Metalord Revolution

CAPITULO 121 EL EJÉRCITO ROJO

 

 

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

Un grupo desconocido se adentró por la fuerza a una guarida escondida de buscadores de Navum, todos estaban con la vista por el corredor de donde vendrían y sus manos sobre su arma predilecta, con su magia elevada listo para manifestarse cuando la situación lo amerite.

 

Pasos se oían acercándose del corredor, eran los invasores, estaban cerca, se podía sentir el pesar del aire entre los nervios de varios de alrededor, el grupo hostil llega hasta aquí revelándose, siendo un total de 4 individuos.

 

—Un momento… ¡pero sin son…! –Exclame en mis pensamientos.

 

Yo sabía quiénes eran esos cuatro, entrando de forma violenta y armando un alboroto que se podría desencadenar en una sangrienta lucha, el cuartero lo conformaban; Riha, Allum, Alan y el Enano guía Creik Rockfist.

 

La loba apuntaba con la pistola Desert Eagle X4 a los buscadores, Allum con el revolver Colt Python, Alan de sus dagas de empuñadura negra y hojas verdes, y el Enano su hacha doble, tan pronto la semihumana noto mi presencia me hablo.

 

— ¡Es Roz!, ¡allí esta Roz!, ¡hey Roz, por acá! –Su faceta seria que mantenía apuntando a los buscadores, pronto cambia a una amistosa al verme.

 

— ¿Los conoces? –Pregunta Douglas.

 

—Sí, son el grupo con el que estoy, tal parece que estaban buscándome y me encontraron –Le conteste al calvo hombre.

 

—Tus amigos son unos idiotas, venir a causar bullicio en un escondite de los nuestros, ¿acaso quieren morir? –Opina el hombre con exasperación.

 

Me alegro de saber que estaban bien y lo mejor es que me habían encontrado, pero en parte me desconcierta como preocupa la manera en que me hallaron, llevara a esta problemática situación.

 

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PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

Sobre la casa de una granja desconocido en un campo, era el edificio cuyo sótano llevaba a una guarida de  buscadores de Navum, Riha y compañía se encontraba en la entrada al dicho sótano, una trampilla de hierro ubicada en el suelo dentro de la abandonada casa de una pequeña habitación que alguna vez se usó como el cuarto de alguien.

 

— ¿Es aquí? –Pregunta el pelinegro Alan.

 

—No hay duda, es aquí –Corrobora Riha con su olfato.

 

—Sin duda, el amo está allí abajo –Reafirma Allum.

 

—Entonces no perdamos tiempo y vamos por el muchacho –Sugirió Creik.

 

Pero aun tomando de la manija a la trampilla esta no se abría, pues estaba fuertemente cerrada, una voz se oyó del otro lado hablar a los cuatro.

 

—Santo y seña –Solicito la voz al otro lado de la entrada.

 

El custodio a la entrada de la guarida solo habría a quienes la contraseña conocían, pero ninguno de los cuatro tenía la menor idea de cuál sería, más la preocupación de Allum y Riha se hizo aún más notoria al descubrir que dicho lugar donde se hallaba Roz, estaba habitada por otros individuos.

 

—¿¡Hola!?, ¡nuestro amigo se encuentra allí dentro y quisiéramos ir por él! –Hablo Alan sin nervio o duda.

 

—Buen intento imbécil, sin santo y seña, ¡nadie entra! –Dejo en claro el custodio.

 

Esa respuesta solo hizo enojar al slime y la loba humanoide.

 

—¿¡Quieres un santo y seña!?, ¡te daré una que no olvidaras! –Patea furiosa Riha la trampilla y luego la apunta con la pistola Desert Eagle X4.

 

— ¡Ja!, ¿quieres intentar abrirla a la fuerza?, buena suerte, ¡el metal que la compone esta imbuido con magia para aumentar su resistencia! –Se mofa el guardia de la loba.

 

La Lupian no era tonta, un disparo normal no bastaría, así que fue por el disparo secundario del arma.

 

— ¡“Taladro Cinético”! –Exclamo el nombre de la modalidad del disparo secundario de la Desert Eagle como el santo y seña que el custodia recordaría de por vida.

 

¡BANG!...

 

La bala fácilmente atraviesa la puerta del sótano, atravesándola fácilmente e impacta contra el suelo del corredor, aquel que custodiaba la puerta tenía la suerte de haber estado asomado a uno de los lados cuando el disparo se efectuó.

 

Entre el fuerte disparo y la impresión de ver como penetro la estructura reforzada con magia de la trampilla, más el agujero que dejo el proyectil al dar contra el suelo, sus oídos le dolían, pero estaba más abrumado con el poder que presencio para que los intrusos tuvieran la oportunidad de adentrarse.

 

La trampilla quedo con un agujero notable, Allum convirtiendo sus manos en un par de garras, las clava en el debilitado metal y con fuerza la arranca dejando la entrada abierta para los cuatro, el custodio entre un intenso miedo se pone a correr para alertar al resto, moviéndose con todo prisa por el corredor para llegar a la sala principal del sitio en donde informaría a todos de la intrusión del cuarteto.



Sylar

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En el texto hay: reencarnaciones, armas de fuego, magia y aventura

Editado: 05.05.2021

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