Metalord Revolution

CAPITULO 32 SINCRONÍA METÁLICA

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

Ha pasado una semana desde que regrese a la aldea de Argoh y conocí a este pequeño slime de metal al que decidí nombrar Metallum (pero lo resumo en Allum), pase estos días aceptando trabajos menores rápidos de terminar para tener tiempo extra con el fin de ejercitar mi cuerpo con la armadura encantada de torso puesta en mí, ahora me encontraba en el bosque de Argoh practicando con ella y la espada en mano.

 

Desde mi lucha contra el espíritu que me desafío a un duelo cuerpo a cuerpo, sentía tener la motivación para poner más empeño en esta especialidad, aunque si bien no puedo llegar a limites más lejanos, para empezar el aumento físico mágico de la armadura encantada no es al grado de volverme un súper-humano o algo así y mi cuerpo aún requiere de crecer más para emplear dichas capacidades más a fondo.

 

— “¿Qué haces amo?” –Me pregunta Allum viéndome desde cerca.

 

—Practicando, para encargos peligrosos nunca está de más saber emplear mejor la espada –Le respondo.

 

—“Pensé que con esa arma poderosa, bastaría para todo”.

 

—Ah, hablas del AK-47, cierto que es fuerte pero no puedo depender al 100% de ella, además empiezo a tener escases de metal, pronto mi munición… la munición que empleo para el rifle comenzara a disminuir considerablemente.

 

—“¿Y porque no consigues más?”.

 

—No es como si el metal creciera de los árboles, Allum, además comprarlo aunque sea de metales barato no me alcanzaría con el presupuesto que llevo y necesito ese dinero para subsistir.

 

Incluso comprar desde simple cubertería como cucharas o tenedores de metal estaba caro la cosa, por no decir que los productos de la herrería también están en la misma condición, donde lo mire conseguir metal me es complicado por el medio económico sin arriesgarme a perder más dinero y obtener poco de este recurso, por lo que optar de conseguirlo en otra forma es mi opción, ¿pero cómo?.

 

Mi corta meditación se ve interrumpida con el notorio ruido de varios incordios acercándose a mí, eran 6 goblins, dos estaban armados con lanzas de madera con punta metálica, otros dos con espadas cortas y los últimos con cuchillos y entre ellos había quienes tenían puesto cascos de madera con partes metálicas y algunos usaban un peto mediocre algo oxidado acorde a su tamaño.

 

—Que oportuno –Dije sujetando firme mi arma y con mi mente concentrada.

 

Todos llevaban armas blancas, ninguno era a distancia, acepte este reto sin depender del rifle, ataque primero desarmando a los goblin con lanzas de madera partiendo su arma en dos con un espadazo y luego eliminándolos a ellos, dos se me acercaban por mi retaguardia para apuñalarme con sus cuchillos, pero brinque dando una media vuelta hacia atrás para terminar a espaldas de ellos e invertir los roles, yo termine matándolo a ambos por su retaguardia.

 

Los últimos que quedaban son lo que más resistencia mostraron, dado a que tenían espadas como yo y eran dos parecía una lucha con las posibilidades en mi contra, pero lo cierto es que era lo contrario, sus armas eran de pésima calidad, no resistían con fluidez los chopes de mi espada potenciado con la fuerza de la armadura encantada contra las suyas, se hacían demasiado atrás por cada brutal embestida entre nuestros metales.

 

En un descuido de uno de ellos rebane sus brazos dejándolo totalmente vulnerable, su compañero intento defenderlo atacándome como loco consecutivamente hasta fatigarse, lo que me permitió contraatacar quitándole el arma de las manos en el proceso, como era uno de los goblin que tenía un peto protegiéndole el torso, lo apuñale desde la cabeza en el ojo para asesinarlo, en cuanto a su compañero de brazos cortados, la hemorragia se encargó de matarlo por mí.

 

—Vaya, que buena práctica –Dije entre jadeos.

 

Un ruido sospechoso entre unos arbusto se oye a unos pocos metros a mi izquierda, mirando detenidamente, aún quedaba otro goblin, me estaba apuntando con una ballesta, sin tener tiempo para reaccionar este dispara la flecha y yo respondo cubriéndome con ambos brazos, ¿pero en donde me daría?.

 

— ¿Allum?...

 

El pequeño slime de metal interviene saltando hacia mí, siendo específicamente sobre mi hombro y vuelve su cuerpo a un estado de líquido fusionándose con la armadura encantada y adoptando la forma de un gran escudo de metal, el escudo cubre todo mi frente rechazando la flecha con facilidad.

 

Acto seguido sale de la armadura a modo de líquido y regresa a su forma normal sobre mi hombro, ante mis ojos había presenciado algo de Allum que no tome en cuenta, sabía que contaba con la habilidad de endurecer su cuerpo, pero no de adquirir transformaciones tras adherirse a la armadura.

 

El goblin temeroso de que su ataque sorpresa fallara, huye, yo siendo alguien con resentimiento en especial a los que quieren matarme, lo persigo alcanzándole enseguida y saltando para darle el golpe de gracia rebanándolo desde su hombro hacia abajo.



Sylar

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En el texto hay: reencarnaciones, armas de fuego, magia y aventura

Editado: 13.05.2021

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