la casa; camino con las manos en los bolsillos de mi pantalón, no me gusta entrometerme en su vida.

Sin embargo no quiero que la lastimen, ella es buena y merece ser feliz tal y como yo lo soy ahora.

Está en la cocina con un vaso de agua, respiro profundo y camino decidido.

-. ¿Astrid? – ella voltea y me regala una sonrisa algo tímida

-. Hey, ¿Cómo va todo? – me posiciono a su lado

-. Bien – sonrió – no creí que podía ser tan feliz ¿y tú?

-. Conocí a alguien – baja la mirada – me trata muy bien, es apuesto; pero recién estamos empezando

-. Me alegra mucho – levanto su rostro para que me mire – sabes que eres mi hermanita aunque estés grande – rueda los ojos – solo dime si hay que romperle la cara a un idiota

-. De acuerdo – sonríe y me da gusto verla tan feliz – vamos todos nos esperan afuera.

Pase mis brazos por sobre su hombro y llegamos a la mesa, me despedí para ir junto a mi esposa.



Lizzy

Editado: 09.10.2019

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