Metalord Revolution

CAPITULO 156 LA BATALLA DE PRAYT (Parte 6)

 

 

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

El nublado cielo de estas inhóspitas tierras comenzaba a tronar con más fuerza, a la vez que todos corríamos en la misma dirección. Tanto Allum y Riha, en conjunto con unos 18 miembros de la Ordinen Deam nos desplazamos hacia donde se encontraba los terrenos que llevaban a la instalación abandonada de Prayt, donde reside el cubo de Navum, el principal objetivos de todo en esta batalla urbana.

 

Douglas se quedó con los demás, insistía en querer acompañarnos, pero a dónde íbamos sus chances de sobrevivir se verían reducidas drásticamente, dado a que carecía de un equipamiento adecuado para lo que nos avecinábamos. Incluso los Protecto que nos seguían, sabían que sus riesgo de salir con vida de este labor vital, eran considerablemente pocas, pero eso no los detenida de llevar a cabo su deber.

 

—Pronto nos encontraremos con el contacto –Dijo uno de los Protecto, un elfo.

 

Asentí con la cabeza para responderle, ahora recuerdo que nos íbamos a reunir junto a un contacto de rango superior de dicha organización, que se encontraba vigilando en las cercanías de a dónde nos dirigíamos.

 

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FLASHBACK: Unos minutos antes…

 

— ¿Entonces el grupo conformado por el elfo y el humano van tras de ti? –Pregunto Einquel.

 

—Sin duda, son los actuales líderes de un grupo de buscadores de Navum, codiciosos e idiotas, tal como recuerdo a los anteriores –Conteste.

 

— ¿Y el otro grupo…?

 

—Ni idea, no sé si tiene algo que ver conmigo o no, ni los conozco –Aclare.

 

—En ese caso, solo debemos encargarnos de esos dos grupos –Concluyo Hamelín —De esos cuatro tipos puedo ocuparme.

 

—Yo puedo encargarme del elfo y el humano –Xiz se ofreció.

 

—Xiz, no es muy justo que sea un uno contra dos, te acompañare para echarte unas garras, además ya me estoy aburriendo de quedarme aquí esperando –Se ofreció Benito a seguir a al Draconiano.

 

La contramedida había concluido en que Hamelín se encargaría del grupo de cuatro personas, mientras que Xiz y Benito, irían por los líderes actuales de Anarquía y Orden.

 

—Saben que este es un problema personal, ¿no? –Les deje en claro.

 

—También lo sería el asunto de la Ordinem Deam en la zona prohibida y sin embargo, nos hechas una mano aun ante todo –El elfo con el ojo derecho parchado dijo —Déjanos cubrirte las espaldas en esta ocasión, además, ahora que nos has advertido sobre la inminente destrucción de Prayt, ¿qué harás?.

 

Antes de que pudiera siquiera decir algo, de repente toda la escena se congela, como si el mismo espacio y tiempo se pausara en su totalidad, yo era el único capaz de moverme y de emitir sonido alguno. Todo a mí alrededor estaba quieto y mudo, ¿qué estaba sucediendo?, no entendía completamente nada.

 

—“Estamos cerca…” –Una voz susurro en las cercanías.

 

Una voz que había oído con anterioridad, voltee para ver la procedencia de aquellas palabras, me encontré nuevamente con la serpiente de Navum, la misma que hizo de guía en Dnurke. Pero ahora su voz estaba mejor entonada, sonaba como la de un muchacho, el ser reptilico hecho de energía me miraba fijamente.

 

— ¿Tu hiciste esto? –Pregunte en torno al entorno innatural.

 

—“El cubo de Navum, por favor, ve tras ella… liberarlo… por favor…” –La serpiente declaro dichas palabras.

 

— ¿Liberarlo?, ¿a quién?, ¿qué eres tú?, ¿eres acaso el presunto Djinn de la zona prohibida? –Bombardee a la criatura de preguntas.

 

—“El cubo… te lo suplico… ve por el cubo en la instalación… en manos equivocadas… es el fin… de todo…”

 

El escenario pronto es reemplazado, soy testigo de otra visión del misil cayendo, pero esta vez yo me encontraba frente a un objeto que irradiaba grandes cantidades de Navum. Era el cubo, un cubo completamente morado que flotaba, su tamaño era comparable a un puño, siendo más pequeño de lo que pensaba.

 

— ¿Es esto… el cubo de Navum? –Pregunte en voz alta.

 

Pronto mi atención se enfoca en el misil que ha impactado, una inmensa explosión se desata alcanzando la posición en el que estaba, mis ojos se cierran ante la onda expansiva de destrucción que desata. Al abrir mis ojos me encuentro en otro terreno, un pueblo desolado y sin gente, como si hubiera sido abandonada hace tiempo, junto a un cielo nublado, desbordada un paisaje miserable y triste.

 

Me encuentro explorando los alrededores, ropas viejas en el suelo, pedazos de frutas podridas, como restos de verduras y otras comidas tiradas en condiciones putrefactas, en conjunto con espadas rotas, flechas partidas y otros objetos estropeados apartes sin valor. Pero lo que más me abrumo, fueron las propiedades a los alrededores, reconocí una herrería, una escuela y lo que pudo ser una tienda de algún alquimista.



Sylar

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En el texto hay: reencarnaciones, armas de fuego, magia y aventura

Editado: 05.05.2021

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