Mi Pequeño Secreto

CAPÍTULO 2

Actualidad


 

20 de abril, 2019


 

Apago la alarma y suelto un suspiro para luego levantarme e ir directo hacia la pequeña ducha que poseo, una vez que me baño salgo y me pongo un leggins negro junto con una franela sin mangas, en los pies me coloco mis sandalias de piso, las cuales están un poco desgastadas pero es lo qué hay.


 

Salgo y voy directo a la pequeña tiendita que tiene Doña Ana, Doña Ana es una ancianita que me ha ayudado mucho, ella, me da de comer y me dio trabajo aunque no se gana mucho pero algo es algo, también es la única que sabe de mi embarazo, y fue la que me pagó mi primer ultrasonido, ya que lo que gano en la pequeña tienda no me alcanza para nada y cuando digo para nada es para nada.


 

-Doña Ana-digo entrando a la tienda y visualizándola ordenando unos paquetes de galletitas.


 

-Hola pequeña luz-Me mira mientras sonríe -¿como te sientes hoy?.


 

-Me siento muy bien Doña Ana ¿y usted?-pregunto sonriéndole y encaminándome hacia el mostrador.


 

A pesar de tener un mes de embarazo los síntomas han empezado muy temprano a mi parecer, digo, pensaba que los síntomas de embarazo comenzaban al tercer mes más o menos.


 

Las horas pasan como agua en el río y pronto ya son las 5:00 pm de la tarde, así que me despido de Doña Ana y voy directo al supermercado a comprar algo de comer con los parte de los ahorros que tengo, ya que tengo que alimentarme bien. Y si hablamos de Lessia, ¿Donde está? Pues la verdad no sé, después de esa noche en la que quede embarazada no la he visto, no responde llamadas, no a venido a verme, en fin no me preocupo, por eso, mi única preocupación en este momento es la bendición, por que aunque sé que lo voy a criar sola, por que vamos ni siquiera me sé el nombre del padre y ya que a pesar de eso nunca pensé en abortarlo ni nada de eso, se que no tengo buena posición económica y tampoco tengo dinero pero haré lo que esté en mis manos para que a este bebé no le falte nada.


 

Cuando llego al supermercado, uno de los mejores que queda casi en el centro de la ciudad entro y tomo un carrito y se preguntarán ¿si eres pobre por qué compras en ese tipo de supermercados? Bien la respuesta es que una vez compre en un pequeño súper y la mayoría de las cosas salieron dañadas y cómo verán no tengo suficiente dinero como para estar comprando cosas, que salgan dañadas y botarlas, así que mejor vengo a un buen súper donde pueda tomar las cosas con los ojos cerrados y no salgan dañadas.


 

Voy por los pasillos tomando comida, primero tomo lo saludable, luego las cosas dulces, por que soy como un niño, me encantan las cosas dulces, tomo Nutella, Cheetos, Hojuelitas, entre otras cosas.


 

Cuando voy doblando un pasillo, choco con otro carrito así que levanto la vista mirando que es un hombre muy, muy guapo, pero por qué sea guapo no significa que no le vaya a decir lo suyo.


 

-¿Acaso estás ciego o que?-el ser queda mirando como si me conociera.


 

-Yo te conozco-dice acercándose.


 

-He, he, alto hay compañero-digo de mala forma-No te me acerques, no te conozco mantén la distancia.


 

-Pero yo si te...-lo interrumpo.


 

-Me importa un pepinillo si me conoces o no-digo empujando su carrito con el mío y yéndome lo más rápido que puedo. En este mundo si hay gente loca pienso mirando hacia atrás antes de llegar al cajero.


 


 



Lisa Dolly

#156 en Novela romántica

En el texto hay: secuestro, pobreza, romance

Editado: 23.04.2020

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